La magia de las siete Ciudades Maravillas del Mundo

La magia de las siete Ciudades Maravillas del Mundo

Beirut, Doha, Durban, La Habana, Kuala Lumpur, La Paz y Vigán ostentan este título.

14 de enero 2015 , 04:34 p. m.

“Aquí tenemos siete ciudades que representan la diversidad global de la sociedad urbana”, expresó el suizo Bernard Weber, fundador y presidente de New7Wonders sobre las Siete Ciudades Maravillas del Mundo, elegidas recientemente.

Se trata de la misma organización que en años anteriores escogió a las Siete Maravillas Naturales del Mundo Moderno y las Siete Nuevas Maravillas Naturales.

Las ciudades que ostentan este nuevo título, con el que se busca fomentar el turismo, son Beirut (Líbano), Doha (Catar), Durban (Sudáfrica), La Habana (Cuba), Kuala Lumpur (Malasia), La Paz (Bolivia) y Vigán (Filipinas). Inicialmente, fueron 1.200 ciudades las candidatas, de las que seleccionaron 28 que fueron sometidas a votación a través de internet. Y de las 28 salieron 14 como finalistas.

Además de las premiadas, también compitieron Barcelona (España), Chicago (Estados Unidos), Londres (Reino Unido), Ciudad de México (México), Perth (Australia), Quito (Ecuador) y Reikiavik (Islandia).

Situadas en diferentes extremos del planeta, algunas conocidas y otras no tanto, son ciudades llenas de patrimonio, naturaleza y tradición que cautivan a miles de viajeros de todo el mundo.

 

Durban (Sudáfrica)

No es tan conocida como otras ciudades sudafricanas como Johannesburgo y Ciudad del Cabo. Pero Durban, con sus 3,5 millones de habitantes, supo ganarse su título de Ciudad Maravilla gracias a su riqueza natural y cultural. Se destacan sus playas, ideales para descansar; su mar, recio, es frecuentado por los surfistas; su acuario, el Ushaka Marine, es uno de los más grandes del mundo. El barrio indio es uno de los más pintorescos y concurridos, gracias a sus variadas tiendas y mercadillos. Muchos de los que llegan hasta Durban lo hacen tras alguno de sus parques naturales. Uno de los más visitados es el Hluhluwe-Imfolozi, un reino animal donde se pueden contemplar elefantes, leones, leopardos, cebras y jirafas –entre otras especies salvajes– al aire libre. Queda a dos horas de camino y allí se pueden hacer safaris o cruceros.

Playas, zoológicos y parques naturales, la mayor atracción en Durbán. Foto: Archivo Particular.

 

Beirut (Líbano)

Diversidad, historia y patrimonio. Eso es lo que los viajeros pueden encontrar en Beirut, la capital del Líbano. En la ciudad, de 2,9 millones de habitantes y custodiada por la cordillera del Líbano (o el monte Líbano), los viajeros pueden visitar monumentos y templos como la mezquita Mohammad al Amim, y recorrer sus mercados y plazas, hasta llegar a las Rocas de las Palomas: una serie de arcos naturales de piedra maciza sobre el Mediterráneo (foto). También se puede caminar por el paseo marítimo de Raouche, que conduce a la playa.

Y en la zona de Al Mina están las ruinas arqueológicas de Tiro, declaradas Patrimonio de la Humanidad, que cuentan historias de épocas griegas, romanas y bizantinas. La vida turística, cultural, bohemia y nocturna se concentra en el barrio Hamra.

 Un recorrido por la naturaleza y la historia es lo que ofrece ña ciudad de Beirut. Foto: Archivo Particular.

 

Doha (Catar)

En Doha la opulencia salta a la vista en sus calles y en su arquitectura. Edificios y rascacielos de formas sorprendentes, que parecen sacados de la fantasía, dominan esta bahía del golfo Pérsico.

Moderna y suntuosa, se prepara para el Mundial de Fútbol 2022 y se promociona como la ‘ciudad del futuro’. Llamada la ‘perla del Oriente Medio’, sorprende con modernísimos y lujosos hoteles. Es un destino que atrae con sus playas, sus paseos en camello por el desierto y sus centros comerciales, ideales para los amantes de las compras –sobre todo de artículos de lujo–.

Entre los sitios a visitar están el Museo Nacional, en el palacio del sheik Abdalla Bin-Mohamed y el Museo de Arte Islámico: dos monumentales edificaciones.

Uno de los sitios preferidos por los viajeros es el Souq Wakif, o zoco, barrio que concentra mercados, tiendas, restaurantes, cafés y bares. También hay que darse una pasada por La Perla, una urbanización de lujo construida sobre una isla artificial.

