'México vive un desastre generalizado que abarca los tres poderes'

'México vive un desastre generalizado que abarca los tres poderes'

Jorge Castañeda, exsecretario de Relaciones Exteriores de México, hace un análisis de su país.

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28 de diciembre 2014 , 10:20 p.m.

Lo que vive México actualmente es un desastre no del Gobierno, sino del país en general. El caos se vive no solamente en uno de los poderes gubernamentales, también lo tienen el Legislativo, el Judicial y recae en la sociedad.

Así lo consideró el exsecretario de Relaciones Exteriores Jorge G. Castañeda, quien a través de su nueva publicación, Amarres Perros, un libro autobiográfico, da testimonio de la vida política e intelectual de México y en el cual sugiere, entre otras cosas, que el país hoy es un desastre.

“El desastre no se limita al gobierno, es un desastre generalizado: el gobierno, el Congreso, el (poder) Judicial. Lo que vemos en estos días es algo complicado, es de una corrupción incomprensible: caso tras caso todos los días, unos más trágicos que otros. El desastre no se limita al gobierno, va incluso mucho más allá”, comentó.

En entrevista, el intelectual y político aseguró que si bien en el país se vive un desastre, no llega este a la inestabilidad porque no existen manifestaciones que tumben al gobierno, no hay corridas bancarias y no interviene el Ejército mexicano.

“Hemos llegado a un punto en donde no se funciona, y el mejor reflejo de esto son las tasas tan mediocres de crecimiento económico de los últimos 25 años”, señaló el excanciller.

Para el escritor existen dos coyunturas claves que tienen al país en el desastre que visualiza. La primera la ubica en 1994, en las decisiones que tomó el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari tras el asesinato del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio.

Salinas –relató el político y escritor– tuvo dos opciones: la de desbocarse por el candidato presidencial sustituto del PRI o la de soltar la transición y permitir un cambio en el país.

“Creo que Salinas de Gortari tomó la decisión equivocada en una coyuntura muy específica, yo no sé si él lo vio o no. Yo lo vi 15 años después, cuando me lo contó José Córdova Montoya (exjefe de la oficina de la Presidencia). El desastre de noviembre y diciembre (de 1994) es consecuencia directa de eso; el pleito entre Ernesto Zedillo y Carlos Salinas, ese ambiente negativo para el país es consecuencia directa de eso; seis años más del PRI, de 1994 al 2000, fue consecuencia de eso, y en seis años más se dejaron de hacer cosas”, indicó.

La segunda coyuntura que el excanciller mexicano visualiza como consecuencia del desastre hoy existente es con el expresidente Vicente Fox (PAN), el cual –reprochó– no quiso romper con el pasado: poderes fácticos, corrupción, monopolios, entre otros.

“Fox decidió que con la alternancia bastaba en materia de ruptura. Fue un error, y todo lo que ha seguido, hasta ahora, viene de esas decisiones.

“Lo que vivimos ahora, en mi opinión, viene de ese tipo de decisiones en donde no se quiso hacer la limpieza que hoy es evidente que se tiene que hacer”, consideró.

Al hacer un recorrido por lo que ocurrió en el proceso electoral de 1988 y que entre la sociedad se calificó de fraude, Jorge G. Castañeda –que ofrece en su libro una versión de lo ocurrido en ese año– consideró que la similitud de ese entonces con la actualidad es el hartazgo que existe entre la ciudadanía y que bien se puede reflejar en los próximos comicios.

Los cambios

Fascinado con los juegos del poder, Jorge G. Castañeda afirmó que en la actualidad prefiere ver los toros desde la barrera y contribuir con el país desde los movimientos de élites o notables, como lo hizo con el tema de los monopolios en México o las candidaturas independientes que hoy existen en la ley.

El tema, relató, lo ha trabajado desde hace más de 10 años con la crítica al monopolio en el sector de las telecomunicaciones.

Celebró además que el presidente Enrique Peña Nieto tomó en su momento las sugerencias sobre la modificación que se requería en el sector de las telecomunicaciones para abrirle paso a una tercera cadena de televisión nacional.

