El 2014 fue seguro para la aviación, pese a tragedias

El 2014 fue seguro para la aviación, pese a tragedias

Aunque bajó el número de accidentes, respecto del 2013, la cifra de víctimas casi se cuadruplicó.

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03 de enero 2015 , 05:49 p.m.

Con varias tragedias aéreas que conmocionaron al mundo, 2014 fue un año de sobresaltos para el transporte aéreo, pero a pesar de todo fue uno de los más seguros de la historia de la aeronáutica mundial.

Los desastres, en particular los de los aviones de AirAsia y de Malaysia Airlines, se produjeron en un mundo que nunca estuvo tan conectado gracias a internet, y enfrentaron al público a la cruel realidad de que un avión puede simplemente desaparecer o ser derribado en pleno vuelo.

Los acontecimientos del 2014 implicaron así la primera gran revisión en años de las medidas de precaución requeridas en materia de transporte aéreo y dieron nuevos motivos a aquellos ya de por sí reacios a volar.

“Nunca me gustó tomar el avión, pero ahora es un verdadero desafío”, confesó Marie Lefebvre, una mujer de negocios canadiense residente en Bangkok. “Algunas cosas ocurridas este año son espantosas”, añadió la ejecutiva, quien habló de un “sentimiento de impotencia”.

En un hecho sin precedentes, un Boeing 777-200 de Malaysia Airlines (el vuelo MH370) desapareció sin dejar rastro el 8 de marzo, con 239 personas a bordo, poco después de despegar de Kuala Lumpur.

Aunque se avanzaron varias hipótesis, como una situación de emergencia a bordo, una toma de rehenes o un acto inexplicado de los pilotos, el paradero de esta aeronave, y de sus pasajeros y tripulantes, continúa siendo un misterio.

Cuatro meses después, el 17 de julio, otro Boeing 777 de Malaysia Airlines (vuelo MH17) se estrelló con sus 298 ocupantes en el territorio controlado por los separatistas prorrusos en el este de Ucrania, donde se enfrentan al ejército de esta ex república soviética. No hubo supervivientes. Según Ucrania y Estados Unidos, el avión fue derribado por un misil tierra-aire suministrado por Rusia a los separatistas. Moscú, por su parte, niega su implicación y acusa a las fuerzas ucranianas de derribar la aeronave.

Y para cerrar el 2014, el vuelo QZ8501 de AirAsia desapareció el domingo entre Indonesia y Singapur con 162 personas a bordo. Desde el martes se comenzaron a hallar cadáveres y restos del avión en el mar de Java, donde el ejército indonesio detectó una “sombra” en el fondo del mar que podría ser la del aparato.

Pese a todas estas tragedias, paradójicamente, el 2014 fue uno de los más años seguros en la historia de la aviación, con solo ocho accidentes mortales en aviones comerciales, según el recuento efectuado por la web especializada Aviation Safety Network.

Esta cifra es mínima si se tienen en cuenta los más de 30 millones de vuelos y los miles de millones de pasajeros que los aviones transportan cada año. En el 2013 se registraron 29 accidentes mortales. Su número se eleva a 32 anuales de media desde 1946.

“Ahora, el nivel de seguridad hace que los incidentes parezcan más misteriosos e impresionantes, ya que se producen únicamente en circunstancias excepcionales”, explica Gerry Soejatman, un consultor en el sector de la aviación residente en Yakarta. “Este es el motivo del gran impacto de este año. Los accidentes son tan puntuales que amplificamos aquellos que se producen”, añade.

Sin embargo, el número de muertos y desaparecidos aumentó considerablemente en 2014 con 990 víctimas, contra 265 en el 2013, según la Aviation Safety Network.

El tráfico aéreo, no obstante, no se ha visto afectado. El número total de pasajeros aumentó un 5,8 por ciento de enero a octubre, indicó la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata).

Urgen nuevos sistemas

El misterio del desaparecido vuelo MH370 de Malaysia Airlines representa un desafío a las nociones modernas de mundo interconectado y altamente vigilado, puesto que ni la trazabilidad del aparato ni las búsquedas efectuadas dieron resultados.

Para evitar que esto se reproduzca, las autoridades aéreas deberían anunciar dentro de poco nuevas normas de trazabilidad de los aviones, para poder localizar rápidamente una aeronave en caso de incidente.

La revelación de que la posición de los aviones no se controla constantemente “fue una sorpresa para muchos”, constata Raymond Benjamin, secretario general de la Organización de Aviación Civil Internacional (Oaci). “Pero ahora tenemos un consenso con la industria para desarrollar un seguimiento global de todo el tráfico con el objetivo de mejorar el tratamiento de casos similares, en particular para organizar las búsquedas en caso de accidente”, dice Benjamin.

La Oaci verifica igualmente si los riesgos de sobrevolar zonas de conflicto se comunican de manera apropiada, añade en referencia al avión derribado en Ucrania.

La asamblea anual de la Oaci analizará en febrero propuestas de mejora.

Para Tom Bunn, gerente de una empresa estadounidense que ayuda a combatir el miedo a volar, “la desconfianza es tan profunda que tendrá un impacto duradero. Los pasajeros ansiosos consideran estas catástrofes como su peor pesadilla”.

Tránsito intenso

El volumen cada vez mayor de vuelos en los cielos del sureste de Asia está presionando a los pilotos y a un control del tráfico aéreo desfasado, que tienen que tomar decisiones unilaterales arriesgadas en crisis como la que se supone ocurrió en el vuelo QZ8501 de AirAsia.

Los pilotos que recorren las rutas entre Indonesia y Singapur dicen que no es inusual que se retrase la respuesta a solicitudes para elevar la altitud por el mal tiempo y que, en ocasiones, esas peticiones son rechazadas por el número de aviones en la zona.
Eso deja a los pilotos que vuelan en una región de condiciones meteorológicas cambiantes ante un desafío de alto riesgo: cuándo asumir el control y declarar una emergencia, permitiéndoles tomar acciones sin el permiso de los controladores. La mayoría consideran ese paso –que exige difundir una llamada a otros aparatos en la zona y que luego será analizada por los reguladores– un último recurso.

“Como piloto profesional estás obligado a pensar con rapidez”, dijo un piloto de Qantas Airways con 25 años de experiencia en la región.

“Si te haces cargo del avión, te haces responsable potencialmente de 300 pasajeros y de millones de dólares del aparato. Parte del trabajo es equilibrar el riesgo y tomar una decisión urgente”, añadió.

AFP Y REUTERS

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