Editorial: Pronósticos de tormenta

Editorial: Pronósticos de tormenta

01 de enero 2015 , 07:54 p. m.

Lo agitado del año que acaba de concluir tiene como consecuencia que sea tan nutrido como diverso el listado de desafíos que en los próximos 12 meses deberán enfrentar tanto naciones como regiones y, en no pocos casos, todo el planeta.

Sobresale el reto que tendrá Estados Unidos de terminar de despejar las dudas que tras la crisis del 2008 surgieron respecto a su condición de gran superpotencia mundial. A favor tendrá la recuperación de su economía, hoy llamada a ser motor del crecimiento mundial, hecho en el que mucho ha tenido que ver la caída de los precios del petróleo. Un cuadro favorable que contrasta con los nubarrones que vuelven a posarse sobre Europa, donde, además, acechará el fantasma de la deflación.

También en el país del norte el presidente Barack Obama deberá encarar la recta final de su gobierno con el lastre de un Congreso hostil, controlado por los republicanos. Así pues, tendrá que buscar jugadas maestras que no requieran de la participación del Legislativo –el ablandamiento del embargo a Cuba es un buen ejemplo– y que le permitan en estos dos años reforzar un legado que hasta el momento se perfila endeble.

Y si los bajos precios del oro negro son una buena noticia para los planes de Obama, no ocurre lo mismo para Vladimir Putin, a quien esta coyuntura lo ha obligado a revisar sus proyectos expansionistas. Las dudas sobre los planes de Putin contrastan con la certeza que se tiene respecto a lo definitiva que resultará su mediación en las negociaciones entre Irán y las seis potencias del grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Alemania, China, el Reino Unido, y Rusia) con miras a un acuerdo que despeje cualquier duda acerca de que el programa nuclear iraní tenga fines bélicos. El plazo para que haya humo blanco vence el próximo 30 de junio.

Muy cerca de Irán se encuentra Siria, convertida en un auténtico infierno a causa de una guerra civil próxima a cumplir cuatro años. No más en el 2014 reportó 76.000 víctimas. Encontrar la manera de parar este desangre es quizás el principal reto para la totalidad de la comunidad internacional. Consenso que debe imitarse de cara a la necesidad de mantener a raya al temible grupo terrorista Estado Islámico. Urge debilitar a esta organización extremista, ya que su aniquilamiento no es considerado un objetivo realista a corto plazo.

También en el continente asiático, China tendrá en el 2015 que lidiar con los dilemas que acarrea la merma del crecimiento de su economía, así como con escándalos de corrupción, como el que acaba de protagonizar Ling Hijua, quien era considerado la mano derecha del presidente, Hu Jintao.

La lucha contra la corrupción es un desafío también para dos vecinos: Brasil y Venezuela. No obstante, para la nación de la revolución bolivariana este es solo uno entre muchos males que, sumados, diluyen cualquier pronóstico optimista sobre su porvenir inmediato. Mantener el barco a flote en medio de aguas tremendamente agitadas será la tarea de Nicolás Maduro.

Así mismo, se espera ver los frutos de los esfuerzos que este año diversos países dedicaron a frenar la epidemia de ébola en África. Una labor conjunta que bien podría inspirar las acciones urgentes que deberán concertarse en la decisiva conferencia de París en noviembre, que buscará ponerle freno al calentamiento global y en la que estarán en juego nada menos que las condiciones de vida de las próximas generaciones.

Editorial
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