El simpático señor Löw o el recurso del método

El simpático señor Löw o el recurso del método

El alemán consolidó a la selección de su país en el 2014 con un proceso que comenzó en el 2002.

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12 de enero 2015 , 01:44 p. m.

El seleccionador alemán Joachim Löw ha sido declarado este lunes como el mejor entrenador del año en todo el mundo después de haber llevado a Alemania a su cuarto título mundial, tras un largo proceso que se inició en el 2002 y que culminó en el Mundial de Brasil.

Löw empezó su trabajo en la selección como segundo de Jürgen Klinsmann aunque ya en esa época se decía que era él quien llevaba la batuta en cuestiones tácticas.

Tras el Mundial del 2006 relevó a Klinsmann y, tras transformarle la cara a Alemania, terminó llegando al gran triunfo del Maracaná. Antes de asumir la selección, su trabajo de entrenador había logrado algunos éxitos, una Copa de Alemania con el Stuttgart y títulos en Turquía y Austria, pero nada hacía pensar que iría a ser considerado como una de las referencias del fútbol mundial.

Durante un tiempo, le llamaron el "simpático señor Löw" y el calificativo de simpático no era propiamente un elogio. Por el contrario, con ello se sugería una debilidad de carácter que podía llevarle a una pérdida de autoridad ante los jugadores.

Con el tiempo, Löw ha demostrado que si tiene una autoridad, acaso superior a la de muchos otros entrenadores amigos de exhibirla permanentemente, basado en algo distinto a las explosiones de temperamento.

Löw, en primer lugar, sabe lo que quiere. En segundo lugar, cada decisión que toma es la culminación de un proceso previo de análisis y de recolección de datos objetivos que suelen dejar a algunos de sus interlocutores con la sensación de que se está ante una verdad científica.

"En la liga inglesa hay un promedio de 1,5 toques de balón antes de hacer el pase, en la Bundesliga hay un promedio de 3 toques antes del pase y eso hace el juego más lento", diagnosticó un día resumiendo sus conclusiones de un análisis fundamentado en la gigantesca base de datos de uno de sus asesores, Siegentheler.

La conclusión era que había que soltar el balón más rápido y buena parte de los entrenamientos se basaron en ello. Otro día puso a jugar baloncesto a los internacionales y explicó la razón. "El baloncesto hay que evitar tocar el rival pero hay que estar cerca de él. En fútbol, tenemos que aprender a hacer lo mismo para evitar las faltas", dijo.

Otra obsesión era la posesión de pelota, el pase corto, cosas que parecían ir en contra de las características habituales del fútbol alemán como la fuerza, la búsqueda del contragolpe, el balonazo largo y las situaciones con balón parado.

De cara a Brasil, sin embargo, Löw advirtió que las temperaturas de algunos estadios obligarían a jugar de otra forma, con menos desgaste y que las situaciones con balón parado iban a ser claves.

Lo preparó todo al detalle, se mandó a hacer un hotel especial para la concentración porque no le convencía del todo ninguno de los disponibles y además le dio un papel clave al departamento médico para que preparasen la regeneración después de cada partido y en los entretiempos.

En la final hay algo que tal vez forma parte de la leyenda y es el momento en que mandó a Mario Götze al campo. Se dice que le dijo: "entra y muestra que puedes definir el partido, entra y muestra que eres mejor que Messi".

Como es bien sabido, Alemania se impuso 1-0 a Argentina, con gol de Götze. La mano mágica de Löw había acertado para asegurar el éxito del recurso del método.

EFE

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