Firman convenio para la protección de los jaguares en Magdalena

Firman convenio para la protección de los jaguares en Magdalena

Las especies bajan y se comen animales de las fincas. Campesinos temen por sus vidas.

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25 de diciembre 2014 , 06:18 p.m.

Campesinos del corregimiento de Siberia, jurisdicción de Ciénaga, en la Sierra Nevada de Santa Marta, mataron con disparos de escopeta, el pasado 16 de agosto, a un jaguar macho que se había comido un burro y una mula. Lo hicieron para defenderse.
La disminución de la cobertura vegetal ha obligado a esta especie, conocida como panthera onca, a moverse a zonas más bajas de la Sierra Nevada, donde están cerca de los humanos, que los ven como una amenaza por los ataques a sus animales domésticos.

Para promover una convivencia sana entre la población campesina y los jaguares y además contribuir a la protección de esta especie, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) y la Fundación Herencia Ambiental suscribieron recientemente un convenio con el fin de aunar esfuerzos.

En el marco de dicho convenio se realizará un plan de acción dirigido a prevenir, mitigar y monitorear las amenazas actuales para la preservación del jaguar, que será ejecutado en las veredas El Congo, Lourdes, La Unión y Nueva Granada, en Siberia.

La Fundación Herencia Ambiental desde hace más de un lustro trabaja en pro de la conservación de los grandes felinos en la región Caribe, a través de procesos de gestión ambiental con participación local y comunitaria, promoviendo espacios articulados para la restauración de ecosistemas y la generación de corredores de conservación que permitan realizar prácticas agrícolas más amigables con la naturaleza.

Los jaguares, según Corpamag, son claves para el buen funcionamiento de los ecosistemas porque actúan como reguladores de otras especies.

Su presencia indica que el territorio que habitan es un lugar con alto grado de conservación, donde existen suelos fértiles.

Para su supervivencia requieren extensas áreas de bosque, que les permita moverse y alimentarse, sin embargo, la deforestación y los incendios forestales están acabando con su hábitat natural, y por ello irrumpen en establecimientos humanos.

SANTA MARTA

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