'No me arrepiento de nada de lo que he dicho': Roberto Gerlein

'No me arrepiento de nada de lo que he dicho': Roberto Gerlein

El senador del Partido Conservador recibió la Orden de Boyacá por sus 40 años en el Congreso.

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27 de diciembre 2014 , 05:37 p.m.

Roberto Gerlein es sin duda uno de los políticos más controvertidos que han pasado por el Capitolio. También, uno de los denominados ‘caciques’, al que han consultado desde presidentes hasta novatos en el ejercicio público.

Hace dos semanas, el presidente Juan Manuel Santos le impuso la Orden de Boyacá por sus más de 40 años ininterrumpidos en el Congreso, lo que lo hace el legislador en ejercicio con más tiempo en el Legislativo.

Su más reciente polémica, y tal vez la más fuerte que ha generado en los últimos años, fue cuando desde la Comisión Primera del Senado calificó de “excremental” las relaciones íntimas entre parejas del mismo sexo, durante un debate sobre el matrimonio gay.

Ahora, meses después, en diálogo con EL TIEMPO, el congresista conservador asegura que no se arrepiente de nada de lo que ha dicho.

¿Cómo recibió el reconocimiento que le hizo el presidente Santos?

Muy desprevenido; no tenía antecedentes de que me condecorasen. No soy muy dado a esas condecoraciones, pero tampoco las rechazo. Por supuesto que le agradecí muchísimo al Presidente las palabras que me ofreció, fue muy sentido. También les agradecí mucho a los amigos que estaban presentes en la ceremonia. Fue un día que me llenó mucho y que voy a recordar con mucho afecto.

Durante toda su trayectoria ha tenido frases polémicas en el Congreso. ¿Usted se retracta de alguna?

¿Sabe que no? No me arrepiento de nada de lo que he dicho. He procurado hablar lo menos posible para equivocarme lo menos posible, pero a veces hay necesidad de decir las cosas. Por supuesto que no digo nada contra la persona de nadie, soy muy cuidadoso en ese tema, porque todos son mis colegas y me siento también colega de ellos. No aspiro a tener enemigos de ninguna clase en el Senado. En el Congreso y en el partido no tengo enemigos, solo tengo amigos y aspiro a que así siga siendo por mucho más tiempo.

Sus posturas sobre la familia le han generado críticos. ¿Cómo se puede proteger, según usted, esta figura?

¿Me pregunta por la familia en el matrimonio entre personas del mismo sexo?

Sí.

Es que la familia es respetable, todas son respetables. Lo que veo con poca simpatía, para decirlo en términos cordiales, es el matrimonio de parejas del mismo sexo. No tengo nada contra mis amigos gais, que por cierto son muchos. Tengo una anécdota en Barranquilla, cuando un muchacho de una revista fue a mi casa a entrevistarme, casi por dos horas, pero pasó el tiempo y no la publicaron. A los dos meses me llamó y me dijo que quería actualizarla; volvió a mi casa y, al final de la segunda parte de la entrevista, el muchacho se paró y me dijo: “¿Usted le daría un abrazo a un gay?” Le respondí que por supuesto. Entonces, el muchacho se paró, me abrazó y me dijo que él era gay. Me impactó mucho que tuviera esa confianza conmigo.

Algunos miembros de la comunidad LGBTI lo consideran un ‘perseguidor’...

Nunca en mi vida, y lo aprendí de mi padre, me he sentido perseguidor de nadie.

¿Qué decirles a críticos de las negociaciones, como el Centro Democrático?

Les digo a ellos, que son mis amigos, lo que les he dicho a todos los que me han acompañado en mi carrera política: tenemos que buscar la paz. Este es un país de cementerios, un país que gotea sangre, que ha abandonado su pacifismo y ha visto correr sangre. Necesitamos la paz, porque la paz nos permite poder educar y disfrutar de nuestros hijos y nuestros nietos. No tiene sentido que 47 millones de colombianos, que pasan día y noche juntos, en lugar de darse la mano se den un escupitajo.

¿Esto es un llamado a este sector de oposición para que dé su respaldo a los diálogos?

Claro, porque aspiro y espero que las conversaciones de La Habana culminen con éxito para que haya tranquilidad en Colombia, para que no haya enfrentamientos y para que podamos olvidarnos de una parte, y recordar de la otra, los desastres que nos ha tocado vivir por tantos años. Si no podemos resolver este problema, vamos a vivir con muchos afanes por mucho más tiempo.

¿Este es su último periodo como congresista?

Eso tiene que preguntárselo a Dios nuestro Señor; pero si me dejan, no vuelvo.

Su percepción sobre los conservadores

¿Qué camino debe tomar el partido en las presidenciales del 2018?

Deberíamos encontrar un candidato que nos ayude a triunfar de nuevo en unas presidenciales. Somos un partido de jefes regionales, muy calificados, muy fuertes, muy aceptados por su gente, pero solo a nivel regional.

¿No hay líderes nacionales?

Es que no tenemos a alguien que maneje las cosas, no tenemos a alguien por quien se agite la bandera conservadora desde el cabo de La Vela (La Guajira) hasta Leticia. Están desapareciendo nuestros líderes, pero pasa lo mismo en otros partidos.

¿Por qué se da eso?

Entre ese cruce que se hace para elegir gobernadores o alcaldes (alianzas interpartidistas), se ha disminuido el poder vertical. Lo que no quiero es que mi partido desaparezca.

¿Los conservadores están disminuyendo?

No sé, pero lo que no quiero es que mi partido no pueda presentar propuestas nacionales o que no tenga la suficiente raigambre en el Senado o en la Cámara.

EL TIEMPO

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