A Venezuela se le acabó el margen de maniobra

A Venezuela se le acabó el margen de maniobra

Ricardo Ávila analiza la grave situación económica y política que enfrenta la nación vecina.

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17 de enero 2015 , 10:17 p. m.

El titular no podría ser más elocuente: ‘Venezuela aumentó riesgo de quiebra’. De ese tenor fue el concepto emitido hace unos días por la agencia calificadora de riesgo Moody’s tras analizar la compleja situación del país vecino, cuyos males se han multiplicado en las últimas semanas. La certeza entre los observadores es que, más temprano que tarde, la nación bolivariana se quedará sin dinero para pagar sus acreencias externas.

(En fotos: Las largas filas que hacen los venezolanos en los supermercados para recibir alimentos)

El desplome en los precios del petróleo dejó sin margen de maniobra a una economía que venía trastabillando. De acuerdo con las propias cifras oficiales, hasta septiembre del 2014 la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) había sido cercana al 4 por ciento, el peor guarismo de América Latina.

Ahora, la descolgada en las cotizaciones del crudo oscurece todavía más el panorama. Según se informó la semana pasada, la cesta petrolera venezolana cayó a 39,19 dólares el barril, 61 por ciento menos que seis meses atrás. (Lea también: Oposición venezolana se reagrupa para protestar contra Maduro)

El efecto será terrible, sobre todo para una nación que trae del exterior más de tres cuartas partes de la comida que consume. “Es una situación desastrosa acentuada por una caída a la mitad de los ingresos petroleros”, sostiene el profesor Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard.

 

La firma especializada Capital Economics sostiene que los ingresos por exportaciones de hidrocarburos caerán en 25.000 millones de dólares este año, lo cual hará más desesperada la escasez de divisas. En cuanto a la economía, el pronóstico es que en el 2015 vendrá otro retroceso, esta vez del 5 por ciento.

En cualquier circunstancia, semejantes números serían por sí solos el anuncio de una debacle. Pero si a la terrible realidad se le agrega una inflación que podría llegar al 90 por ciento, combinada con una escasez generalizada de los más diversos productos, es indudable que la estantería se está cayendo.

La comprobación más obvia se encuentra en la calle. Las protestas populares por cuenta de la falta de alimentos, medicinas u otros artículos de primera necesidad se han disparado. La tensión en los mercados es tal que el Gobierno decidió resguardar los abastos y almacenes con las fuerzas de seguridad. A su vez, en los estados oficialistas de Bolívar, Yaracuy, Falcón y Zulia se prohibieron las filas nocturnas al frente de los comercios.

La incertidumbre ha hecho que el dólar se ubique en cercanías de los 180 bolívares, unas 28 veces el tipo de cambio oficial. “Existe una distorsión total del sistema de precios relativos y hay una parálisis de la economía”, señala Hausmann. Quizás el caso más extremo es el de los combustibles. “Un dólar en Venezuela compra más de 1.800 litros de gasolina”, subraya el académico. Mientras eso ocurre, la administración sigue negando la crisis. El viceministro para la Seguridad y Soberanía Alimentaria, Carlos Osorio, reconoció “algunas deficiencias”, pero no dudó en afirmar que “no vamos a aceptar que por ningún tipo de manipulación se pretenda llevar al pueblo venezolano a la zozobra”.

Los funcionarios bolivarianos insisten en que hay una conspiración, una “guerra económica” orquestada por las fuerzas opositoras, en las que aparece la mano de Washington. También se insiste en que el abastecimiento es adecuado, pero que buena parte de los productos acaban siendo acaparados por los especuladores o se van en forma de contrabando hacia Colombia.

Pero quienes buscan qué comprar piensan otra cosa. “Este es el peor nivel de escasez que hemos visto en los últimos 30 años, porque antes faltaban las cosas, pero no todo al mismo tiempo y no se desaparecían completamente. No hay comida”, le dijo Jesús Calderón, un electricista de 38 años, a la agencia Reuters.

Sudando petróleo

Así lucía uno de los dos supermercados Makro de Caracas la semana pasada. Muchas personas hacen cola desde la noche anterior para poder entrar primero. Foto: REUTERS

Ante la situación, el presidente Nicolás Maduro emprendió al comenzar el año una larga gira que lo llevó a China, al Medio Oriente y a Rusia, entre otros lugares. Su objetivo fue buscar el dinero que necesita desesperadamente, pero obtuvo solo promesas vagas. Aun así, tras una entrevista con Vladimir Putin sostuvo: “He conseguido los recursos necesarios para que el país mantenga su ritmo de inversiones, de importación, la estabilidad económica”.

