¡No más!

¡No más!

Editorial de EL TIEMPO pide una actitud más decidida de las autoridades frente a atropellos en TM.

26 de diciembre 2014 , 09:27 p.m.

La serie de episodios trágicos que se vienen registrando en buses y estaciones del sistema TransMilenio de Bogotá es indignante. El último hecho –ocurrido a un joven a quien por robarle su celular lo cortaron en el rostro– debería generar un rechazo colectivo y una actitud más decidida de las autoridades.

Por el contrario, según ha relatado el muchacho, la insolidaridad fue su única compañera en la noche en que sucedieron los hechos, hace una semana, pues ni siquiera un patrullero que se encontraba en la estación de la calle 39 con Caracas, a pocos metros de un comando de la Policía, acudió en su auxilio. (Atracos a mano armada en TransMilenio, la nueva queja en el sistema).

Las imágenes de la brutal agresión quedaron consignadas como prueba de que a TransMilenio lo corroen, desde hace tiempo, todos los males que hasta hace unos años no existían y no se toleraban. Que en un esquema como este –donde los buses solo se detienen en paraderos, donde aparentemente hay seguridad y donde el alto flujo de pasajeros podría disuadir a los criminales– se esté atracando a mano armada, incluso dentro de los mismos articulados, es francamente inconcebible.

La Alcaldía y la Policía se jactan anunciando toda suerte de medidas y estrategias para garantizar la tranquilidad de millones de usuarios del servicio masivo, cuando la realidad muestra otra cosa: al menos cuatro asaltos con armas en los últimos meses, bandas que sacan a las personas de las estaciones para atracarlas fuera de ellas y más de 600 robos de celulares este año son prueba de lo que viene ocurriendo.

Que no quepa duda: la inseguridad rampante en TransMilenio es fruto de haber permitido que se apoderen de él los ambulantes, gamines y borrachos; un deterioro que ha servido de pretexto para que los criminales también hagan de las suyas; incluso, cortarle la cara a un humilde joven que osó utilizar el sistema, al que hay que cuidar, pues la culpa es administrativa.

‘¡No más!’ debería ser la consigna que empodere a los ciudadanos para evitar que este tipo de tropelías se sigan cometiendo y para que las autoridades revalúen las estrategias que vienen aplicando. Y los usuarios son claves en este proceso, pues con su actitud pasiva y de complicidad con quienes se ‘tomaron’ el sistema están contribuyendo a su deterioro.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com.co

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