El tumultuoso fin de la era kirchnerista tras muerte de fiscal Nisman

El tumultuoso fin de la era kirchnerista tras muerte de fiscal Nisman

Candidatos presidenciales afines a Cristina se desmarcan de ella para no asumir costos políticos.

notitle
20 de enero 2015 , 07:32 p.m.

Si el final de época del kirchnerismo se presumía tumultuoso y complicado, la desaparición física del fiscal Alberto Nisman convierte a esa etapa en caótica y volcánica.

Con una crisis económica en ciernes y con la pelea con los holdouts (poseedores de títulos de deuda), abierta desde hace meses, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fiel a su estilo de abrir todos los frentes al mismo tiempo, decidió romper lanzas con el Poder Judicial y con los Servicios de Inteligencia (que durante los últimos 25 años funcionaron prácticamente juntos o mimetizados) al mismo tiempo, y las consecuencias, según los analistas, están a la vista.

“Esta muerte, que es una muerte política, establece un antes y un después. El gobierno, sobre el que cae la responsabilidad política de la denuncia en su contra que había formulado Nisman y de lo que pasó con su vida, quedó en una soledad internacional absoluta. Solo basta ver las portadas de todos los periódicos del mundo para corroborarlo. Ahora viene la soledad interna”, explica el analista Julián Hermida.

Cristina Kirchner tenía para las elecciones presidenciales de octubre por lo menos tres candidatos. El gobernador bonaerense, Daniel Scioli; el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, del derechista Propuesta Republicana (PRO). Es con este último con quien la jefa de Gobierno mejor se venía entendiendo para lograr una retirada sin sorpresas judiciales.

Pero ahora todo cambió. Randazzo guarda silencio respecto a su candidatura. Macri necesita desmarcarse todo lo posible, y Scioli, a quien la presidenta aguanta pero no le gusta, deberá tomar toda la distancia posible del gobierno para no pagar costos políticos.

“Este es el momento de mayor debilidad del gobierno y el peor momento político desde la recuperación de la democracia. A la presidenta ya le costaba imponer un nombre o su voluntad en términos electorales. Ahora, con esto, deberá olvidarse”, explica el analista Nelson Castro.

Institucionalmente, Argentina nunca estuvo peor que ahora, en los últimos 32 años de democracia. Un poder judicial cuestionado y atacado desde el poder Ejecutivo, a la vez dueño de un descreimiento con una presidenta acusada de encubrir a terroristas y un vicepresidente procesado por corrupción, y un poder Legislativo que no pesa ni gravita.

Fernández de Kirchner había decidido irse del poder escudada por el general César Milani, un experto en inteligencia devenido en comandante en jefe del Ejército acusado por violación a los derechos humanos, y con agentes de inteligencia y jueces que le sirvieron fielmente, a los que había decidido tirar como un papel viejo, y con la economía seriamente afectada.

Esto, para Hermida, se parece mucho a cómo se fue del poder la dictadura militar en 1983. “Solo le faltaba quedar involucrada en un delito de lesa humanidad como los militares de entonces”. Y ese escenario se pudo haber completado, si la investigación aquí no hubiese prosperado, y Nisman, como lo había prometido, hubiese apelado a un tribunal internacional por considerar que se trataba de delitos imprescriptibles. Pero el fiscal quedó fuera de carrera. Habrá que ver si habrá alguien más que quiera reemplazarlo en su difícil tarea.

JOSÉ VALES
Corresponsal de EL TIEMPO
BUENOS AIRES

 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.