Yihadismo: barrera abismal entre el islam y Occidente

Yihadismo: barrera abismal entre el islam y Occidente

Agresión terrorista en Francia crea nuevo punto de distanciamiento entre civilizaciones. Análisis.

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10 de enero 2015 , 06:19 p. m.

El horror del terrorismo yihadista golpeó esta semana uno de los aspectos más sensibles de la concepción occidental de la democracia y la convivencia: la libertad de expresión. El mundo asistió al espectáculo de una barbarie sin igual, en nombre de la defensa de la visión radical y extremista de algunos que dicen representar a millones.

Charlie Hebdo, publicación que desde hace años satiriza con mordaces caricaturas al islamismo radical, como a otras confesiones religiosas y tendencias políticas, fue el blanco de una sangrienta venganza en la que murieron 12 personas en su sede de París, entre ellas los mejores lápices de la caricatura crítica francesa.

Tras una semana enmarcada por otros ataques de islamistas radicales en Francia, sumados a acontecimientos anteriores en Canadá y Australia, aliados de EE. UU. en la guerra contra Estado Islámico (EI), el gran desafío para los gobiernos occidentales es enfrentar a estas facciones (que llevan el mensaje de Alá a una dimensión ultraviolenta) sin dañar a millones de musulmanes pacíficos que conviven en sus comunidades. (Lea también: La coincidencia del libro que se lanzó el día del ataque al semanario).

EL TIEMPO consultó a expertos en Europa y Norteamérica para ayudar a comprender el fenómeno del islamismoen Occidente y la relación entre los musulmanes y el resto de la población. (Lea también: Hay tensión en Francia pese a que extremistas fueron abatidos).

Jean Jaques Samson, analista político canadiense, asegura que una serie de tensiones raciales y sociales podría generarse como un daño colateral del terrorismo en la sociedad. “Para no mezclar los elementos violentos con los pacíficos, es indispensable hacer un trabajo pedagógico fuerte encaminado a conocer bien a los musulmanes y sus creencias”, añade.

Vicent Geloso, historiador de la Universidad de Montreal, manifestó que “los musulmanes no son una amenaza, como muchos quieren hacer creer, sino una comunidad compatible con una sociedad multicultural”. (Lea también: En Francia todo será distinto).

Con este planteamiento concuerda Peter Walschburger, experto alemán en sicología social. “Lo que el terrorismo quería con el atentado no es lo que se está dando –sostiene–. Ellos querían división, guerra, enfrentamiento. Lo que ha respondido la sociedad es otra cosa. Es solidaridad, mesura, reunión, y ello se puede constatar en las grandes manifestaciones que se programaron y se están programando, en las cuales, por lo menos en Alemania, están participando conjuntamente tanto las comunidades musulmanas como las cristianas y también las judías”.

“Durante siglos, esta religión se mantuvo relativamente aislada del resto del mundo y, por lo tanto, ajena a cómo era vista. A la integración se han sumado la globalización y los avances tecnológicos, especialmente en la era de internet y las redes sociales. Es decir, de un momento a otro, algo que por siglos fue sagrado se convierte en materia de burla y se difunde de una manera masiva”, dice Hussein Rashid, profesor de estudios islámicos en la Universidad de Hofra, en Nueva York.

Para algunos, el accionar de los fundamentalistas se cimenta en la lógica del blanco y negro ideológico. “Individuos como los que atacaron en París se consideran una comunidad en conflicto contra todo lo que no representa el islam y lo que no forma parte de su ideología. Están en una lógica de ‘los otros’ contra ‘nosotros’. Hay que tener en cuenta que para muchos jóvenes de los barrios populares, el islamismo es la única utopía disponible en el mercado de las utopías”, asegura Samir Amghar, doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios de París.

Shuja Shafi, secretario general del Consejo Musulmán de Gran Bretaña, dijo que nada justifica la privación de la vida: “Los que han muerto en el nombre de nuestra religión pretenden vengar los insultos hechos contra el profeta Mahoma, y su nombre solo significa paz”, señaló. Según él, en las próximas semanas los musulmanes enfrentarán la prueba de tener que justificarse a sí mismos y defender su lugar en la sociedad occidental. “Es una lástima que una minoría use incidentes trágicos como el ataque en París para justificar ataques contra la comunidad musulmana”, aseveró.

Nick Witney, exdirector de la Agencia Europea de Defensa, afirma que “esta atrocidad reforzará la islamofobia y la xenofobia, que es la intención de los fanáticos”. “No hay mucho más que puedan hacer las sociedades occidentales para protegerse sin hacer sacrificios inaceptables de las libertades civiles”, añade.

Para Francesca Corrao, profesora de cultura islámica en la Universidad Luiss de Roma, no se habrá atajado el problema del terrorismo islamista mientras no se vaya a sus causas iniciales, entre las que cita “el racismo y la marginación”.

En ese ‘caldo de cultivo’ en que se encuentra una parte de la población musulmana de Europa es donde “actúan los psicópatas y criminales”. Por desgracia, la Unión Europea parece poco interesada en revisar su modelo para asimilar a colectivos inmigrantes.

Loretta Napoleoni, economista y autora de un reciente libro sobre el Estado Islámico, considera que el malestar en el que florece el islamismo radical en Europa tiene su raíz en la recesión. “Los que más sufren son los débiles. Si hubiera un crecimiento del 5 por ciento, estas cosas no pasarían, pues estos jóvenes tendrían un empleo y estarían integrados”, advierte.

El fenómeno Pegida

Los atentados en Francia acontecen precisamente en un contexto en el que un movimiento llamado Pegida pregona un sentimiento antimusulmán, en contra de los propósitos unificadores del liderazgo europeo.

“Una vez que el Consejo Central de los Judíos en Alemania condenó las marchas de Pegida, como promulgadoras del odio racial, y al tiempo a respaldar a los musulmanes, la gente en Alemania sintió el mensaje como un elemento gregario y lo acató, de tal forma que las nuevas manifestaciones de Pegida han sido repelidas en Berlín y otras ciudades alemanas de forma contundente”.

INTERNACIONAL*
* Con información de los corresponsales y colaboradores Sergio Gómez, Patricia Salazar, Idafe Martín Pérez, Asbel López, Carlos Sandoval, Claudia Gaona y Darío Menor.

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