En Uganda, el secuestro de jóvenes nigerianas trae malos recuerdos

En Uganda, el secuestro de jóvenes nigerianas trae malos recuerdos

Dos décadas antes 139 chicas habían corrido una suerte parecida en su escuela secundaria de Aboke.

05 de enero 2015 , 05:38 a.m.

Cuando una joven ugandesa, Jane Kade, escuchó hablar hace ocho meses de las adolescentes nigerianas secuestradas por los islamistas del grupo Boko Haram, se vio asaltada por el recuerdo doloroso de una experiencia similar. "Aquella noche sufrí pesadillas", confiesa la mujer de 25 años de edad, que luce una enorme cicatriz en un brazo. "Ellas también sufren, como yo", añade.

Casi dos décadas antes de que el grupo islamista rebelde Boko Haram secuestrara a más de 200 estudiantes en la aldea nigeriana de Chibok, 139 chicas habían corrido una suerte parecida en su escuela secundaria de Aboke, en el norte de Uganda.

Años después, otras 16, entre ellas Jane, fueron raptadas en su pensionado de Adjumani, a unos 450 km al norte de la capital ugandesa, Kampala. Todas fueron víctimas del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), la sanguinaria milicia de Joseph Kony. Antes de ser secuestrada en junio de 2003, con 16 años de edad, Jane Kade vivía en la pequeña aldea de Manyola, con sus padres agricultores y dos jóvenes hermanos, un varón y una niña. Había finalizado la escuela primaria y le gustaba cantar.

Una vez en manos del LRA, su vida se redujo a cocinar maíz y alubias para los combatientes. Por la noche transportaba pesados sacos, puesto que los rebeldes cambiaban constantemente de lugar para evitar ser capturados. Un día, sus secuestradores le ordenaron que matara a su propia amiga.

Ella se negó, y a modo de castigo la ataron a un árbol, la rociaron con combustible y le prendieron fuego. "Creía que iba a morir", recuerda Jane. Fue otra rehén quien la salvó, limpiándole los restos de combustible. Finalmente, la joven logró escapar aproximadamente un año más tarde, aprovechando unos combates entre el LRA y el ejército ugandés.

Estigmatizadas

Pero el regreso a la libertad tiene un gusto agridulce. El lado izquierdo de su cuerpo, principalmente el brazo y la pierna, estaba lleno de cicatrices. Y se enteró de que su familia, de la cual nadie tenía noticias, habría sido asesinada casi con seguridad por los hombres de Kony.

Durante su convalecencia de seis meses en un hospital de Adjumani, Jane encontró a una amiga de su madre con la que se fue a vivir. No obstante, ya no regresó a la escuela: por falta de dinero, pero también por miedo a ser estigmatizada, como la mayoría de las víctimas del LRA. "La gente me habría tratado de 'lemur' (lisiada o coja en el dialecto local) porque había perdido los dedos de los pies", comenta. "Es difícil readaptarse a una vida normal tras la cautividad", añade. En 2011, una amiga sastre que trabajaba en Entebbe, a unos 40 km al suroeste de Kampala, le propuso instalarse con ella. Jane logró obtener un diploma de modista gracias a una ONG con sede en Entebbe, Mindset Development, y desde entonces vende bolsos y vestidos 'kitenge' (prenda africana parecida al sarong asiático) muy coloridos en los mercados.

Sueña con volver algún día a Adjumani, y abrir su propia tienda. "Aunque tengo miedo, aún queda mi casa", dice la joven. Hoy aún se pregunta qué habrá pasado con sus hermanos, y con dos chicas raptadas en su internado junto a ella y que nunca recuperaron su libertad. También reza por las 219 colegialas nigerianas secuestradas el pasado 14 de abril, todavía desaparecidas. "Que sean fuertes", dice.

Secuestros en aumento

Grace Achan, secuestrada a los 15 años en la escuela secundaria de Aboke, en 1996, también piensa en las chicas nigerianas. "Cuando estaba cautiva del LRA, mi sueño era volver a la escuela", dice. Grace y la mayoría de sus compañeras fueron liberadas poco después del ataque contra su escuela.

Pero una treintena de ellas quedó durante largos años en manos de los rebeldes. Cuatro murieron y otra desapareció. Algunas de las que regresaron, hoy estudian medicina, ciencias o agronomía. Otras, con dificultades, terminan la secundaria. "El gobierno no nos ayuda, necesitamos becas", lamenta Consy Ogwal, madre de Grace. Según comenta, 12 jovencitas asisten a la escuela gracias a la ayuda de una ONG canadiense, Children of Hope Uganda.

Tras años de combate, el parlamento ugandés aprobó en abril pasado la creación de un fondo para las víctimas del LRA. Expulsada en 2006 de Uganda por una ofensiva del ejército, la rebelión se escindió en varios pequeños grupos desparramados por las selvas de los países vecinos.

Está presente en República Democrática del Congo (RDC), República Centroafricana y Sudán del Sur. Según la ONU, en tres décadas, el LRA mató a más de 100.000 personas y secuestró a más de 60.000 niños. Siempre de acuerdo a la ONU, los secuestros perpetrados por la siniestra milicia están actualmente en aumento: en noviembre, fueron censadas 432 personas raptadas desde comienzos del año.

El doble que durante todo 2012. Joseph Kony es buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y contra la humanidad, entre los cuales figuran asesinatos, violaciones, esclavismo y enrolamiento de niños soldados.

AFP

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