Pero lo cierto es que el propio mandatario está en problemas. Para nadie pasó desapercibido que su regreso a Caracas, programado para el jueves, se aplazó hasta ayer. La firma estadounidense Stratfor, dedicada a la consultoría, dijo en un reporte que el riesgo de golpe ha aumentado.

El motivo de esa especulación es la baja popularidad del inquilino del Palacio de Miraflores, apenas por encima del 20 por ciento. Un informe reciente de Datanálisis mostró que los ciudadanos que se definen como de oposición superan en diez puntos porcentuales a los partidarios del chavismo.

En consecuencia, la llegada de un nuevo líder le daría cierto margen de maniobra al movimiento bolivariano. Este es fundamental con miras a las elecciones parlamentarias de finales del 2015, que si se celebraran hoy seguramente vendrían acompañados de cambios fundamentales en la composición de la Asamblea Nacional.

No obstante, la coyuntura es tan dinámica que cualquier cosa puede pasar. Para comenzar, la época más dura no ha llegado. “La realidad en términos del flujo de divisas refleja la de octubre, porque vendemos el petróleo a 90 días. Eso quiere decir que la caída reciente todavía no se refleja en los ingresos del país”, explica Hausmann.

Debido a ello, analistas como Alejandro Arreaza, del banco Barclays, insisten en que las inquietudes de corto plazo son más de orden político que crediticio. “El deterioro esperado de la situación económica podría llevar a una elevación de los conflictos sociales”, escribe.

Puesto de otra forma, los especialistas afirman que el problema inmediato es distinto al no pago de las deudas, entre otras cosas porque vencimientos por más de 5.000 millones de dólares están concentrados en la última parte del año. “Queda por administrar una situación más grave en los próximos meses, pero el Gobierno no ha tomado ninguna decisión”, afirma Hausmann.

¿Cuáles serían los correctivos económicos indicados? Capital Economics considera que lo primero que hay que hacer es acabar con el sistema de múltiples tasas de cambio y unificarlas en torno a los 100 bolívares por dólar. Acto seguido, la administración debería apretarse el cinturón y la política monetaria tendría que ajustarse para evitar una hiperinflación. Y para cerrar el círculo tocaría estimular la producción local de alimentos y bienes, con el fin de no depender tanto de las importaciones.

Hausmann, por su parte, considera que “no habrá una salida sin la intervención de la comunidad internacional”. En concreto, el académico de Harvard piensa que hay que pasar por las entidades multilaterales, pero reconoce que “el país no está ni ideológica, ni política, ni administrativamente en capacidad de hablar con instituciones como el Fondo Monetario o el Banco Mundial”.

Maduro contra Naím

Todos esos elementos dejan a Venezuela en un ‘sin salida’. Aún si el actual Presidente llegó a ser partidario de un modelo económico moderado, ha perdido el margen de maniobra y su propio futuro está en veremos. Mientras trata de aferrarse al poder, el sistema se desmorona y las perspectivas son inquietantes, sobre todo para el pueblo.

El mes pasado, Nicolás Maduro acusó al respetado columnista Moisés Naím y a Ricardo Hausmann –ambos venezolanos– de traicionar a la patria. En respuesta, el analista le recordó un artículo que publicó en el diario El Nacional en el 2001, titulado ‘El hombre más ingenuo del mundo’. La primera línea del texto decía: “Es el sucesor del presidente Chávez, quien quiera que sea”.

La columna es premonitoria: “La economía entrará en una crisis aún más aguda y las crisis sociales, institucionales e internacionales también se acentuarán. Un doloroso y políticamente explosivo ajuste fiscal, así como una crisis cambiaria, serían inevitables… Serán los venezolanos más pobres, más viejos, más enfermos y más vulnerables quienes sufrirán las peores consecuencias de los recortes de gasto público que habrá que hacer o de la mayor inflación que pondrá aún más productos indispensables fuera del alcance de la mayoría”, decía.

Hace un mes, Naím agregó: “en esa época nadie sabía que tú serías el escogido por Hugo Chávez para enfrentar la economía envenenada que él te legó. Sí, Nicolás, te ganaste la rifa de ser el hombre más ingenuo del mundo. Y la tentación de enfrentar la tormenta a punta de mentiras es muy grande. Pero ten cuidado. No es solo el bolívar fuerte lo que se te está devaluando. El uso constante y exagerado de las mentiras también las devalúa. Y si te quedas sin mentiras y sin dólares, ¿cómo vas a hacer para gobernar?”.

RICARDO ÁVILA
Director de Portafolio

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