Buga, la olorosa

Buga, la olorosa

Desde hace más de un año, a Buga la visita varias veces al día un insoportable olor a gallinaza.

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13 de enero 2015 , 12:43 a.m.

Antes aun de convertirse en el principal destino religioso de los colombianos –que no es decir poco en un país tan creyente–, Buga ya era una ciudad con nombre. Con buen nombre. Reconocida y visitada. Una ciudad señorial de familias tradicionales, de gastronomía muy apetecida y de clima agradable, a la que se conocía como la Ciudad Señora.

Goza Buga de una ubicación privilegiada, cerca de Cali, de sitios de enorme interés turístico, de los grandes ingenios azucareros, y está conectada con el centro de Colombia por maravillosas carreteras, quizás las mejores del país.

La devoción por el Señor de los Milagros le genera un alto flujo de turistas, que llegan de todos los rincones del país y de remotos destinos del planeta a pedir favores divinos o a dar las gracias por los ya concedidos. Y de paso hacia la basílica de los Redentoristas, que exhibe la imagen por la cual tantos se desplazan hasta Buga, los visitantes tienen la oportunidad de probar los muy ricos dulces de la región, con el manjarblanco a la cabeza de una extensa y apetecida lista, así como el sancocho de gallina y las delgadas, enormes y muy sabrosas chuletas de cerdo.

No obstante sus muchos encantos, Buga corre el riesgo de dejar de ser reconocida como la Ciudad Señora o como “la milagrosa”, y recibir el calificativo de “la olorosa”.

Desde hace más de un año, la visita varias veces al día un insoportable olor a gallinaza –el excremento de las gallinas, que luego se utiliza como abono– proveniente de una granja avícola con capacidad instalada para 800.000 aves de postura, que producen 60 toneladas diarias de la masa biodegradable, cuyo olor les está haciendo la vida insoportable a los bugueños.

A pesar de que las quejas de la comunidad se remontan a casi dos años, y no obstante que la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca empezó a estudiar el caso en abril del 2013 e impuso medidas preventivas en marzo del 2014, lejos de cesar, los malos olores que llegan desde la Granja Avícola La Esperanza siguen atacando a los habitantes de Buga y a los cientos de miles de visitantes que recibe cada mes, amenazando su salud y deteriorando en gran medida su calidad de vida.

Es hora de tomar medidas definitivas en el asunto. Bien informadas y notificadas al respecto están las autoridades. Los bugueños merecen volver a respirar aire puro.

Fernando Quiroz
@quirozfquiroz

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