Vecinos de La Conejera completaron 109 días acampando en el humedal

Vecinos de La Conejera completaron 109 días acampando en el humedal

Viven en 18 carpas que instalaron para protestar por proyecto de edificios que afectaría ecosistema.

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20 de enero 2015 , 09:03 p. m.

“Si construyen unos edificios de cinco pisos, se va a impedir que la luz solar se refleje en el agua del humedal y eso hace que las aves se desubiquen y se estrellen. Por eso a los humedales los llaman espejos de agua”, decía Andrés Leyton, uno de los integrantes del grupo que protesta contra la construcción del proyecto Urbanización Fontanar del Río (en la calle 146 con carrera 138), al lado del humedal de La Conejera, en la localidad de Suba.

Leyton exponía a uno de los tantos grupos de vecinos curiosos que se acercan desde octubre al improvisado campamento que organizaron residentes de ese sector y defensores del medioambiente, pero en el que actualmente habitan, de forma permanente, cerca de 20 personas que se oponen a la construcción junto a La Conejera.

Según las cuentas de estas personas, completaron 109 días acampando y, durante ese tiempo, esta zona cercana al humedal –que, según los vecinos del sector, es un sitio al que llegaban consumidores de psicoactivos–, se llenó con 18 carpas y dos estands hechos con material que encontraron en la basura.

Uno de esos lugares lo utilizan a diario como punto informativo; allí, junto a un mapa de Bogotá y un globo terráqueo, Andrés Leyton les explica a los visitantes los daños ambientales que produciría el proyecto Reserva del Fontanar al humedal de La Conejera.

“Lo construimos con material que tiran en la calle. El toldo que lo cubre nos lo prestaron, y arreglamos sus soportes con tubos”, agregó Leyton, que se podría decir es el menos tímido del grupo. Los demás preferían no hablar, sino ocuparse de labores como la de sembrar, ya que también cuentan con una huerta, en la que durante estos 109 días de protesta han empezado a germinar matas de maíz, lulo y papa criolla.

El otro estand lo llaman ‘el rancho’, y es el lugar en el que se reúnen los integrantes del campamento para hablar de los sucesos del día y cocinar. Allí tienen una fogata, a la que llaman ‘el fuego’. “Tenemos unos sillones y sofás que nos regalaron algunos vecinos. Es que, como pasó Navidad, mucha gente renovó sus salas y nos los regalaron”, agregó Leyton.

En el rancho dejaron un cartel, también hecho con material reutilizado de la basura, en el que se estableció una especie de manual de convivencia, en el que se resalta que nadie puede dormir allí y que tampoco pueden entrar algunos de los perros que los acompañan. Allí siempre está una persona prestando guardia, ante las eventualidades que se puedan presentar.

También cuentan con un baño comunitario, que consiste en un hueco en la tierra que está cubierto por polisombras.

“Queremos generar conciencia ambiental y por ejemplo sabemos que con los inodoros se gastan cerca de tres de litros de agua en cada descarga. Por eso nuestro baño es seco”, añadió Leyton.

Para ellos, uno de los momentos más duros es la madrugada, porque es cuando más frío hace. La comida la han aportado los vecinos, pues muchos de ellos son residentes de ese sector de Suba. “También vamos a la plaza de mercado y pedimos colaboración. A veces hacemos trueques, cambiamos algunos de los paquetes de arvejas o azúcar por otros productos”, dijo Leyton, mientras tomaba una cucharada de una de las ollas. Ese día habían preparado una sopa de pasta con granos.

Curiosamente, Leyton fue una de las de personas que acamparon en la plaza de Bolívar cuando destituyeron al alcalde Gustavo Petro, cuyos cuñados son dueños de la constructora que realizará Urbanización Fontanar del Río.

“Si él lee EL TIEMPO, le quiero decir que investigue más sobre lo que ha pasado en este humedal, porque hay muchas irregularidades”, dijo Leyton, que a pesar de este episodio asegura que votaría por Gustavo Petro si se lanzara a la presidencia.

Un recuento del pleito

El Humedal de La Conejera es una de las joyas ambientales de la localidad de Suba, por lo que algunos entes de control, al darse cuenta del proyecto de vivienda que se adelanta allí, comenzaron una serie de investigaciones en las que se encontró que el proyecto pertenece a los cuñados del alcalde Gustavo Petro. Además, que en el 2001 el Instituto Distrital de Recreación y Deportes pagó por estos predios para levantar un parque zonal y estos fueron permutados.

Por su parte, el alcalde Gustavo Petro se declaró impedido para decidir la viabilidad de la construcción, lo que llevó a que el personero Ricardo Cañón interpusiera una acción popular el 14 de enero. Aún no se ha determinado el futuro de este humedal.

Redacción EL TIEMPO ZONA

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