¿'Charlie Hebdo' 'se la buscó'?

¿'Charlie Hebdo' 'se la buscó'?

El extremismo islámico no necesita que lo provoque un lápiz.

notitle
10 de enero 2015 , 07:50 p. m.

Si los hermanos Kouachi habían recibido entrenamiento militar en Yemen; si habían viajado y regresado de Siria; si uno de ellos estuvo preso casi dos años por reclutar a extremistas; y si hace por lo menos cinco figuraban en la lista de “no viajeros” de la seguridad norteamericana y, sin embargo, no eran vigilados las 24 horas por las autoridades francesas, lo mínimo que se puede concluir es que aquí falló seriamente la inteligencia y que existe una grave falta de intercambio entre los franceses y los norteamericanos.

A los Kouachi los cogieron por haber dejado la identificación de uno de ellos en el automóvil de huida. De ahí en adelante se robaron otro carro con un perro adentro, se metieron a un bosque del tamaño de París en pleno invierno y se tomaron una imprenta con rehenes. Sería el colmo que las autoridades francesas no hubieran dado con su paradero.

A favor de este descuido se puede alegar que solamente en Francia hay una lista de por lo menos 5.000 sospechosos como estos, y que para su vigilancia física, sus escuchas telefónicas y su seguimiento electrónico se requiere un mínimo de 20 policías por sospechoso. ¿Cuál país del mundo se puede dar ese lujo? Por eso van cambiando las prioridades de la lista. Y los Kouachi ya no estaban clasificados como prioritarios.

También emergen otras preguntas, bien inquietantes, sobre este sangriento enfrentamiento entre un rifle Kalashnikov y un lápiz, que recogen tanto The New York Times como The Economist en sus últimas ediciones: ¿existe el derecho de ofender, enmarcado en la libertad de prensa? ¿Es un derecho absoluto o debe tener límites legales o de autocensura? ¿El derecho a la provocación y a la sátira que expone nuestras vanidades y debilidades y la estupidez de los fundamentalistas debe ser ilimitado? ¿Fue Charlie Hebdo una víctima de la libertad de prensa o más bien de la provocación, por burlarse del islamismo, que, según algunos, son el reflejo de la expresión del ala más racista y xenófoba de algunos sectores en Francia? ¿Se puede considerar, en términos absolutos, como un acto de valentía, de heroísmo o de patriotismo publicar las cosas más ofensivas imaginables en un periódico contra grupos religiosos o étnicos, que de por sí se sienten marginados y perseguidos? ¿Está permitido irrespetar con imágenes, bajo la premisa de que todo el mundo está obligado a entender o por lo menos a tolerar un chiste?

Lo que quiero resumir con las anteriores preguntas es lo que tanto el NYT como The Economist aceptan: que existen desacuerdos válidos sobre los límites tolerables de las cargas ofensivas de algo aparentemente tan inofensivo como un dibujo o una caricatura. ¿Podemos concluir, entonces, que los caricaturistas de Charlie Hebdo “se la buscaron”, porque eran conscientes del extremismo islamista rampante con el que tienen amenazado al planeta grupos como Al Qaeda, Ejército Islámico (EI), los fanáticos suníes o chiitas, los ejércitos y partidos de Dios y las milicias de Mahdi, que actúan bajo el lema ‘Allahu Akbar’? ¿Habría que tratar ese extremismo con mayor prudencia y moderación y con menos ganas de diseminar ciegamente material gráfico superracista, en aras de la libertad de prensa?

The New York Times responde a las anteriores preguntas con la decisión de que “no reproduciremos ninguno de los ejemplos de las caricaturas más controversiales de Charlie Hebdo”.

Me voy con la posición mucho más clara de The Economist, que categóricamente sostiene: “La libertad de prensa no debe tener límites, por imprudente o de mal gusto que sea lo que se publique, a menos que incite a la violencia”.

No es el caso. El extremismo islámico no necesita que lo provoque un lápiz, porque sus misiones terroristas metafísicas están basadas en la interpretación fanática del Corán.

Entre tanto... ¿No se darán cuenta los del Inpec de que el Gobierno no puede tolerar la existencia de 64 sindicatos de funcionarios armados?

María Isabel Rueda

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.