El ataque a 'Charlie Hebdo'

El ataque a 'Charlie Hebdo'

07 de enero 2015 , 08:41 p.m.

Los dos encapuchados armados que dispararon contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo y que fueron capaces de gritar “¡hemos vengado al profeta!” después de asesinar a los principales dibujantes de la publicación por haberse atrevido a caricaturizar a Mahoma y al islam son, sin lugar a dudas, peligrosos fundamentalistas –ángeles exterminadores de un Dios que solo es suyo, que se han concedido a sí mismos el derecho de matar a doce personas para dar una lección, para probar un punto–, pero, sobre todas las cosas, son un par de criminales que deben recibir el castigo que les tiene reservado la ley a quienes resuelven sus diferencias y callan a sus críticos a punta de violencia.

Charlie Hebdo, una revista de humor de izquierda que fue creada en 1969 para publicar virulentas sátiras contra los extremistas políticos y religiosos y que desde 1992 cumple 22 años de salir a los quioscos en forma ininterrumpida, ya había sido atacada en noviembre del 2011 y en septiembre del 2012, luego de divulgar una serie de atrevidas parodias del islam y su profeta. Fue claro desde siempre que detrás de los atentados se encontraban –en palabras del difunto Charb, Stéphane Charbonnier, asesinado ayer– “personas estúpidas que traicionan a su propia religión”. Pero nadie imaginó lo que sucedería este miércoles 7 de enero del 2015.

La sede de la publicación, en el barrio número 11 de París, es hoy, en las horas más duras del invierno, un poderoso símbolo de que la batalla por la libertad de expresión y por el derecho al humor y a la crítica no ha sido ganada ni en todos los lugares ni en todas las culturas del mundo. Aún a estas alturas del siglo XXI hay cientos de miles de personas en el planeta que no soportan que se rían de lo suyo y que no se resignan a vivir en una sociedad en la que se deban resistir las ofensas sin censurarlas ni castigarlas. Demasiados individuos siguen creyendo con fervor que no es suficiente detestar a quienes los ridiculizan e irrespetan lo que consideran sagrado y que entonces es inevitable pasar a la acción.

Que una caricatura conduzca a la muerte es una prueba más de que detrás del fundamentalismo, que es ciego y sordo ante el humor, no se encuentra una cultura, ni mucho menos una religión (el islam, se sabe, se fundamenta en la misericordia y la compasión), sino una mentalidad delirante, que se resiste a la convivencia y a la tolerancia y que suele contagiar a quienes tienen poco que perder. Se puede dar, cómo no, un encuentro entre las culturas y entre las religiones que propicie una suerte de lengua en común. De hecho, algo de eso ha pasado desde el principio de los tiempos. Pero la solución de la violencia de los extremistas, que es el fin de los argumentos, sigue siendo el peso de la ley.

Hace tres años, cuando Charlie Hebdo fue amenazada por reírse de los fundamentalistas islámicos y por caricaturizar a Alá con la misma irreverencia con que había ridiculizado al Dios judeocristiano, el mundo que a pesar de todo cree en la libertad de expresión respaldó a la publicación y la convirtió en un éxito de ventas: cerca de 200.000 ejemplares fueron de mano en mano por las calles de París. Ahora, cuando el semanario, que solía salir todos los miércoles, se ha quedado sin sus principales dibujantes y no se sabe qué va a pasar con la próxima edición, resulta de vital importancia asumir la defensa de una revista que podría ser un problema para ciertos gustos y una piedra en el zapato, pero nunca, jamás, blanco de nadie.

Editorial

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.