'El reto es que las músicas vivan': Carles Trepat

'El reto es que las músicas vivan': Carles Trepat

El guitarrista ha sido uno de los protagonistas del Festival Internacional de Música de Cartagena.

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12 de enero 2015 , 04:01 p. m.

Hablar de guitarra española es llamar inmediatamente a la memoria sonora las obras de Francisco Tárrega y Andrés Segovia, pero hay muchos más horizontes del instrumento –algunos nunca explorados–, que definieron un estilo inconfundible. Para Carles Trepat es necesario que esa historia se descubra completa.

De ahí que el guitarrista e investigador musical haya rescatado las composiciones del Padre Basilio o de Miguel García, a quienes ha consignado en algunos de sus álbumes tras descubrir partituras perdidas.

Trepat ha sido uno de los protagonistas de la novena edición del Festival Internacional de Música, que se celebra en Cartagena, sobre las músicas del Mediterráneo.

“Siempre me ha llamado la atención que de algunos nombres que salen en los manuales de historia no conocíamos su música, ni siquiera había rastros de ellos en las bibliotecas”, cuenta Trepat. Lo que es claro para él hoy es que había un fuerte nexo de este estilo de la guitarra con el Renacimiento.

“Tenemos constancia de ese hilo desde los pioneros del Renacimiento hasta nuestros días. Ese hilo a veces se angosta, otras se ensancha, pero hay una vena común en España: siempre ha sido nuestro instrumento predilecto, aunque en momentos parece que nos olvidemos de ello. Ahí está la guitarra y tal vez deberíamos tener un poco más de orgullo de nuestro instrumento”, sostiene.

Del caso del Padre Basilio, de quien interpretó algunas de sus piezas en Cartagena, afirma que “fue el inspirador de Luigi Boccherini para que compusiera ese fandango. A pesar de que también cultivó lo más típico, como el fandango, que se puso de moda en el siglo XVIII, era también la faceta de la escritura religiosa y la culta; se acerca a la música de Scarlatti en el lenguaje más europeo, más enraizado”.

No solo de la cultura árabe, sino de la americana, se nutrió la guitarra española para generar, de manos del flamenco, un sello. “La ida y vuelta se estableció desde el primer momento en que los europeos llegamos a América y aquí se escucharon esas músicas de vihuela que sonaron de España y hubo de vuelta músicas y formas al enraizarse aquí”, agrega.

Sin embargo, añade que “siempre tendremos dudas de cómo se dio ese proceso. Eso volvió a España y revirtió en nuestro flamenco. En lo artístico fortificó de una manera muy grande. Se empezó a redescubrir a los compositores nacidos en América y que recién ahora empiezan a ser conocidos y a despertar interés del público. Hay un recorrido misterioso que podremos recorrer”.

Sobre el futuro de la guitarra española, Trepat cree que el panorama no es terrible pero tampoco alentador. “Hay mucho interés; quizá lo más difícil es dar con las fuentes y hacer un trabajo de reconstrucción e imaginación, quizá pudiendo equivocarse en captar el estilo de estas músicas. La dificultad es hacerlas revivir. Si no se consigue que penetren en el público, a la música siempre le faltará el sonido. Hemos dejado de usar las cuerdas de tripa por usar el nailon moderno; ojalá volvamos a imprimir esos aires”, dice.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

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