Fundación de Pereira hace olvidar las penas de San Isidro

Fundación de Pereira hace olvidar las penas de San Isidro

La fundación 'El comienzo del arcoiris' busca alcanzar cambios sociales en esta vereda de Pereira.

02 de enero 2015 , 08:26 a.m.

Por medio de la danza, el canto, la música, el teatro, la cuentearía y el trabajo en el campo, los habitantes de la vereda San Isidro se nutren de valores e instrumentos para luchar por sus sueños, y sobrepasar las adversidades presentadas por problemas como el microtráfico, la pobreza, el desempleo, la deserción escolar y la violencia.

"Nuestro movimiento en simple, no nos queremos dejar llevar por la violencia, estamos cansados de lidiar con muertes y tener a los niños cerca de malas influencias. Somos echados para adelante y acá tiene que reinar la vida, la esperanza y el amor", aseguró Ilda Luz Silva, habitante de la vereda.

Ubicada en el corregimiento de Puerto Caldas, San Isidro alberga 200 familias, no cuenta con alcantarillado ni agua, tan solo con un tanque séptico que funciona para cuarenta casas. Sus necesidades las hacen en bolsas que son arrojadas en potreros, contaminación que causa, sobre todo en los niños, enfermedades en la piel y respiratorias.

Hace 5 años, Julián Motato llegó a esta comunidad a realizar un trabajo universitario, ahora, es el líder de la fundación El comienzo del arcoíris, la cual trabaja con niños, adultos y ancianos para brindar la posibilidad de un buen presente y un mejor futuro.

“No nos interesa venir a enseñarle a los niños a llorar por plata o comida sino a dignificarse, que entiendan que ellos son los protagonistas de sus propias vidas y que tienen toda la posibilidad de realizar sus sueños”, comentó Motato, quien trabaja de la mano de una empresa privada de Pereira en pro de esta comunidad.

En total son 250 niños, de uno a 18 años, que día a día realizan actividades en la sede de la fundación dictadas por profesionales voluntarios en cada de uno de los oficios, y por jóvenes de la misma comunidad. Además, se les dan refuerzos escolares.

Giancarlo Moreno Duque tiene 10 años y es uno de los niños que más participa en las actividades. “Hace 5 años estoy en teatro, flauta y coro. Vengo todos los días cuando no estoy en la escuela, me gusta venir porque esto le cambia la vida a uno para coger cosas buenas en vez de cosas malas”, aseguró.

Los adultos y ancianos se encargan de labrar la tierra, ya que la fundación cuenta con algunos espacios para sembrar frijol, tomate, zapallo, plátano y otros productos que son para su propio beneficio. También hay talleres de ebanistería y artesanía.

“El sueño es montar una microempresa de ebanistería, de confecciones y artesanías, ya está la cooperativa ahora faltan espacios más grandes para que la gente pueda aprender más”, expresó Motato.

Con tan solo unos cuantos sueños cumplidos, el plan futuro para esta fundación es construir una granja integral, que además de brindar alimentos, sirva como espacio de formación para que los niños practiquen la labor del campo.

“Vamos a construir el parque soñado, donde hayan diferentes escenarios para los niños y adultos; ciclorrutas, estanques para pesca, juegos y más espacio para los cultivos”, contó Ilda.

DIANA CAROLINA BETANCOURTH
PEREIRA

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