Más de 2.000 murales contaminaban la ciudad

Más de 2.000 murales contaminaban la ciudad

Negocios como panaderías y venta de minutos, los que más pintan. Infractores no son identificados.

notitle
21 de diciembre 2014 , 09:26 p.m.

Bogotá no recibe ni un solo peso por los murales publicitarios que ilegalmente los ciudadanos le pintan en sus paredes.

A diferencia de las vallas y los pasacalles, por ley estos no pueden pagarle impuestos a la ciudad y, aunque sí pueden ser sancionados y pagar multas, de acuerdo con las autoridades ambientales, es difícil dar con el paradero de quienes hacen promoción de sus servicios contaminando el paisaje de la ciudad.

El caos visual se encuentran en un breve recorrido por calles como la carrera Caracas, la avenida Boyacá o la 68. Basta con mirar los muros para encontrar uno encima de otro cientos de avisos multicolores, que con los años parecen volverse parte del sucio panorama de las calles como la ya clásica mancha de color amarillo con letras negras de “Se enseña a bailar" con un teléfono debajo o los avisos en blanco y negro de “Ciclomotores”, “Planos y Construcciones” y “Se busca trabajadores”.

Según la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), la mayoría de estos murales ilegales son puestos en postes, muros y áreas aledañas a los establecimientos de comercio como panaderías, cafeterías, peluquerías y minutos a celular.Las localidades donde más se presenta este fenómeno son Suba, Antonio Nariño, Kennedy, Fontibón, Engativá y Barrios Unidos. Los espacios públicos, de acuerdo con la ley 140 de 1994, no pueden ser utilizados con fines publicitarios, por lo que no pagan ningún tipo de impuesto, aunque sí pueden llegar a pagar sanciones que alcanzan los cinco mil salarios mínimos diarios vigentes.

Sin embargo, a 20 años de esta norma, según la SDA, cerca del 90 por ciento de los infractores no son identificados. “Cuando hacemos la revisión, intentamos llamar o contactar a los negocios, y no contestan o simplemente ya no funcionan”, cuenta un funcionario de la dependencia distrital. Muchas de las multas tampoco se pueden cobrar porque son pintadas por negocios informales o personas naturales que no cuentan con un registro en Cámara de Comercio.

En otros casos, las empresas cumplen con el requerimiento de dejar en cinco días nuevamente pintada la pared. Este año ocurrió así con las marcas Calmidol, Motorola y Adidas.

Academias de baile han inundado la ciudad con sus avisos publicitarios. Foto:  Diego Santacruz / EL TIEMPO

Este año, el Distrito ha invertido cerca de 450 millones de pesos para el desmonte de la publicidad ilegal exterior.

Durante el 2014, se desmontaron 2.225 murales. Esta acción recuperó más de 3.000 metros cuadrados de espacio público.

Según el arquitecto Carlos Sabogal, especialista en paisajismo, la carga visual de la ciudad genera agotamiento en los peatones, e incluso hay estudios que relacionan estos factores con el incremento de los comportamientos agresivos.

El lío con los avisos de los edificios

Aunque, los murales afectan el paisaje urbano, según la Secretaría Distrital de Ambiente, el caso más preocupante son las vallas y pasacalles que ponen, en su mayoría, empresas del sector constructor. Estas sí deben pagar el impuesto de publicidad exterior visual a la ciudad.

EL TIEMPO

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.