Más allá del refrigerio que sirven en el avión

Más allá del refrigerio que sirven en el avión

He aquí algunos ejemplos que debería probar en su próximo vuelo.

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27 de diciembre 2014 , 06:13 p.m.

Lo que pasa, con demasiada frecuencia, es que si usted es un sufrido pasajero aéreo de clase turista de cualquier línea aérea, sea para vuelos locales, regionales o internacionales, sabe que si aborda el avión con el estómago medio vacío, la sombra del hambre lo perseguirá hasta que desembarque y pueda encontrar un lugar en su destino donde saciarse.

¿Hay alguna alternativa al refrigerio envasado que nos dan las aerolíneas o la comida rápida que se sirve en las terminales aéreas? Una opción es llevar algo preparado de la casa como equipaje de mano, cosa que pocos pasajeros saben.

Pero la mejor solución que van encontrando los viajeros es comer en el aeropuerto, aprovechando que tienen un margen de un par de horas antes de embarcar en su vuelo. Recordemos que, en el 2013, las compañías aéreas tuvieron que atender un mercado de 3.100 millones de pasajeros, y la gastronomía no puede dejar de observar este detalle con atención.

Un vistazo a la oferta

Perú tiene un restaurante en su aeropuerto Jorge Chávez, de Lima, un lugar que recibió un premio en la especialidad por la calidad de la comida que ofrece, que también acondicionan para llevar a bordo. Es el 365 Deli, que fue distinguido con el Moodie Airport FAB Award 2012.

En el aeropuerto de Alicante, el afamado chef Quique Dacosta puso su Aire Tapasbar. Ahora bien, si está en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, llegue un buen rato antes y pase por el Porta Gaig, donde el chef Carles Gaig le pone la firma a unos platos deliciosos, servidos en un ambiente muy agradable.

El Twist de Roger Mooking, de Toronto, ofrece una cocina casera norteamericana que casi vale la pena viajar para probarla. Si de sándwiches gurmés se trata, la mejor experiencia podría ser el ink.sack de los Ángeles, donde Michael Voltaggio muestra sus excelentes artes en los contenidos de sus deliciosas baguettes.

Heston Blumenthal, zar de la cocina molecular, se jugó e instaló un horno a leña en su Perfectionist's Café en la Terminal 2 de Heathrow, en Londres. El buen ejemplo fue seguido por su colega Gordon Ramsay, que también en ese aeropuerto puso el Plane Food. Allí también está The Gorgeus Kitchen, de la chef Sophie Mitchell.

Conclusión

No espere que nada cambie en la calidad de la comida en el aire. La mayoría de las compañías aéreas, a la hora de ajustar gastos, agregan hileras de asientos en la clase turista, y ajustan al máximo lo que se les va a ofrecer a los pasajeros en la cabina.

Lo interesante es que los que vieron los aeropuertos como una oportunidad de negocio gastronómico tuvieron que adaptarse a la prohibición de usar fuegos, o hacer pasar a sus proveedores por una pesadilla de controles antes de entregar sus productos. Pero, por ejemplo, para Gordon Ramsay, los 2.000 cubiertos mensuales que factura justifican el esfuerzo.

LA NACIÓN (Argentina)
Buenos Aires.

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