Guerra por minería y narcotráfico aumentó los homicidios en Bogotá

Guerra por minería y narcotráfico aumentó los homicidios en Bogotá

Por sicariato hubo 119 casos más que en el 2013. Muertes por riñas subieron de 22,1 % a 22,7 %.

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06 de enero 2015 , 08:09 p.m.

El hecho de que el sicariato sea una de las razones por las que aumentó, en casi un punto, la tasa de homicidios en Bogotá durante el 2014 tiene una explicación: la ciudad se está convirtiendo en el lugar para el ajuste de cuentas de bandas de minería ilegal y narcotráfico, que provienen de otras regiones y se instalan en los barrios.

En eso coinciden expertos y Administración, que se refieren a “los conflictos por testaferrato y disputa minera de territorios, luego de la muerte de Víctor Carranza”. Y los datos confirman la crítica situación: el año pasado ocurrieron 215 casos de sicariato, 119 más que los 96 del 2013.

Pero no solo se trata de los platos rotos que paga Bogotá por el crimen organizado de otras ciudades (el sicariato representa apenas el 15,9 % de los homicidios). La misma Administración Distrital señala que los problemas de convivencia en las familias y barrios, y la crueldad en los hurtos son las otras dos causas del incremento.

Expertos también coinciden en que el desorden de la Rama Judicial y el sistema carcelario afectan la reducción de este delito.

En el 2014 se presentaron 1.344 homicidios, 64 más que en el 2013. Por esta razón la tasa pasó de 16,7 a 17,43 por cada 100.000 habitantes.

Al igual que en el 2013, el mayor número de casos se presentó en el último trimestre. El 86 por ciento de todos los casos fue motivado por venganza, riñas y resistencia al hurto.

La venganza se mantuvo como la primera causa, con un 48,2 %. Dentro de esta modalidad, los problemas personales aumentaron en 15 puntos como una razón de estas vendettas.

También subieron las discusiones o peleas entre vecinos o habitantes del mismo sector como una razón para matar. Los casos pasaron de 22,1 % en 2013 a 27,2 % en el 2014.

Según Rubén Darío Ramírez, director del Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC), las peleas se dirimen con violencia, en muchos casos bajo los efectos del alcohol, el principal ‘facilitador’ de estos episodios.

También se incrementó la resistencia al hurto como causa del homicidio. Esto se puede explicar por los graves niveles de violencia en los robos. Ramírez explica que “ahora se mata para poder atracar a una persona”.

El caso más reciente fue el del mensajero José Fredy Puentes Leal, a quien dos hombres asesinaron por intentar evitar que le robaran el bolso a una anciana en Puente Aranda, el pasado 31 de diciembre.

El director del CEACSC explica que el abuso de las drogas psicoactivas por los ladrones hace que ellos no tengan ningún límite en el momento de robar.

Jairo Libreros, experto en seguridad ciudadana, cree que la percepción de impunidad de algunos criminales los hace tomar la decisión racional de garantizar el éxito del hurto matando primero a la persona. “Las últimas administraciones no han trabajado desde la política pública en la cultura ciudadana de la valía de la vida como algo sagrado”, asegura Libreros.

Los puntos débiles

Además de las debilidades del sistema judicial para que los criminales sean condenados, dos son los puntos débiles que han llevado a la ciudad al aumento de estas cifras. De acuerdo con Libreros, ha faltado trabajo en estrategias de inteligencia que identifiquen a los cabecillas de las bandas criminales que llegan a Bogotá en búsqueda de anonimato, y quienes se ven más vulnerables a ser víctimas del sicariato en territorios que no controlan.

Pero también, como afirma Hugo Acero, analista en el tema, hay que comprender que este modo delictivo ya no es exclusivo del crimen organizado, sino que ahora, por problemas de infidelidad o ajuste de cuentas, las personas están contratando a los sicarios.

“Hay que hacer un esfuerzo por detectar los lugares que por décadas han concentrado el crimen, y allí identificar a quienes cometen homicidios”, opina el experto, para quien el Plan 75 de la Alcaldía, que focaliza el trabajo de seguridad por puntos calientes, se debe replantear, porque las cifras generales no redujeron en el último año.

La otra tarea pendiente, desde la legislación, es fortalecer las funciones de la Policía para que intervengan en los casos de riñas. Además, desde la política pública de seguridad se debe reforzar el componente educativo para evitar que la muerte sea el desenlace de las riñas personales.

Doble homicidio sería un ajuste de cuentas

Las características del crimen contra dos hombres, en la vía Los Arrayanes, que conduce al municipio de Cota (Cundinamarca), el martes en la madrugada, dan indicios de que el doble homicidio podría estar asociado a una venganza o a un ajuste de cuentas.

En primer lugar, las víctimas, identificadas como Carlos Julio Ruiz y Pedro José España, fueron impactadas con armas de fuego, mientras se movilizaban en un vehículo Volkswagen Bora rojo, de placas DBO 273.

Varios casos de sicariato o ajuste de cuentas que han sido contemplados como tal en el pasado se han perpetrado de esta misma forma.

Por otro lado, pese a que España, la persona que a eso de las 2 a. m. conducía el carro, recibió un disparo en la cabeza y en la espalda, y Ruiz, su acompañante, fue impactado en la cabeza, el único vidrio que estaba roto era el panorámico, como producto del choque contra unas latas que se usan para hacer cerramientos, según las primeras versiones. Aún no se sabe si dispararon dentro del vehículo o al bajar alguno de los vidrios del carro.

En el lugar, las autoridades encontraron a otro hombre en alto estado de embriaguez, quien, se presume, se movilizaba con ellos en el auto y sería pieza clave para determinar lo ocurrido.

Según las autoridades, España, el más joven de los dos hombres, murió camino del Hospital Simón Bolívar, que confirmó que llegó sin signos vitales.

En principio se habló de un accidente de tránsito relacionado con la ingesta de licor, pues en el carro las autoridades hallaron botellas de whisky y una tercera persona que estaba en el sitio permanecía en estado de embriaguez.

Por ahora no hay detalles de quiénes son las víctimas, ni pistas de los atacantes.

BOGOTÁ

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