¿El año del metro?

¿El año del metro?

Bogotá verá la solución de dos enigmas. ¿Habrá metro este año? ¿Quién será el nuevo alcalde?

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01 de enero 2015 , 06:19 p. m.

Bienvenido el 2015 a este mundo de locos, en el que le aguardan muchas cosas buenas: guerras, virus, crisis económicas, terrorismo, pobreza, miseria, impuestos, neoliberalismo… En fin, ya el 2014 le informó de todo eso al recibirlo y al despedirse. “Feliz año, chino, ahí le dejo pa’ que se divierta”.

Hablando en broma, no veo la utilidad de hacer adivinanzas o presagios acerca de lo que va a ocurrir en el nuevo año que, acabado de nacer, no empezará a caminar hasta la segunda quincena de enero. Basta con mirar las cosas pendientes para saber, sin necesidad de adivinar, cómo va a estar el año. Por supuesto pueden ocurrir hechos imprevisibles, y por lo mismo, no tiene caso especular al respecto.

Como el mundo es “ancho y ajeno” (aunque cada día menos ancho y más ajeno) miremos lo que le concierne a Colombia.

En materia económica, el año 2014 terminó en desaceleración producida por la baja brutal del petróleo, el alza no menos brutal del dólar, la reforma tributaria y, principalmente, por la reducción letal del poder adquisitivo de los ciudadanos. Ya hay síntomas severos de un estallido en la burbuja del hiperinflado mercado de la finca raíz y en la industria de la construcción. Oiremos crujir dientes por ese lado.

En política, el año estará marcado por dos expectativas. La firma de los acuerdos de paz que se tramitan en La Habana, y las elecciones regionales (alcaldes, gobernadores, concejos municipales) de octubre. Aquellos tendrán sobre estas un influjo inevitable.

Los comicios del 2015 serán enconados. El uribista Centro Democrático, por boca del único autorizado para hablar en su nombre, que es el propio senador Uribe Vélez, ha hecho público su propósito doctrinario de tomarse electoralmente la mayoría de las alcaldías, las gobernaciones y los concejos, y constituirse en la principal fuerza política del país. “Vamos a reconquistar el poder” ha dicho el senador, en un plural muy singular que puede leerse como “voy a…”.

Que el Centro Democrático, de la mano de su mentor mesiánico y trinante, consiga su objetivo, o que no lo consiga, lo sabremos en octubre; pero sabemos desde ahora que si en estas elecciones, como en las de hace cuatro años, el factor determinante va a ser el dinero, acompañado en muchas partes del amedrentamiento al elector, tendremos una consolidación de la narcomafiocracia, que con sus bandas criminales ya controla al menos la mitad de las regiones del país.

Para hacer de las elecciones de octubre un acto de transparencia democrática, el Gobierno debería reglamentarlas en el sentido de prohibir que los candidatos, en especial los que aspiran a las alcaldías y los concejos, reciban apoyo económico particular de ninguna clase. Las campañas para elecciones regionales son de muy bajo costo. Los candidatos no necesitan movilizarse más que en el perímetro del municipio y limitarse a presentar ante los electores el programa que piensan desarrollar si son elegidos. El ciudadano, después de escucharlos y de digerir las propuestas, liberado de presiones extrañas, o de inducciones de mala fe, votará por el que le parezca mejor.

Los partidos que se disputarán con el Centro Democrático el favor de las urnas aparecen, en este momento, muy desdibujados. Los tradicionales liberal y conservador, sumidos en el sopor. La Alianza Verde, biche. La Unidad Nacional, descosida. Supongo que estarán estructurando sus programas y estrategias de campaña.

A Bogotá le corresponderá ver la solución de dos enigmas. ¿Habrá metro este año? ¿Quién será el nuevo alcalde?
No quiero decir que hogaño empiece a funcionar la primera línea del metro, sino que se dejen iniciados en forma los trabajos y abierto el primer kilómetro de túnel. Todo indica que, si no es así, el sueño del metro lo seguiremos durmiendo hasta el 2115, en que volverá a repetirse el sainete del metro. Hay muchos interesados en frustrarle el metro a Bogotá.

Hasta el presidente de la República le rebajó en 4 billones el aporte que corresponde a la nación, y además dijo en el Conpes que la Caracas era más prioritaria que el metro. Mala señal. Significa que la capital no tendrá metro y que, en cambio, la Caracas tampoco será arreglada. Todos sabemos en qué paran las prioridades oficiales.

El gran reto es para el Alcalde Petro. ¿Podrá sacar adelante el proyecto del metro y dejar comenzada en firme la primera línea antes del 31 de diciembre? ¿O lograrán los antimetristas sabotear una vez más el metro de la ciudad capital? No se pierdan el desarrollo de esta historia apasionante.

Del nuevo alcalde nada puede adelantarse. Ninguno de los aspirantes ha oficializado todavía su candidatura. Entre los que suenan, dan las encuestas el favoritismo a Clara López, con amplia ventaja; pero la carrera aún no ha comenzado.

Enrique Santos Molano

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