El olvido sepulta a 15.000 muertos

El olvido sepulta a 15.000 muertos

El año pasado fueron identificados y no reclamados 4.607 cadáveres.

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09 de enero 2015 , 04:40 p. m.

El cuerpo de Álvaro Marulanda Arias ingresó a las 11 de la noche del 21 de enero del 2014 al Instituto de Medicina Legal de Bogotá. En ese momento no se conocía su identidad y el único dato disponible era que había sido remitido del Hospital de La Samaritana, en el centro de la ciudad.

El cotejo de las huellas permitió saber de quién se trataba, apenas 24 horas después. Y cuando pasaron varios días sin que nadie apareciera a reclamar el cadáver de ese hombre de 53 años, Medicina Legal empezó a aplicar los protocolos: envió telegramas al alcalde, el personero y hasta al párroco de Calarcá, el municipio de nacimiento según la Registraduría. Además, sus datos y la foto de su cédula fueron publicados en un periódico local. Pasaron cuatro meses durante los cuales los restos permanecieron conservados en la morgue de Bogotá, a la espera de algún doliente. El 20 de junio, Álvaro Marulanda Arias fue inhumado en Serafín, el camposanto distrital a donde van a parar los cuerpos de los NN y de los sin doliente.

La historia de los muertos que nadie reclama se repitió el año pasado 4.607 veces. Son miles de personas fallecidas que, a pesar de estar plenamente identificadas, nunca fueron reclamadas por nadie y tuvieron que ser enterradas por entidades oficiales. Esa es la suerte que corre una de cada diez personas que mueren en el país cada año por diferentes causas.

La cifra del año pasado es la más alta desde el 2007: desde entonces, la lista completa casi 27.000 personas. Muchas de ellas han sido reportadas como desaparecidas por sus familias, que aún no están enteradas de que fallecieron bajo diferentes circunstancias.

EL TIEMPO Casa Editorial, en alianza con el Instituto Nacional de Medicina Legal, relanza en su página Web (que es la más visitada del país con 11 millones de usuarios únicos al mes) el proyecto iniciado en diciembre del 2012 para ayudar a romper la durísima realidad de los muertos que nadie reclama. Con datos básicos como el nombre o el número de la cédula de ciudadanía se podrán cotejar las bases de datos de Medicina Legal y verificar si hay coincidencias a través de un sencillo motor de búsqueda. En caso afirmativo, las familias encontrarán la fecha de fallecimiento, el registro de defunción y los datos de la regional forense donde pueden obtener mayor información y terminar así con la incertidumbre de años.

El año pasado, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, se reportó la desaparición de 6.087 colombianos. Desde 1938, cuando empezó a llevarse esa estadística, se han denunciado 95.823 casos, y de esa cifra han sido halladas vivas 22.103 personas, y muertas, otras 3.807.

Eso significa que 69.913 familias colombianas no tienen noticias de las personas que reportaron como desaparecidas.
Al menos 35.000 de las desapariciones están relacionadas con el conflicto armado y, señala el doctor Carlos Valdés, director de Medicina Legal, juntar todos los esfuerzos posibles para lograr encontrarlos y entregárselos a las familias será clave en el posconflicto.

Pero la gran mayoría de casos tiene que ver con cambios de lugar de residencia por disputas familiares o simples decisiones personales. Muchas de ellas podrían estar en la lista de los muertos identificados no reclamados.

La búsqueda en los cementerios

La situación, como lo denunció este diario en su momento, se agrava porque en muchos cementerios del país no se cumplen los protocolos para conservar los restos tanto de los NN como de los que nadie reclama.

Coordinados por el Ministerio del Interior, equipos de forenses, antropólogos, topógrafos y otras especialidades han recorrido ya 69 cementerios del país buscando el rastro de los cuerpos no identificados: fueron hallados los restos de 2.320 personas sepultadas sin identidad, que en muchos casos aún son buscadas por sus familiares.

Con testimonios de los sepultureros, sacerdotes y la misma comunidad, se intenta reconstruir la historia de esos muertos, muchos de ellos enterrados sin ningún tipo de protocolo por orden de los grupos armados imperantes en las zonas. Los peritos advierten que un cinco por ciento de los cuerpos están en riesgo de desaparecer definitivamente si no se avanza en su exhumación.

Desde hace más de tres años varias instituciones han desplegado una cruzada para dar nombre a esos cuerpos.
En un primer esfuerzo se cruzaron las bases de datos de Medicina Legal con la Registraduría y se logró identificar a 9.968 personas, de las cuales ya fueron entregadas a sus familiares 178.

Según cifras de Medicina Legal, en Colombia siguen sin identificar 11.009 personas que están en los cementerios del país. Allí están desde víctimas del conflicto hasta personas que fueron asesinadas por delincuentes comunes e incluso ciudadanos que murieron por causas naturales, pero que por alguna razón no tenían documento de identidad y nunca se hizo un esfuerzo por identificarlas. En muchos casos, fallecidos identificados fueron movidos de sitio y los registros se perdieron.

Organismos como el Comité de la Cruz Roja Internacional incluso recorren las zonas más alejadas buscando los cuerpos de secuestrados y actores del conflicto.

La ruta de los NN es apenas el comienzo de un ambicioso proyecto que busca cerrar un capítulo de desaparición y muerte de miles de personas. Ahora viene la parte más difícil: recuperarlos para identificarlos y entregarlos a sus seres queridos.

El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, sostuvo que se está cumpliendo una “búsqueda histórica que permitirá empezar a construir una nueva Colombia sin desaparecidos”.

Medicina Legal plantea que los cuerpos exhumados no sean movidos de los cementerios y que a esos sitios viajen los equipos de peritos, que, en el sitio, realizarían los análisis de ADN y otras pruebas científicas. Una vez cumplido ese proceso, se volverían a inhumar, pero esta vez con todos los datos de ubicación.

Ese modelo está a punto de aplicarse en el cementerio de Bocas de Satinga, en Nariño –que es una de las regiones más golpeadas por la violencia de todos los actores armados, en este momento, por las bandas criminales–, en donde hay reportes de 53 cuerpos sin identificar. Aunque el país está buscando apoyo internacional para empezar a desarrollar este trabajo, que según los cálculos iniciales podría tomar al menos 10 años, el Instituto ya destinó recursos propios para empezar a hacer la tarea en algunos cementerios pequeños en cuyas fosas permanecen cientos de cuerpos en el olvido.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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