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James Robinson: ¡dejen así!

James Robinson: ¡dejen así!

Colombia necesita reforma agraria o restituir las tierras para dar oportunidades a los campesinos.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de enero 2015 , 08:11 p. m.

El profesor de Harvard University James Robinson, coautor del libro ‘Por qué fracasan los países’ (2012), escribió una columna en ‘El Espectador’ “¿Cómo modernizar a Colombia?” (13 de diciembre de 2014), en donde plantea que los colombianos se deben olvidar de la restitución de tierras y jugársela con la educación.

Pregunta Robinson: “¿Cómo sería esa transformación (de Colombia) posible?”. Respuesta: “Ciertamente no luchando por la tierra”. La redistribución de la tierra, “esto es, en realidad, imposible de conseguir —y se aplaza la posibilidad de que la gente tome la decisión de rendirse y hacer algo distinto–”. ¿Por qué? “Por su naturaleza, la reforma agraria es de suma-cero: o la tengo yo y tú no, o al contrario. Nada es más propenso al conflicto”.

Hay sociedades que hicieron eso: “En las islas de Barbados y Mauricio (…). (La) gente entendió que su futuro estaba en otra parte; y lo estaba.” Inglaterra también: “En el siglo XVIII, Inglaterra experimentó los cercamientos rurales y un gran desplazamiento (…) La gente se mudaba a las ciudades y pueblos”. En Inglaterra, “¿Por qué no hubo una acción política hacia una reforma agraria o la redistribución de las tierras? Porque el futuro estaba en otra parte”. En EE. UU. “nunca resolvieron el problema agrario en el sur, y el sur finalmente comenzó a equipararse con el resto del país cuando la mayoría de los afroamericanos comenzaron a emigrar en los años cuarenta del siglo pasado”.

En este sentido, las alternativas a la tierra en Colombia son “la educación”, y emigrar a las ciudades, en donde “hay muchas más oportunidades. (…) una Colombia moderna”.

Conclusión: Dejen así: “¿Es esto justo y razonable? Probablemente no”. Si se persiste en la lucha por la tierra, se “corre el riesgo de terminar (…) en conflicto y declive económico”.

¿El campo? ¿Allí donde los pollos caminan crudos? (Cortázar). La industria es preferible a la agricultura y minería. ¿Por qué? Las actividades manufactureras son de rendimientos crecientes, y costos decrecientes. A medida que se produce más, los costos unitarios son más bajos, y la productividad del trabajo es mayor, y los salarios son crecientes. Todo lo contrario en las actividades agrícolas y mineras.

En este sentido, la industrialización ha sido la revolución más importante de la humanidad. La industrialización desencadenó la urbanización moderna, la concentración de grandes masas humanas, con trabajo y sustento, cada vez con mejoras crecientes, que a su vez se convirtieron en trasformaciones políticas democráticas. Igualmente, La actividad científica y tecnológica ha tenido su máximo esplendor bajo las demandas de la manufactura. La humanidad se liberó de la trampa malthusiana, control de la población y corta vida ante recursos limitados.

Mauricio tiene 2.040 kilómetros cuadrados y Barbados, 431 km2, dos microislas que son paraísos fiscales. Inglaterra es una pequeña isla (Gregory Clark). Las tres no son ejemplo para Colombia, ni en tamaño, población, espacio y tiempo. En Inglaterra se expulsó a los campesinos de la tierra, a sangre y fuego, pero eran absorbidos en los empleos productivos de la industria. En EE. UU., cuando la población del sur decidió emigrar en los años 40 del siglo XX, ya esta nación se había convertido en la primera economía del mundo, con una poderosa industria, y que absorbía a esa población emigrante, con salarios crecientes.

En Colombia, la ‘descampenización’ se da sin proletarización, con empleos improductivos, precarios e informales. El precariado urbano es mayor al proletariado, en un proceso de desindustrialización prematura, mientras se reprimariza la economía.

¿Estudiar? Ralph Gomory, vicepresidente de IBM y presidente de Alfred P. Sloan Foundation, crítico del libre comercio, afirma que EE. UU. se hizo una nación rica debido a la superioridad tecnológica sobre otras naciones: "Sabíamos cómo, a través de la tecnología y la inversión, hacer de nuestros trabajadores altamente productivos. No era que iban a mejores escuelas, ni entonces ni ahora (…)”. (William Greider). Igualmente, los grandes ganadores de la Revolución Industrial fueron los trabajadores no calificados (Clark). La educación no es todo, debe estar acompañada de oportunidades de trabajo.

Por supuesto, los trabajadores que operan con una más alta tecnología tienen una productividad mayor, vayan o no a la universidad. Robinson señala que los jóvenes colombianos que usan computadores son más iguales a sus similares estadounidenses que a los campesinos colombianos. La diferencia es que los jóvenes colombianos son consumidores y no productores de tecnología, porque el sector productivo está desligado del aparato educativo nacional. Predominan los abogados sobre los ingenieros, y estos tienen que emigrar.

Colombia necesita una reforma agraria o restituir las tierras para darles oportunidades a los campesinos en actividades productivas. No amarrados a la tierra, sino a su libertad de elegir, con oportunidades educativas, productivas, crediticias, etc.

¿Dejar así? Significa la defensa del latifundio, la peor institución excluyente en Colombia, cuyos dueños se apropian de los recursos fiscales regionales, mientras pagan ínfimos impuestos, y se apropian de la plusvalía social que generan las obras de infraestructura, al mismo tiempo que “derraman” el costo social del latifundio, en forma de violencia, exclusión social y democracia limitada, sobre la sociedad toda.

Guillermo Maya

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