Crecen dudas sobre 'suicidio' de fiscal Nisman

Crecen dudas sobre 'suicidio' de fiscal Nisman

Análisis no encuentran rastros de pólvora en sus manos, pero no son concluyentes, según Fiscalía.

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20 de enero 2015 , 07:28 p.m.

Con el correr de las horas y los días aumentan las dudas en torno a que la muerte del fiscal de la Amia, Alberto Nisman, haya sido un suicidio.

Las nuevas pruebas, los mensajes y una nota a su empleada doméstica (véase Cinco misterios), alimentan la idea de que el funcionario no tenía intenciones de suicidarse, en un caso que tiene contra las cuerdas al gobierno de Cristina Kirchner, que había sido acusada por el difunto jurista de encubrimiento en el caso del atentado terrorista contra la Mutual judía Amia, en 1994, que dejó 85 muertos.

Viviana Fein, la fiscal que investiga la muerte del fiscal, aseguró este martes que en las pericias “no se registraron restos de pólvora en las manos de Nisman”, por lo que el arma no habría sido disparada por él mismo.

Sin embargo, matizó que era un resultado esperado ya que por el pequeño calire de la pistola (una Bersa) y por no ser un arma de guerra, es usual que no deje rastros de pólvora. Es decir, no descarta la hipótesis del suicidio. (Lea también: Los cinco misterios que rondan la muerte del fiscal Nisman).

Durante toda la jornada, Fein le tomó declaración a los miembros de la custodia que habían dejado al funcionario en su departamento el sábado en la mañana y nunca más lo volvieron a ver con vida.

Asimismo, la jueza Sandra Arroyo Delgado, la exesposa de Nisman, quien ayer llegó al país, declaró ante Fein y aseguró que, si bien “no puedo hacer conjeturas, no creo que se haya suicidado”. Algo que el resto de su familia repitió ayer hasta el cansancio, en tanto personal de la policía Federal allanó las oficinas de Nisman en busca de elementos que puedan ayudar a la causa.

Mientras tanto, el gobierno esperaba este martes que el juez Ariel Lijo le entregara la desclasificación de los documentos para poder dar a conocer el nombre o los nombres de los agentes de inteligencia que aparecen en las pruebas que Nisman debió haber presentado el lunes en el Congreso.

Según fuentes judiciales, se trata del agente ‘Ramón Allan Héctor Bogado’, un integrante de los servicios de Inteligencia que tendría “línea directa con la presidenta”.

Después de la extensa carta que dio a conocer el lunes a través de las redes sociales, la presidenta volvió ayer acusar a los medios y los responsables de investigar la causa de la Amia de “desviar, mentir, tapar, confundir”.

“Repito, curiosa y sugestivamente se intenta convertir, 21 años más tarde, en encubridores por tratar de que se le pueda tomar declaración a los imputados iraníes mediante un Tratado Internacional aprobado por Ley del Congreso”, expresó la mandataria reiterando uno de los párrafos de su extensa carta de la víspera.

Fuentes gubernamentales precisaron este martes que los ánimos en el gobierno están caldeados y que toda la actividad transcurre en torno al caso Nisman.

Mientras el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, volvió a preguntarse en sintonía con la presidenta “¿Por qué el fiscal volvió antes de sus vacaciones para hacer la denuncia?”.

Las protestas que se desataron en la noche del lunes en todo el país, y que amenazaban con repetirse en las próximas horas, son la muestra palmaria de cómo pegó el escándalo en el seno del poder.

“El gobierno está pasando su peor momento de sus 12 años y habrá que ver con esta debilidad cómo llega al final de mandato”, explicó el analista Julián Hermida.

La muerte de Nisman y sus consecuencias institucionales aparecen, según analistas y políticos, como lo peor que le podía pasar a la aún imperfecta democracia argentina en sus 32 años desde el final de la dictadura, porque fue el resultado de un atentado cuya investigación estuvo manejada por los Servicios de Inteligencia, que, al ser descabezados en diciembre último por la presidenta Kirchner, desataron una puja interna al igual que el poder judicial que deja al país, institucionalmente, más débil.

Ahora falta conocer el tenor de las declaraciones y la actitud que adoptará el juez que asume la causa, mientras el gobierno designa al reemplazante de Nisman, quien deberá trabajar sobre el miedo que deja lo sucedido con el fiscal.

JOSÉ VALES
Corresponsal de EL TIEMPO
BUENOS AIRES

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