Mirada crítica al Carnaval de los pastusos

Mirada crítica al Carnaval de los pastusos

Exdirector de la Cultura de Pasto advierte sobre las amenazas que corre este Patrimonio Cultural.

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05 de enero 2015 , 06:53 p. m.

 En Pasto, pocos se atreven a proponer cambios en el Carnaval de Negros y Blancos, declarado por la Unesco, en el 2009, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

“No entiendo cómo la senda del Carnaval en la que salen desde niños y hasta adultos no se haya modificado. Cuando es Patrimonio Cultural, cuando la población crece, cuando es la mejor fiesta de cada año, no se compadece que esa senda no haya cambiado, todavía tenemos los mismos errores de hace 20 años”, dice el arquitecto Julián Bastidas, exdirector de Cultura de Pasto y autor de libros sobre costumbres del pueblo pastuso.

Tampoco entiende por qué en las nuevas obras de urbanismo que se ejecutan en la ciudad no se contempla una senda distinta y ajustada a la época actual.

Advierte que hay muchas amenazas que, de no tenerse en cuenta, podrían cambiar el rumbo del festejo, así se hayan respetado los criterios y parámetros exigidos en la salvaguarda para proteger el Carnaval.

Están las de carácter comercial, cultural y las de tipo político, al hacer referencia a la elección de la persona que dirige la Corporación del Carnaval de Negros y Blancos (Corpocarnaval), entidad que junto al ministerio de Cultura tiene esa gran responsabilidad de salvaguardar la festividad.

“Pienso que se debe tener muy en cuenta quién va a manejar los destinos de un Carnaval, porque es eminentemente cultural, es decir, hay un enfoque administrativo, pero su mayor patrimonio está en lo cultural”, dice Bastidas.

Propone que junto a los directivos de Corpocarnaval opere un grupo de personas integrado por sociólogos, antropólogos, gestores culturales, historiadores, artesanos, periodistas y músicos que identifiquen los elementos constitutivos del patrimonio y una vez definidos, se los preserve mediante la formulación de un plan decenal que aún no se ha cristalizado.

“Ese organismo debería tener un grupo asesor de reflexión y análisis crítico, para tomar unas directrices claras y contundentes”.
La idea es que ese plan salvaguarde y promueva el Carnaval.

“El Carnaval no es de una sola persona, ni de una entidad o un funcionario, es la colectividad la que lo disfruta y la que lo hace, eso debe quedar muy claro”, afirma.

Hay preocupación por el Plan de Salvaguarda.
“No hay un seguimiento, aquí se dejó sola a la Universidad de Nariño, pero es fundamental que haya una participación externa con conferencistas permanentes de otras regiones del país para enriquecer culturalmente a nuestros artesanos y evitar que se repitan figuras, vestuarios o temas. La cultura no es para guardarla en un baúl, que nadie la toque, tiene que ser dinámica”, dice el arquitecto Bastidas.

Como amenaza social ve ese juego colectivo que ha dado paso a manifestaciones de violencia en determinados sectores de la ciudad.
Antes se pedía permiso para teñirle a la gente la cara de negro y no se le echaba harina o espuma, sino talcos perfumados.

“El hecho de ser una expresión colectiva popular es su mayor riqueza, pero dado el caso que, por cierto tipo de juegos que no gustan a la gente se genere violencia, agresiones, debe corregirse”, advierte.

Respecto a la costumbre de arrojarse agua cada 28 de diciembre que ha pasado a convertirse en un problema social y ecológico, propone reemplazarse por un evento que haga menos daño al medio ambiente.

Un centro para la Cultura

El exdirector de Cultura de Pasto, ulián Bastidas, plantea la creación de un gran centro de la cultura en Pasto que opere todo el año y que en él funcione un taller para los artesanos, un auditorio, una biblioteca, un centro de documentación del Carnaval, un museo y una plazoleta donde los artesanos pueden vender sus artículos los 365 días del calendario.

También propone más apoyo para los artesanos.

“El negocio que genera la fiesta no solamente debe ayudar a los hoteles, restaurantes, bancos y el comercio, sino que los artesanos, que son protagonistas de primer orden, deben recibir un estímulo económico adicional a los anticipos que se les entrega por la elaboración de sus carrozas”, argumenta.

PASTO

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