Un selecto club de solo siete maestros roneros

Un selecto club de solo siete maestros roneros

Hablamos con Asbel Morales, miembro de este exclusivo círculo en Cuba.

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20 de diciembre 2014 , 04:12 p.m.

Solo hay siete Maestros del Ron de Cuba y Asbel Morales pertenece a ese selecto grupo, al que solo se accede con años de experiencia –de dos a cuatro lustros– hasta demostrar que se alcanzó la capacidad de continuar con una tradición centenaria que en la isla se toman muy en serio.

Morales fue el primero de este movimiento en visitar Colombia para presentar el ron Havana Club Máximo, una edición de lujo, cuyo valor por botella está alrededor de los 2.000 dólares. Sin embargo, su interés era compartir con el público lo que significa ser uno de los siete.

¿Qué se necesita para ser maestro ronero en su país?

Primero recordemos que el ron ligero nació en Cuba y se expandió por el Caribe y América. La tradición cubana es de más de 150 años, por tanto ser maestro ronero para nosotros exige una relación muy íntima con las condiciones geográficas, la historia y la cultura. Así que lo primero que se necesita es ser cubano.

¿Por qué?

El ron es como un gen más de los cubanos. La tradición del ron la defendemos como cultura, así que solo la entregamos de cubano a cubano, de corazón a corazón. Un maestro ronero tiene la obligación de reconocer la presencia de las generaciones pasadas y de entregar a las siguientes y lo hacemos al depositar en bodega nuevos rones que serán usados por ellos en botellas que ni siquiera veremos físicamente. Pero las entregamos para que ellos sigan haciendo el mejor ron.

¿Hay una escuela de maestros roneros?

La hay, pero no es de aulas. Los maestros se hacen en las fábricas de ron, siempre bajo tutela de los otros. Pero sí exige preparación universitaria: se puede ser ingeniero químico, porque el conocimiento se requiere para entender procesos como la fermentación, la destilación, el añejamiento y las mezclas. Y se necesita una preparación sensorial fuerte, cercana a la perfección: el aspirante tiene que reconocer los rones en todas sus etapas y edades y no solo apreciar aroma y sabor, sino saber escoger qué barril integrará una mezcla. Por eso, la preparación para ser maestro es larga: diez, quince años para tener el título. Cada maestro prepara a sus discípulos. Existe una pirámide de los aspirantes, hasta llegar a Primer Maestro del Ron Cubano. Las decisiones de ascenso son propuestas por el grupo y no son administrativas, porque no hacemos solo un producto, sino una tradición. Si se es maestro ronero es para entregarse eternamente, esto es un matrimonio: tienes que defender el ron hasta los últimos momentos de tu vida.

¿Tiene aprendices?

Llevo siete años con un aprendiz en la ronera San José, una de las dos fábricas de Havana Club. Puedo decir que aún le faltan unos años.

¿Cómo es el mundo del ron en Cuba?

Hay dos categorías de ron: el agrícola, que viene del jugo de la caña de azúcar; y el industrial, de la melaza de caña. De este último es el ron ligero. Antes hubo un ron pesado que nunca fue agradable, era la bebida de los piratas y corsarios. Se llegó a llamar ron en Barbados y Jamaica, pero no era fácil de beber. A principios del siglo XIX, Cuba crea el ron ligero, más fino, agradable. Y empezó la tradición. Ahora hay muchas marcas. Existen unas ocho fábricas grandes, unas diez medianas y entre 20 o 30 pequeñas destilerías. De unas 40 marcas, diez principales se exportan. Hay una ley para regular su producción: solo se hace con caña cultivada en Cuba y hay tiempos mínimos de añejamiento en barriles de roble.

¿Cuántos rones nuevos ha creado usted?

Es difícil decir “este ron es mío”, porque un maestro produce una parte del ron, otra viene de maestros anteriores. Pero hay momentos especiales, como cuando hicimos el ‘Selección de maestros’. Tuve que convocar y contar con los siete (maestros), porque todos teníamos que decidir si lo que había en cada barril servía para la selección. Reunir a todos los maestros de un país para producir el ron para una marca es una experiencia única en el mundo. He tenido la responsabilidad de hacer una receta, pero decir que un ron es mío o que lo hice solo sería negar la tradición.

1.000 botellas al año de Havana Club Máximo

Asbel Morales dice que el Havana Club Máximo recoge reservas de los rones más antiguos de Cuba, incluso algunos que tienen un siglo.

Además –dice–, en este se puede sentir la historia del ron ligero, con muchas generaciones presentes. “De él solo podemos entregar al mundo unas mil botellas al año. Tiene un aroma que permanece en la copa aun después de 24 horas de haberla vaciado. Sus sabores llevan ahumado, roble, especias, fruta, vainilla. Es ácido y dulce al tiempo”.

Blancos y oscuros

A la hora de hablar de rones blancos y oscuros, Asbel Morales explica: “El blanco tiene menos añejamiento. Es más para cocteles como mojitos refrescantes en los que quieres sentir el dulzor y notas sutiles de añejamiento y madera. Los oscuros son los que se pueden mezclar con Coca Cola o hielo, para sentir el alcance de ambos productos. Pero los que tienen más añejamiento permiten apreciar la verdadera esencia de un ron y no son para mezcla, sino para beberlos directamente en momentos especiales”.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
Cultura y Entretenimiento

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