Galapa, el municipio del Atlántico hecho en madera

Galapa, el municipio del Atlántico hecho en madera

Este domingo se inaugura el proyecto ambiental y artesanal en el pueblo atlanticense.

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14 de diciembre 2014 , 04:30 p.m.

El municipio de Galapa, Atlántico, está hecho de madera, si se mira más allá de sus paredes.

Sus talladores son los más reconocidos del Atlántico, rezago del legado mokaná que los fundó. Tienen la fama bien ganada, porque con maestría toman un cincel y, con una destreza única, lo moldean hasta dar con estructuras de entre cuatro y cinco metros, los nuevos ornamentos que elevan el espíritu galapero y su anatomía artesanal.

Desde el 7 de agosto arrancó oficialmente el proyecto Circuito Ambiental de Galapa, una iniciativa de la fundación Futuro Común y la Corporación Autónoma Regional (CRA) que busca “la recuperación, conservación y siembra de ceiba roja”, principal materia prima de artesanías, según explica Carlos Escobar de Andreis, director del proyecto.

La pedagogía ambiental en cuanto a principios y técnicas de producción más limpias para aumentar productividad y elevar ganancias es la otra razón del Circuito Totémico, como también se conoce el plan, pues está cimentado –de manera literal– en 20 tótems surgidos por obra y gracia de las manos de 20 artesanos del municipio, todos expertos en el arte de tallar madera.

De estos rascacielos de ceiba, el más grande es el de Rubiel Badillo, el más joven del grupo de maestros del arte manual. Hace cinco años comenzó a esbozar su tótem sin pensar que este terminaría siendo parte de un sistema que será inaugurado hoy, a partir de las 3 p.m., luego de la siembra de 20 ceibas rojas en el barrio 12 de Septiembre, una zona desplazada.

“Hace cinco años hice un taller con el Ministerio de Cultura y la Secretaría de Cultura Departamental y me surgió la idea del ‘Bejutote’, que buscaba homenajear a los artesanos de bejuco y máscara de Galapa”, cuenta Badillo, un imprescindible creador de carrozas de Batalla de Flores que trabaja de la mano con Carnaval S.A. en cada temporada festiva. Comenzó tallando y puliendo tres segmentos de madera que, unidos, forman un collage de nueve metros con iconografías africanas.

El suyo se quedará a vivir en la Casa de la Cultura, mientras que los demás se dispersarán por todas las esquinas del pueblo para alimentar, de paso, la Ruta Turística propuesta por la Secretaría de Desarrollo Económico de la Gobernación, que traza el recorrido que deben seguir los visitantes para conocer el trabajo de artesanos como Francisco Padilla, el líder de una dinastía creadora que se extiende a sus yernos Justo Hernández y Harley Arregocés, quienes también levantaron tótems para el embellecimiento de su lugar de origen.

Un indígena mokaná resalta en el extremo del emblema de Agustín Castro, mientras que un par de cabezas de jirafa son el centro de atención de la obra de Wilson Padilla. El más sugestivo es el de Dionisio Vargas –”de los Vargas de Tubará”–, que muestra una mujer desnuda sobre un delfín y otros figuras naturales.

Junto a ellos están los nombres de Marcos Tulio Balmaceda, Lin María Sánchez, Rafael Villa, Fernando Padilla, Emigdio Natera, Auriel Guette, Wilfrido Rodríguez, Jaime de la Cruz, Wilson Padilla, Kallill de la Cruz, Enuar Valdés, Alfredo Marín, Manuel Pertuz y Dimas Montaño.

Juntos, los tótems reflejan a un municipio de Galapa que es Carnaval y artesanía, legado indígena y modernidad, hecha a mano por los suyos.

ANDREA JIMÉNEZ
Barranquilla.

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