Luis Carlos Vélez se fue / El otro lado

Luis Carlos Vélez se fue / El otro lado

¿Qué dejó? Un noticiero con más rating, innovaciones de formato y una oda a la intrascendencia.

28 de diciembre 2014 , 04:31 p.m.

“Luis Carlos Vélez ha decidido renunciar al cargo de director de Noticias Caracol”, dice el comunicado. ¿Qué dejó? Un noticiero con más rating, un proyecto con innovaciones de formato, una agenda de bajos instintos y una oda a la intrascendencia.

Lo bueno: El rating. Noticias Caracol marca bien, es uno de los cinco primeros de la noche. Y de eso es este negocio, tener audiencias para vender a los anunciantes. A mayor rating, mejor negocio. Vélez cumplió con su propósito industrial. Todo bien.

Lo mejor: el formato. En la forma logró que los periodistas hablen más lento y se les entienda, hizo del directo y el falso directo el eje de las noticias (el directo es la clave de la televisión), estableció usos diversos de la pantalla para infografías e informaciones varias. Mejoró la pantalla, y eso es televisivo.

Lo problemático: el formato. “Noticia en desarrollo”, “En vivo”, “Último minuto” son buenos ejercicios cuando hay guerra (que es lo que busca su CNN soñado). Pero en Colombia lo único que puede ir así es la sangre de calle que sale de choques de autos, borrachos golpeadores, protestas de vecinos, huecos de avenida y bobadas de la gente.

Así el noticiero se convirtió en periodismo carroña de miseria humana. Así, la sangre y el escándalo fácil triunfó. Y eso lleva rating, luego todo bien para Caracol, todo mal para el país.

Lo feo: la agenda informativa. Noticias Caracol perdió al país y sus grandes agendas: paz, corrupción, minería, infraestructura, pobreza, derechos humanos… para esos temas no funciona informar en directo; para los asuntos de país solo queda investigar, hacer reportería diversa, crear reportajes y crónicas. Así, el país diverso y estructural se perdió de la pantalla de Caracol y nos quedamos con la miseria de algunos colombianos salidos de la norma. En vivo: si CNN está mal y en crisis porque cuando no hay guerra no sabe qué hacer y porque desde Miami no se entiende nada de América Latina… ¿por qué imitarlo?

Peor, si para imitarlo nuestra única guerra televisiva es la miseria de algunos colombianos, esos que producen un accidente, una borrachera o maltrato físico, la paz no es televisiva. Así como a CNN le queda grande la diversidad del mundo y la globalización, a Vélez no le cabe el país y su diversidad en su noticiero.

Último minuto. Vélez papá es sensacionalista del fútbol, y eso no es grave: el fútbol es de odios y amores. Vélez hijo convirtió al país en un partido de sangre y carroña. Su herencia es un noticiero que juega la paz y la vida nacional al sensacionalismo y promueve que en las calles nos estamos matando. Lo malo no son los corruptos, son los borrachos.

Show Caracol: Él estaba siempre en pantalla: Caracol ganó un buen presentador, nunca un director. Siempre en pantalla es querer imponer el yo sobre la realidad.

Noticia en desarrollo: Vélez sensacionalista es bueno para un canal donde billete mata cabeza, rating mata ideas, escándalo mata la paz.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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