Los franceses, de pie ante las amenazas yihadistas

Los franceses, de pie ante las amenazas yihadistas

Más de 3,7 millones de personas en Francia expresaron su rechazo a hechos terroristas.

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11 de enero 2015 , 08:07 p.m.

Unos 3,7 millones de manifestantes en toda Francia, dos millones en París, salieron a marchar para expresar su rechazo al atentado terrorista contra la revista Charlie Hebdo y las tomas de rehenes que dejaron 17 muertos.

“Yo soy Charlie, yo soy policía, yo soy judío”, se leía en pancartas que evocaban a los dibujantes y policías muertos, así como a los miembros de la comunidad judía que cayeron en la toma de un supermercado kosher (productos para la comunidad judía) a manos de Amedy Coulibaly.

Este yihadista, abatido el viernes al igual que los hermanos Chérif y Said Kouachi, acusados de matar a 12 personas en el atentado contra Charlie Hebdo, dejó un video en el que reivindica en nombre del grupo Estado Islámico (EI) la toma de la tienda judía, donde murieron cuatro rehenes, así como el asesinato de una policía un día antes. También se sospecha que Coulibaly hirió a un hombre que trotaba el miércoles.

Las imágenes de Amedy Coulibaly delante de la bandera negra del EI, difundidas cuando se hacía la marcha, relanzaron las sospechas de que los tres yihadistas puedan tener otros cómplices e incluso lazos con Al Qaeda. El mensaje recordaba que la pesadilla yihadista en Francia apenas comienza, mientras que millones de personas desfilaban en varias ciudades para demostrar que no se van a dejar intimidar. (Lea también: En Francia todo será distinto).

“Yo soy Charlie”, la frase emblemática de la Marcha Republicana, se convirtió en el eslogan de la causa para defender el derecho de los caricaturistas a burlarse de Jesús y Mahoma. Uno de los dibujantes asesinados, Georges Wolinski, decía que sus caricaturas eran “feroces pero no tenían maldad”.

Esta sí viene, en cambio, de los dos hermanos Kouachi, que diezmaron la redacción de Charlie Hebdo.

Sin embargo, este domingo el fiscal general de EE. UU., Eric Holder, dijo que “no hay información creíble” de que Al Qaeda esté involucrada en los ataques y se mostró preocupado de que el país sufra ataques de los denominados “lobos solitarios” de parte de militantes islámicos. (Lea también: Hayat Boummedienne, buscada en Francia, habría viajado al exterior).

Lápices vs. fusiles

Detrás de los atentados hay un golpe simbólico contra la consigna de tolerancia de Voltaire, el filósofo de la Ilustración: “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero voy a luchar hasta al final para que pueda decirlo”. Muchos franceses que no leían ni les hacía gracia Charlie Hebdo estaban presentes por ese espíritu volteriano. El presidente de Francia, François Hollande, hizo venir a medio centenar de jefes de Estado a París para rendirles homenaje a los dibujantes que se burlaban de él evocando los líos con su amante.

Respaldar a Charlie Hebdo significa defender uno de los baluartes de la democracia: la libertad de expresión. De ahí que otra frase popular en la marcha, inspirada en Descartes, otro gran filósofo francés, fue: “Yo pienso, entonces soy Charlie”. (Lea también: EE. UU. albergará cumbre antiterrorista).

Esta marcha, quizá la más importante en la historia de París, marca el despertar de la sociedad francesa a la realidad de la amenaza yihadista. Lo que es incierto es hacia dónde se dirigirá.

Los judíos están afectados porque ellos fueron el segundo blanco de los terroristas. Todo esto revivió los sucesos del 2012, cuando el ‘asesino de la moto’, Mohamed Merah, mató a siete personas, entre ellas tres niños en un colegio judío de Toulouse. Francia es el país de donde más judíos emigran hacia Israel. En 2014 fueron 7.000. (Lea también: Críticas a 'amigos' de la libertad de expresión).

El tema judío

“Francia sin los judíos de Francia ya no es Francia”, dijo el primer ministro galo, Manuel Valls, admitiendo la amenaza que pesa sobre esa comunidad. Pero los musulmanes también están amenazados. Los últimos días han ocurrido varios actos contra ellos, como ataques contra mezquitas, entre otros.

Es probable además que la extrema derecha, cuya líder Marine Le Pen ha dado un gran repunte en los sondeos, aproveche este drama para aumentar su popularidad frente a las elecciones presidenciales de 2017.

Hoy podemos decir sin exagerar que, en escasas 53 horas, tres yihadistas han dejado a Francia frente a uno de los mayores retos de su historia reciente: combatir a los extremistas preservando la libertad y la fraternidad, dos de los pilares de su civilización.

ASBEL LÓPEZ
Para EL TIEMPO
París.

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