Un antioqueño de 75 años se dedica a conservar el comino crespo

Un antioqueño de 75 años se dedica a conservar el comino crespo

Rodrigo del Jesús Tobón siembra en su finca hasta 500 plántulas de este árbol en vía de extinción.

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04 de enero 2015 , 10:38 a. m.

 Habla de corrido, sin comas, apenas tomando aliento. Para este campesino, el árbol del comino crespo hace parte de su vida, de la relación que tiene con la tierra, con el agua, con el bosque, por eso no escatima palabras y mucho menos tiempo.

Rodrigo del Jesús Tobón Tamayo es oriundo de Jericó, suroeste del departamento de Antioquia, y guardián de uno de los árboles maderables más hermoso del país, que fue declarado como especie en peligro crítico de extinción.

En Colombia solo quedan algunos árboles de Aniba perutilis, su nombre científico. Están solo en cuatro departamentos: Antioquia, Magdalena, Valle del Cauca y Amazonas.

El grupo de investigación de Biotecnología de la Universidad Nacional de Medellín ha realizado investigaciones encaminadas a lograr la propagación de la especie. Aunque estos experimentos han funcionado y siguen realizándose, no han logrado los resultados esperados.

Pero, Rodrigo del Jesús, sin ser científico, es el dueño y cuidador de tres cominos crespos, uno de ellos tiene más de 50 años, mide 20 centímetros de altura y 10 de ancho y está ubicado a unos cuantos metros de su casa, al lado de la carretera que va de Jericó al municipio de Támesis.

“Que recuerde, ese comino no fue sembrado por nadie, surgió de forma espontánea, por los pajaritos que lo llevaron. Es tan bonito y bueno que un día cogí las semillas, las sequé y las sembré en unos surcos que hice en la tierra”. Ese fue el comienzo de su labor, de su relación casi paternal con el árbol.

Ha llegado a tener hasta 500 plántulas de comino crespo que ha cuidado, abonado y regado como si fueran sus hijos, porque no los tiene, vive con su hermana en la finca que les quedó de la herencia de sus padres.

Cuando los árboles llegan a los 30 centímetros de alto los traslada a bolsas negras para cultivos y de allí las vende o regala a sus vecinos, a amigos de Jericó y a quien quiera reforestar.

Para él lo más importante es devolver a la tierra todos los nutrientes que se han ido perdiendo por la ganadería intensiva y la tala de bosques. Esta es una de las razones por las cuales, únicamente, se dedica a la agricultura.

En su finca, de apenas cuatro hectáreas, no tiene vacas, caballos o gallinas, solo flores, arbustos de café, plátanos y árboles maderables.

A sus 75 años, Rodrigo del Jesús todavía sueña con que las tierras del suroeste antioqueño estén algún día colonizadas de nuevo por el comino crespo.

“El árbol de comino sirve para construir el techo de las casas, para cercas de alambrado, para hacer camas, aretes, es especial para muebles de calidad. Es una madera muy buena, la más fina que puede haber y es de acá, originada en estos bosques”, dice apasionadamente.

El año pasado este campesino fue uno de los ocho defensores del medio ambiente que ganaron la ‘Distinción de vida’, reconocimiento que otorga la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) a personas que contribuyen a la conservación del patrimonio natural.

Él estuvo en la ceremonia, sonrió ante las cámaras, habló para la prensa y dijo estar feliz de cuidar y preservar esta planta. Pero resalta que todo es accidental. “Si no hubiera estado ese árbol de comino en la finca de mí padre –donde aún vive-, nunca hubiera conocido sus cualidades. Eso fue hace 17 años”, recuerda.

Allí, a la sombra de los tres cominos que conserva y cuida, aquellos que le dan las semillas para continuar con su sueño, es que desea pasar sus últimos días. Lo único que le preocupa es que no tiene hijos y el legado se perdería tras su muerte.

Calidad de la madera

Según un informe de Corantioquia, la madera del árbol del comino crespo es muy reconocida, pues no todas resisten a la mandíbula del comején. Por esta razón, es usada para la elaboración de piezas de ebanistería, tallas, enchapados y para la construcción de puentes, viviendas y durmientes en las vías de los ferrocarriles.

PAOLA MORALES ESCOBAR
MEDELLÍN

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