“Avanzamos mucho, pero ya en la implementación en estos dos años se ha avanzado mucho menos de lo que yo hubiera creído que era deseable. “Se hace la reforma en telecomunicaciones; se hacen los cambios; se crea el Ifetel (Instituto Federal de Telecomunicaciones); se obliga a dividir; se licitan dos cadenas y se aceptan tres aspirantes, y resulta que de los tres es difícil imaginar que realmente vayan a introducir elementos de competencia en el paisaje de la televisión en México”, dijo Jorge G. Castañeda

Lo que hace falta, añadió, son leyes distintas, que permitan la posibilidad de realmente arrebatar rating a lo que existe actualmente, pero no se permite abrir la inversión, en el sector telecomunicaciones, a los extranjeros.

Al recordar que en su trayectoria política buscó convertirse en candidato independiente a la Presidencia de la República, en el momento en que esa figura no era aceptada en la legislación electoral mexicana, Jorge G. Castañeda se consideró un elemento en el proceso que permite hoy a una persona aspirar a la primera magistratura del país, sin necesidad de enarbolar una bandera partidista.

Sin embargo, añadió, en la legislación actual existen una cantidad de candados, exigencias y mañas que en los hechos puede resultar muy difícil ser un candidato independiente. “Vamos a verlo en las elecciones del 2015, pero aunque podría haber candidatos independientes en cualquiera de los 300 distritos, lo más probable es que casi no haya ninguno”, resaltó.

Jorge G. Castañeda coqueteó con ser un miembro más del gabinete que comanda Enrique Peña Nieto, pero reconoció la incomodidad que ello le hubiese generado, porque los priístas son especiales. “Les encantan los ritos, sus formas, el lenguaje, cómo caminan, cómo comen, no son mejores o peores que otros, son una especie aparte; yo no soy de ahí”, sostuvo. Pero sí se dedicó, en su momento, a hacer sugerencias en temas como el educativo, entre otros. El problema, lamentó, es que las ideas no se pusieron en manos de gente que realmente entendiera el tema y en consecuencia no han alcanzado el éxito deseado.

Lamenta papel de México

Como encargado de la política exterior mexicana, durante el sexenio del entonces presidente Vicente Fox, Jorge G. Castañeda fue duramente cuestionado por el manejo de la relación entre México y Cuba. Acusado de generar “casi” una ruptura de relaciones diplomáticas.

En la actualidad, no imaginó ver la normalización de lazos entre Estados Unidos y Cuba, aun con la seguridad de que ello ocurriría en algún momento, pero lo que lamenta, mas no le sorprende, es que México no haya jugado ningún papel en el relevante hecho.

“Lo lamento, pero no me sorprende que México no haya jugado ningún papel. Para los tontitos es muy fácil decir: “es que es culpa de Castañeda”. Pues sí, nada más que yo salí del gobierno hace 12 años y después de que yo me fui ha habido tres secretarios de Relaciones Exteriores”, apuntó.

El excanciller afirmó que el problema con Cuba durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (PAN) y hoy con el gobierno de Enrique Peña Nieto es que no les interesa el tema de los derechos humanos, que fue el desencuentro con el gobierno de la isla durante el sexenio foxista.

“Es muy chistoso lo que le está pasando a Peña Nieto ahorita. Le rogaba a Dios para ver si les daban chance los cubanos de participar y ser amiguito y mediar, y a la hora escogen a los canadienses que se pelean con los cubanos tiro por viaje. ¿Pues no que muy amiguitos?”, expresó con ironía.

La actual política exterior, destacó, es tan irrelevante que el presidente de Cuba, Raúl Castro, no llegó siquiera a la reciente Cumbre Iberoamericana que se celebró en el puerto de Veracruz; tampoco llegaron los mandatarios de Nicaragua, Bolivia, Argentina, Brasil y Venezuela, recordó.

“(José Antonio) Meade (el actual secretario de Relaciones Exteriores) hace el mejor trabajo posible en condiciones adversas, porque lo que le pide su jefe no es muy interesante. La idea de que se reduzca la política exterior a promover las reformas del Presidente es limitada y ahora, cuando resulta que tiene que vender el desastre actual, es difícil de vender. El secretario y sus colaboradores están haciendo una tarea casi heroica pero también casi imposible”, concluyó el exsecretario de Relaciones Exteriores.

ARIADNA GARCÍA
El Universal (México)
México D. F.

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