'La San Martín no soy yo; eso es una leyenda ': Mariano Alvear

'La San Martín no soy yo; eso es una leyenda ': Mariano Alvear

El fundador de esta institución en crisis dice que el responsable de su iliquidez es el Gobierno.

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19 de diciembre 2014 , 08:29 p.m.

Uno de los nombres que más suenan por estos días es el de Mariano Alvear Sofán, principal gestor de la Fundación Universitaria San Martín, cuya crisis académica, financiera y administrativa tiene en vilo el futuro de más de 20.000 estudiantes de diferentes ciudades del país luego de que a la institución le fueran cerrados ocho programas y le prohibieran seguir matriculando nuevos alumnos. (Lea: Las maniobras de la familia Alvear, dueños de la San Martín)

Alvear es señalado de ser el principal responsable de esa situación que motivó al Ministerio de Educación a presentar un proyecto de ley con el que busca, además de mejorar sus funciones de inspección y vigilancia (para evitar que se repitan casos como el de la San Martín), crear una superintendencia de educación superior. (Lea el informe especial: El lado oscuro de la educación superior)

Por primera vez desde que se desató la crisis de la San Martín, Alvear apareció ante los medios esta semana para dar su versión acerca de las acusaciones que recaen sobre esa institución. (Lea también: José Santiago, el hijastro de Mariano Alvear, denunció irregularidades)

En entrevista con EL TIEMPO, Alvear, de 75 años y quien se encuentra aquejado por una fascitis necrotizante (infección severa), asegura que, si bien la San Martín tiene la responsabilidad por las deudas con sus empleados, no hubo desvío de dinero y que es el Gobierno el que no los deja poner en marcha los planes de pago. (Conozca los rostros de la crisis en la Universidad San Martín)

¿Por qué se demoró en aparecer?

No es así. Yo salí de Bogotá hace casi un año con una movilidad cero por mi enfermedad; de hecho, cuando hay reuniones de la fundación las tengo que hacer acá o le doy el poder a alguien.La universidad no soy yo; eso es una leyenda que han tejido. Yo me puedo morir mañana y la San Martín va a seguir y ni mi hijo ni nadie va a heredarla. No había salido a los medios porque no existía tal bombardeo.

¿Usted utilizó los ingresos de la fundación para su propio beneficio?

No. La San Martín pertenece a un grupo social y, a diferencia de los comerciales, en los que los dividendos se reparten entre los socios, en la fundación los excedentes se reinvierten. Si no fuera así, ¿de dónde saldrían los 270.000 millones de pesos en activos que la fundación tiene, que no son producto del lavado de activos ni de contrabando o donaciones del Estado? Ahora hay una iliquidez en el grupo, que fue generada por el Gobierno. Nos han acabado a partir de una serie de disquisiciones abstractas, pero que hacen mucho daño. No tengo empresas propias; solo estoy en las juntas directivas de la fundación, pero no soy su socio.

¿Cuál es su papel?

Soy parte del organismo superior. Nosotros nos encargamos de la planeación, de las normas de conducta, de que se cumplan los estatutos, de la estructura organizativa. Otra cosa es que la gente, de pronto, ame a la San Martín o le genere credibilidad la gestión, directrices o interpretaciones que yo haga.

¿Qué tanto poder e injerencia tiene en la San Martín?

Desde el punto de vista de los estatutos, el mismo que cualquier miembro del plénum. De pronto tiene más autoridad un vicerrector que yo, pues ellos pueden nombrar, enganchar y emplear, cosa que yo no puedo hacer.

Hay varios empleados a los que se les adeudan salarios, pensiones y otros pagos…

Eso es válido en una universidad que no puede vender bienes y servicios desde hace más de un año, a pesar de tener programas que eran líderes y piloto en el país y que tenían una propia escuela, como el programa de medicina de Medellín. No estamos generando liquidez para pagar las deudas.

El Ministerio de Educación acusa a la San Martín de haber matriculado estudiantes en programas sin registro calificado…

Nosotros nunca hemos hecho eso, porque constituiría estafa. Si un registro se vence, la obligación de la unidad académica estratégica es promover y diligenciar su renovación. Si esos alumnos están matriculados, su matrícula es válida y deben poder graduarse porque ellos tenían un derecho adquirido cuando se vincularon. No es por sacarle el cuerpo al problema, pero yo no he matriculado gente; no tengo nada que ver con esos trámites.

¿La universidad objetará las sanciones?

Sí. No se trata de enfrentar a la Ministra, pero esa resolución la expidieron con base en un decreto reglamentario, cuya ley no existía. Si la demandamos, se cae. La ley sí la puede aplicar, pero hacia delante, no hacia atrás.

¿Qué opina de la ley cuyo trámite fue motivado por la situación de la San Martín?

Si la ley la aprobó el Legislativo hay que obedecerla y la tiene que ejecutar el Ejecutivo. La autoridad hay que obedecerla.

¿Por qué cree que la Ministra le hace reparos a la fiducia que creó la San Martín?

No lo sé, pero, hasta donde entiendo, el banco Bilbao y la fiduciaria Alianza son entidades de altos estándares financieros y económicos. Al Gobierno se le cumplió y este debe responder a estudiantes y a padres.

Llama la atención que usted cuente con abogados de prestigio que deben cobrar honorarios bastante altos…

Para impugnar la resolución del Ministerio no voy a buscar a cualquiera. No voy a buscar a un enemigo o a un abogado malo para mi defensa. El doctor Mario Iguarán es de La Guajira, costeño como yo, y es mi amigo, se me ofreció. Y el doctor Antonio Barrera Carbonell también es costeño y un hombre valioso.

¿Cuál es el mensaje para la comunidad de la San Martín?

Para que sea más directo, el mensaje es para la Ministra: si la universidad le cumplió y ha constituido su fiducia y los padres de familia quieren matricularse para que de una vez desaparezca la cesación de pagos y empiece a generarse la normalidad, que nos dejen trabajar para reconstruir. Queremos reconstruir el buen nombre y buena marca que tenía la San Martín.

Medidas del Mineducación

El 5 de noviembre pasado, la ministra de Educación, Gina Parody, denunció que la Fundación Universitaria San Martín presentaba una serie de irregularidades, entre las que se encuentran el uso de rentas para fines distintos a los de su misión social, la oferta de programas sin registro calificado, el incumplimiento de estándares de calidad y la no mejora de sus condiciones, pese a sanciones impuestas con anterioridad. (Lea también: Fundación San Martín, el 'Saludcoop' de la educación).

En consecuencia, mediante una nueva resolución, esta cartera sancionó a la San Martín con la suspensión temporal de la vigencia de los registros calificados otorgados a la fundación así como del trámite de solicitudes de nuevos registros o renovaciones. También con la imposibilidad de matricular nuevos estudiantes en primeros semestres, y la constitución de una fiducia, a través de una entidad financiera, que se encargue de la administración de sus bienes y recursos.

El Ministerio designó, además, un equipo de expertos para hacer seguimiento continuo a esta institución y ordenó a la San Martín elaborar, adoptar y presentar un plan de mejoramiento.

NICOLÁS BUSTAMANTE H.
nicbus@eltiempo.com

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