Ojalá

Es necesario diferenciar el islam del fanatismo islámico.

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19 de enero 2015 , 09:22 p. m.

Para empezar, permítaseme decir que no creo en la vida después de la muerte. Ello me hace ajeno, o al menos no amigo, de casi todas las religiones que hay en el mundo, las monoteístas e incluso aquellas otras que creen en la reencarnación u otras formas de supervivencia o eternidad de la –por algunos– llamada alma. Como decía alguien por estos días, pueden agregar a mis crímenes la fideifobia (repulsión por la fe), pues no tengo respeto por las religiones que poco respeto tienen por mí. Entre otras cosas, siempre he considerado que el respeto no se exige, se gana o no. Con todo irrespeto, no creo en el respeto porque sí.

Bien lo dice Suzanne Moore: la crítica no es blasfemia. Los textos pueden ser siempre reinterpretados. La tolerancia debe ser recíproca o si no, no la hay del todo. Quienes no creen en ningún Dios tienen los mismos derechos que los creyentes. Y este es un tema clave en la discusión que se ha generado tras la masacre parisina.

Slavoj ¿i¿ek, pensador esloveno, citando La segunda venida, de William Butler Yeats, dice que refleja perfectamente nuestra difícil situación actual: “Los buenos carecen de toda convicción, mientras que los malos están llenos de apasionada intensidad”. Esta es una excelente descripción de la actual división entre liberales anémicos y fundamentalistas apasionados. “Los buenos” ya no son capaces de participar plenamente, mientras que “los malos” participan de un fanatismo religioso racista y sexista.

Y aquí tocamos un punto clave y que en el calor de la discusión se olvida. Es necesario diferenciar el islam del fanatismo islámico. Al islam le debe Occidente un sinnúmero de aportes, entre ellos nada más ni nada menos que haber salvaguardado el legado griego durante nuestra occidental llamada Edad Media. Gracias al cordobés árabe Averroes, no se perdió para siempre a Aristóteles. Gracias a los árabes musulmanes, artes y ciencias vivieron un gran impulso durante esas épocas mal llamadas oscuras. Música, filosofía, literatura, arquitectura y astronomía, cobijadas bajo la cultura árabe musulmana.

Es probable que Occidente, como afirman muchos, tenga una altísima responsabilidad en la radicalización del islam, y no se ve fácil un desescalamiento del enfrentamiento. Ojalá, bella palabra de origen árabe que significa Dios (Alá) lo quiera, se trabaje más en la comprensión y reconocimiento de los errores cometidos. Entre los cuales no se cuentan ni la crítica ni el humor. 

Mauricio Pombo

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