Cadena perpetua a estadounidense que asesinó a su esposa colombiana

Cadena perpetua a estadounidense que asesinó a su esposa colombiana

El exmarine había confesado que mató a Andrea Arias, quien lo denunció por violencia intrafamiliar.

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09 de enero 2015 , 03:49 p.m.

Caleb Crew, el exmarine estadounidense acusado de asesinar a su esposa colombiana a las afueras de Washington, fue condenado este viernes a cadena perpetua por un juez distrital en la Corte de Fairfax, Virginia.

Crew estaba casado con Andrea Arias, oriunda de Bogotá y con la que tenía dos pequeñas hijas.

El crimen ocurrió el siete de agosto del 2013 cuando Crew, tras una disputa con Arias, la estranguló y luego arrojó su cuerpo al rió Occaquan, muy cerca de la capital estadounidense.

El exmarine, de 28 años, ya se había declarado culpable de la muerte el 27 de octubre del año pasado.

El veredicto se lo impuso el juez John Tran tras casi cinco horas de una emotiva audiencia a la que asistieron tanto familiares de Arias como de Crew.

“La pérdida de una vida no se puede cuantificar. No solo en el presente sino hacia el futuro. Usted, con su acto, truncó no solo el potencial de Andrea sino el suyo propio y le ocasionó un daño irreparable a la sociedad”, le dijo el juez antes de anunciar la sentencia y no sin decir que este caso era quizá el más duro que le había tocado enfrentar en su historia como juez. “Créame que no lo he disfrutado”, sostuvo Tran.

Durante los alegatos previos a la sentencia, el fiscal Casey Lingan pintó a Crew como la “esencia misma del mal”, culpable de un “brutal y salvaje asesinato” cuyo castigó no podía ser otra que vivir el resto de sus días tras las rejas.

“Por su culpa, estas niñas (sus hijas de cuatro y 11 años al momento de la muerte), nunca sabrán lo mucho que las quería su mamá. Bethany, la menor, aún recibía pecho de Andrea y ahora solo la conocerá por fotos e historias. Él las condenó a una cadena perpetua con su acto. La maldad, su señoría, existe y está en esta Corte”, dijo Casey sin mostrar el menor asomo de compasión.

Durante su intervención el abogado de Crew intentó presentarlo como un joven que llegó perturbado de prestar servicio en Irak, con serios problemas financieros, y sin récord criminal vigente.

“Lo que hizo fue horrible -dijo el abogado- Pero él está arrepentido y creemos que 25 años de cárcel serían suficientes”.

Crew también se dirigió a la Corte y le pidió perdón tanto a su familia como a la de Arias.

“Espero -les dijo el exmarine- que crean cuando les digo que yo la amaba. No puedo explicar lo que me sucedió en ese momento. Sé que no puedo corregir el daño que causé, pero aun así debo pedirles que me perdonen".

Las dos niñas, Bella y Bethany, viven ahora en Bogotá con la familia de Andrea luego que un juez en EE. UU. les otorgará la custodia.

A pesar de la traumática historia ambas familias han tratado de acercarse por el bien de las niñas. De hecho, este diciembre los padres de Crew y otros miembros de su familia viajaron a Bogotá para estar con ellas.

El caso

El día del crimen, Crew y Arias regresaban de una Corte a donde habían sido citados por una agresión previa del estadounidense.

Según la versión inicial del exmarine, tras discutir acaloradamente, ella se había bajado del carro y desconocía su paradero.

Pero tres días después, el 10 de agosto de 2013, su cuerpo fue hallado flotando en un río a unas 10 millas de la capital estadounidense.

En su pecho tenía amarrado un morral lleno de piedras de mármol y dos pesas para hacer ejercicios con lo que Crew trató de hundir el cuerpo de Arias. A los dos días, la oficina forense de Fairfax determinó que Arias había muerto por estrangulamiento.

Crew fue detenido poco después, pues en su casa fueron hallados fragmentos de las mismas piedras que se encontraron en el morral.

En una entrevista con la Policía, cuyo audio fue presentado durante una audiencia preliminar ante la Corte de Fairfax, Crew narró con lujo de detalles su horrendo crimen.

"Ella me dijo que yo era un tipo violento. Que llamaría a la Policía para que me arrestaran. Comenzó a marcar el teléfono y se lo arrebaté. La tumbé hacia la parte de atrás del carro y comencé a estrangularla. Mientras la estrangulaba ella me pidió que por favor parara, pero ya en ese punto no me podía detener. Solo le dije adiós", se le escucha decir en esa grabación.

De acuerdo con Crew, con Arias ya desfallecida le tomó el pulso y se dio cuenta de que estaba con vida. “Ya en ese momento -sostiene el ex marine- no había marcha atrás así que me quité la corbata, se la puse en el cuello, y terminé el trabajo”.

El estadounidense contó que una vez muerta, primero escondió el cuerpo de Andrea en un bosque cercano y luego regresó a su casa donde buscó los materiales que necesitaba. Un morral, toallas, pedazos de un estante de mármol que rompió y unas pesas. Horas más tarde recogió el cuerpo, le amarró el morral y se detuvo en la mitad de un puente en Mt. Vernon Highway, una carretera en el condado de Fairfax, y desde allí la arrojó.

“Solo escuché el ruido al caer, pero no me asomé para verla otra vez”, afirmó el hombre.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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