¿Qué pena?

Opciones de castigo para máximos responsables de los crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

03 de enero 2015 , 10:22 p. m.

El proceso de La Habana será exitoso si conduce a una paz que no resulte ser sinónimo de impunidad y a la aplicación de una justicia que no constituya obstáculo para la convivencia. Esa es la difícil ‘receta’ frente al dilema. Así lo demandan la sociedad colombiana y la comunidad internacional.

Aunque se puede acusar de reduccionista la tesis que confunde la existencia de la justicia transicional con la adopción de una pena alternativa admisible, es urgente ese debate.

Hay quienes hallan razones históricas o ideológicas para evitar las comparaciones entre el paramilitarismo y las guerrillas. No obstante, no hay muchas diferencias en relación con delitos que, como el reclutamiento ilícito de niños y la violencia sexual contra niñas, han sido perpetrados por unos y otros.

Hoy hay 1.900 paramilitares privados de libertad por masacres, desplazamientos y homicidios, entre otras infracciones. Han estado ocho años en prisión después de participar en un proceso de paz. Están próximos a salir. Han confesado más de 50.000 delitos y han entregado bienes por valor de 200.000 millones de pesos, poco frente a la atrocidad. Se han dictado 21 sentencias contra ellos. Sin embargo, todos serán condenados, pues esa es la consecuencia obvia luego de haber reconocido sus delitos. Habrá, entonces, miles de condenas con base en la Ley de Justicia y Paz, la primera norma en su especie que, adicionalmente, arroja cifras difíciles de igualar, pese a las críticas que recibe.

Frente a los máximos responsables de los crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad cometidos por las Farc, el catálogo de opciones puede, incluso, prever una privación de libertad no carcelaria, en el marco de una restricción perimetral a la que se sujeten su movilidad y su “domicilio” por un determinado número de años: cinco, por dar una suma sujeta a debate.

En dicha zona, que puede coincidir con una jurisdicción rural y erigirse en un laboratorio de paz y desarrollo, pueden crearse cooperativas agrarias, en las que laborarían diariamente los exguerrilleros, que recibirían por esto una mensualidad de la Agencia Colombiana para la Reintegración, sobre la que se descontarían abonos a favor de las víctimas.

En ese perímetro, mucho más amplio que el que ocuparía una colonia agrícola, podrían trabajar en programas de sustitución de cultivos de uso ilícito y erradicación de campos minados, bajo coordinación gubernamental, con el concurso de fundaciones locales y de la cooperación internacional. En tal sentido, antes que guardias del Inpec se requerirán agrónomos para ayudar en esas tareas.

Allí se atenderían clases sobre cómo formular un plan de desarrollo o un plan de ordenamiento territorial y no de carpintería. El primer año no podrían participar en política, el segundo podrían aspirar a ser concejales, el tercero, a constituirse en diputados y el cuarto, a presentarse a elecciones al Congreso, según lo permita el Marco Jurídico para la Paz.

Permanecerían con sus familias, con la asistencia del ICBF, para prevenir la violencia doméstica, que suele ser mayor entre aquellos habituados a la hostilidad.

Es posible que una idea como esta se estropee por la falta de disciplina, por exceso de laxitud en su aplicación o porque, para muchos, esté próxima a Disneylandia o a una nueva versión del ‘Tolemaida resort’.

Sin embargo, en el seno de ese perímetro, ideado a partir de lo señalado por la Corte Constitucional en la sentencia C-370 del 2006, podrían tener cabida dosis de justicia restaurativa y retributiva. De una parte, el trabajo en comunidades antes victimizadas, la previa solicitud pública de perdón y la puesta en marcha de esfuerzos concertados por el desarrollo rural. De otra, la sentencia condenatoria en la que se fundaría ese domicilio forzado, previsto como pena alternativa en la ley reglamentaria, puede fijar en mayor medida reglas de distinta severidad.

Mario Gómez*
Bienvenido el debate.
* Director Social de la Fundación Restrepo Barco 

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