España en tiempos oscuros / Opinión

España en tiempos oscuros / Opinión

Almería, en la costa andaluza donde se habla enrevesado y no se pronuncia ese final.

10 de enero 2015 , 04:36 p.m.

Madrid, primavera de 1966. Han pasado 27 años de la dictadura franquista que instauró el autoritarismo reflejado en golpizas, regaños y prohibiciones. Anécdota desprendida de lo acontecido a un profesor madrileño, quien enseñaba inglés con la letra de las primeras canciones exitosas de John Lennon, cuando se entera de la estancia de su ídolo para filmar una comedia británica de guerra en aisladas locaciones andaluzas. Obsesionado con ver al autor de Help! y Strawberry Fields Forever, viaja en su coche acompañado casualmente por una vergonzante joven embarazada –la que huye de la intolerancia familiar– y de un chico agredido en su entorno fascista por llevar el pelo largo.

Tres destinos en la carretera y un solo lugar verdadero: Almería, en la costa andaluza donde se habla enrevesado y no se pronuncia ese final. Pero… ¿cómo afrontar la dura realidad y escaparse a un lugar distante que palpablemente desconoce la modernidad?

El resultado fílmico salta a la vista en una discreta comedia de trazos conmovedores, con amistades fortuitas regidas por la solidaridad y un espíritu libertario capaz de afrontar intransigencias manifestadas en escuelas y hogares conservadores. Porque la autoridad se traduce en cachetadas, las parejas deben presentar partida de matrimonio en las posadas, rigen tradiciones católicas inquebrantables y se persigue sin tregua a los anarquistas.

David Trueba, su guionista y director, arrasó con los últimos premios Goya y logró la preselección hispánica al Óscar. Del autor de una honesta adaptación de la novela biográfica de Javier Cercas (Soldados de Salamina), esta vez Trueba dejó pasar por alto los horrores de la confrontación civil para encarar algunos destinos afectados por una sociedad retardataria en trance de desmoronarse.

No hay que confundir tan prometedor nombre con el itinerario por variados géneros del reconocido crítico y hermano mayor Fernando –ganador del Óscar 1993 por Belle Epoque–.

El comediante riojano Javier Cámara, aquel enfermero enamorado de una bailarina en estado comatoso (Hable con ella) y ese otro transexual en La mala educación, reconfirma sus capacidades actorales con ese gracioso e inconfundible toque picaresco que les imprime a sus papeles. Cabe registrar la reaparición de dos estrellas maduras del ya nostálgico destape a la española: Jorge Sanz y Ariadna Gil, como padres de un chaval llamado Juanjo.

MAURICIO LAURENS
Especial para EL TIEMPO
laurens@etb.net.co

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