Descubra los 'orange wine', no todos son blancos, rosados o tintos

Descubra los 'orange wine', no todos son blancos, rosados o tintos

Este tipo de vinos es otra prueba de que en este mundo del vino nunca se acaban las sorpresas.

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18 de diciembre 2014 , 02:56 p.m.

 Los ‘orange wines’ o vinosnaranja no provienen del jugo de esa fruta, como muchos podrían pensar y, como de hecho, ocurre en el caso de unos vinos que se hacen en la zona del Condado de Huelva, en Andalucía, y que utilizan las naranjas amargas típicas de la zona. Tampoco son aquellos que provienen de la región vitivinícola de Nueva Gales, en el sur en Australia, conocida como Orange, y donde se producen unos buenos sauvignon blanc.

Los ‘naranja’ tampoco son una invención reciente de algún ingenioso gerente de mercadeo, que en este mundo del vino siempre andan a la caza de un elemento que permita sobresalir y diferenciarse en ese mar de etiquetas que hay en la actualidad. No. Estos vinos existen hace más de 5.000 años y son verdaderamente únicos. (Vea más información en la Revista Vinos)

Tuve mi primera experiencia con ellos en el Restaurante Satiricón, el mismo que alimentó a Madonna en su última visita a la maravillosa ciudad de Río de Janeiro. Un sitio especializado en pescados y frutos del mar. Allí probamos –junto con una fuente muy bien surtida de productos del mar– el vino de uno de los mayores exponentes de los ‘orange wines’ en el mundo: Joško Gravner.

Gravner es un productor italiano reconocido en el mundo por sus espectaculares vinos naturales, hechos en ánforas, como en la antigüedad. Una vuelta a las tradiciones más ancestrales del vino que a él le gusta definir como “un regreso a los orígenes para borrar los errores de mi juventud (como enólogo)”.

El vino en cuestión era el Gravner Ribolla Gialla, hecho con uvas de esa variedad provenientes de 18 hectáreas de viñedos, de las cuales la mitad son en Italia y la otra, en Eslovenia.

Pero, ¿cómo se hacen y de dónde proviene su característico color naranja?
Como es sabido, los blancos son casi transparentes por la ausencia de pieles en la fermentación (o un contacto máximo de unas pocas horas) y el color de los rosados y los tintos proviene del tiempo de contacto con la piel de las uvas durante más tiempo en la fermentación. Pues bien, en el caso de Gravner, las uvas son despalilladas, luego fermentadas en forma espontánea (con las levaduras salvajes de la misma uva) en ánforas de greda, sin control de temperatura y maceradas por más de siete meses con sus pieles, de ahí el color que caracteriza a estos vinos.

Durante este tiempo se hacen pisoneos para revolver todos los sólidos con el jugo de la uva. Luego el vino es envejecido por 3 años en barricas llamadas “botti”, de roble esloveno y embotellado en la luna menguante sin filtrar y sin clarificar: 12 grados de alcohol y solo 20.000 botellas.

El resultado de esta maravilla es un vino de color naranja cristalino y con alta viscosidad, los aromas recuerdan salvia, orégano, cera de abejas, damascos secos y cáscaras de cítricos, en boca un vino seco, mineral, de muy buena acidez y un final larguísimo y persistente.

Como resumió este año el diario británico The Observer: podría decirse que son esencialmente “blancos hechos usando los principios que se utilizan para hacer un tinto (…), con lo cual se obtiene lo mejor de los dos mundos”.
Y añadió: “Aparte de las notas a especias, cerezas, nueces, peras y Campari –como hierbas amargas– que simplemente no encuentras en otros vinos, lo más llamativo son las texturas: taninos y estructura como en un vino tinto. Con menos peso y densidad, pero con la mineralidad, acidez y tensión nerviosa de un blanco”.

La clave, como ya explicamos, está en las pieles: mientras que la mayoría de los vinos blancos es separado de sus pieles inmediatamente después de que se prensan las uvas, los ‘vinos naranjas’ toman las uvas utilizadas para el vino blanco y, como un tinto, se dejan macerar en contacto con su piel.

Sus epicentros de producción están en Georgia y en los países de la zona del Adriático norte, especialmente en las regiones vitícolas de Eslovenia tales como: Primorska, Brda, Kras, Vipavska Dolina y Slovenska Istra; así como en la región vinícola vecina de Friuli-Venezia Giulia, en Italia. También los hay en Macedonia, Eslovaquia, República Checa, Austria, Suiza, Croacia, Alemania. Y ya en el Nuevo Mundo, en Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia y Chile.

Cada vino es una historia, una experiencia de vida y refleja la relación del productor con el medio que lo rodea, por lo tanto cada uno tiene sus propias características, siendo imposible definir un estilo e identidad común. Pero sí cabe subrayar que productores innovadores del mundo están empezando a experimentar con ellos, como es el caso del gran enólogo chileno Marcelo
Retamal y su Muscat Viejas Tinajas del sureño valle de Itata.

Lo que sí está claro es que los ‘orange wine’ están de moda, especialmente entre aquellos que aman lo singular y lo natural, es decir, el mínimo de intervención de la mano del hombre en el proceso de elaboración del vino. Y como prueba,
el siguiente dato: a principios de noviembre se llevó a cabo el tercer festival internacional de este tipo de vinos en Viena, con la participación de 83 viñas y 212 etiquetas diferentes.

La pregunta obligada que se estarán haciendo nuestros lectores es obvia: ¿En qué ocasión beberlos y con qué tipo de alimentos van los ‘naranjas’?

Con su excelente acidez y cuerpo, además de taninos como los tintos, podemos arriesgar con diferentes tipos de carnes y pescados, entonces la ocasión de consumirlos está desde un aperitivo, acompañados de mariscos frescos, hasta los platos fuertes de diferentes estilos.

Algunos ejemplos, pensando en la arcilla, los sabores de tierra, hojas y aromas de la naturaleza: jamón serrano o prosciutto di Parma, trufas negras o blancas, escargots, pato con costra de miel, calamares asados con aceitunas o, incluso, jabalí.

En síntesis: los ‘orange wines’ nos recuerdan por qué en esto del vino un requisito fundamental es ser de mente abierta, muy abierta.

Eugenio Echeverría
Director y profesor de The Wine School

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