Francia trata de frenar al 'monstruo en casa'

Francia trata de frenar al 'monstruo en casa'

El islam radical es un monstruo de mil cabezas que aprovecha los vacíos de la sociedad francesa.

17 de enero 2015 , 06:41 p. m.

Los franceses sienten que los tres yihadistas que mataron a 17 personas entre el 7 y 9 de enero iniciaron una larga y difícil guerra. “Lo que está en juego es la defensa de nuestra civilización y nuestras libertades”, escribió un editorialista.

La frase puede parecer grandilocuente, pero la realidad le dio argumentos a su autor con el arresto de 12 sospechosos en París, presuntos miembros de la célula que dio armas, carros y escondites a uno de los yihadistas.

Sus identidades causaron impacto: nacieron y crecieron en Francia. Otro hecho inquietante: han despertado simpatía entre algunos jóvenes franceses. El ministerio de Educación registró 70 perturbaciones de jóvenes que no participaron en el minuto de silencio tras los ataques. ¿Cuántos jóvenes franceses admiran a los yihadistas que cometieron el peor atentado terrorista en París en 40 años? ¿Por qué? Otra manifestación del fenómeno es el gran número de investigaciones penales por apología del delito, una infracción inscrita en una ley que no ha cumplido un año. Incluso el polémico humorista, y considerado antisemita, Dieudonné fue detenido bajo ese cargo por decir “me siento como Charlie Coulibaly”, con el apellido del yihadista que mató a cuatro judíos en un supermercado kosher.

El islam radical es un monstruo de mil cabezas que aprovecha los vacíos de la sociedad francesa, sobre todo en materia de integración. Ante esta realidad, que muchos franceses no querían admitir, el Gobierno desplegó 10.000 soldados en puntos sensibles del país, la mitad de ellos para proteger 717 colegios judíos, pues este grupo es el más afectado, por el ataque al supermercado y otros, como el del 2012 en un colegio de Toulouse.

Pero el Gobierno se cuida de adoptar medidas inmediatas y radicales como las que tomó EE. UU. luego del 11S del 2001. El primer ministro, Manuel Valls, dijo que Francia tomaría “medidas excepcionales, pero no de excepción, que deroguen los principios del derecho y de los valores”.

Las medidas evocadas por Valls se limitaron a proponer el aislamiento de los islamistas radicales en las cárceles, reforzar la inteligencia y anunció que se alistan medidas de seguridad relativas a internet y a las redes sociales, utilizadas para el adoctrinamiento, los contactos y las técnicas para cometer atentados.

¿Será eso suficiente?

ASBEL LÓPEZ
Para EL TIEMPO
París.

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