Gracias al auge económico de Doha, la ciudad ha levantado inmensos rascacielos y extraordinarias construcciones. EFE

 

 

Kuala Lumpur

Kuala Lumpur –o KL para sus habitantes– es la capital de Malasia y una moderna ciudad de seis y medio millones de habitantes. Inmensos edificios esculpen el horizonte, un extenso sistema de metro cubre el área metropolitana y es un destino para los amantes de las compras.

La plaza Merdeka es la principal de la ciudad. El edificio del sultán Abdu Samad, de estilo morisco, comparte espacio con el Club Real Sengalor, de estilo tudor; también, con la catedral anglicana de Santa María y el que una vez fue el Banco Comercial y hoy, el Museo de Historia Nacional, de estilo colonial clásico. Todos, diseños de arquitectos ingleses, incluso el edificio del sultán. Hay que visitar la mezquita Masjid Jamek, en cercanías de los ríos Gombak y Klang. Las Petronas, dos futuristas edificios que son sede de la Compañía de Petroleos de Malasia, hacen parte de otro recorrido imperdible.

Visitar las cuevas y el templo Batú –deidad hindú–, con una estatua dorada de 42 metros del altura (foto), es otro plan imperdible en Kuala Lumpur.

 Desde sus imponentes edificios hasta sus colosales templos, Kuala Lumpur es un paraíso para los turistas.

 

Vigán (Filipinas)

Esta pequeña ciudad filipina, de apenas 11 kilómetros cuadrados de superficie y cerca de 48.000 habitantes, está ubicada frente al mar de la China meridional.

Es patrimonio de la humanidad y está a 336 kilómetros de Manila –la capital de Filipinas–. Guarda una marcada herencia española que se aprecia en sus calles empedradas y su arquitectura colonial. Su centro histórico se deja caminar fácilmente, entre cafés, bares y tiendas de recuerdos, aunque también se puede recorrer en carrozas jaladas por caballos.

Dos de sus principales monumentos son la catedral de San Pablo y la residencia del arzobispo, al igual que la plaza Burgos. También es una ciudad para comer bien, sobre todo la longaniza de Vigán.

 La nostalgia de la época colonial en las calles de Vigan. Foto: Archivo.

 La Habana (Cuba)

La capital cubana permite recrear todos los sentidos. Su arquitectura, de estilo andaluz y barroco, invita a perderse en sus calles, a comprar habanos y a tomarse fotos junto a carros clásicos de colores.

El histórico vecindario de La Habana Vieja, designado patrimonio de la humanidad por la Unesco, cautiva con más de 900 monumentos históricos, incluyendo el Palacio Presidencial, el Capitolio y la plaza de la Catedral. El malecón habanero, con el mar Caribe de fondo, y el castillo de los tres Reyes Magos del Morro son dos paseos imperdibles. También, el emblemático monumento a José Marti y la necrópolis de Cristóbal Colón. Pero sin duda, la música, la fiesta y la vida nocturna atraen a miles de turistas.

Hay que asistir a uno de sus cabarets a disfrutar de coloridos espectáculos de música y danza. El Tropicana es uno de los más famosos. Si va a La Habana, no olvide tomar muchos mojitos.

 Una ciudad que recrea la historia gracias a su arquitectura antigua, y hace gala de la vida nocturna. Foto: Archivo.

 

La Paz (Bolivia)

Tradición y naturaleza, dos factores que caracterizan a la capital boliviana y que se convierten en atractivos turísticos. Es una ciudad que se enorgullece de sus ancestros andinos e indígenas y que invita a recorrer sus iglesias, mercados y monumentos, y a contemplar el cielo estrellado que arropa sus noches.

Sus museos, que hablan de la historia prehispánica, colonial y republicana, atraen a los viajeros. Los museos de Metales Preciosos y el de Instrumentos Musicales son dos de los más concurridos.

Tiwanaku es el principal sitio arqueológico del país y queda a 72 kilómetros de la ciudad. Es una superficie de 30 hectáreas que conserva restos de la cultura tiwanaku, entre ellos el templo de Kalasasaya, en cuyo interior está la famosa Puerta del Sol.

La Paz es punto de partida para descubrir otros tesoros bolivianos, como el lago Titicaca –que comparte con Perú–, los salares de Uyuni y el Valle de la Luna.

 Bolivia es uno de los países que más respeta su tradición indígena, ampliamente visible en las costumbres de La Paz. Foto: Archivo.

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