El río Magdalena ayudará a capotear crisis del petróleo

El río Magdalena ayudará a capotear crisis del petróleo

Mover crudos por esta arteria fluvial puede bajar costos de cada barril hasta en 15 dólares.

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13 de diciembre 2014 , 05:20 p.m.

En plena crisis de precios del petróleo y del carbón, que en el caso del primero se acentuó esta semana aún más, y mientras varias compañías de hidrocarburos hacen cuentas sobre el dinero que invertirán el próximo año, el río Magdalena surge como una posibilidad cercana, para que desde diciembre del 2016 petroleros, carboneros e industriales puedan ahorrar costos importantes en la movilización de sus cargas.

Desde que comenzó el proceso para adjudicar el contrato para recuperar la navegabilidad por la principal arteria fluvial del país, diferentes firmas comenzaron a hacer análisis y a contactarse con la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena), para estudiar futuros proyectos que permitan hacer más competitivos sus productos de exportación. (Lea también: ¿Para dónde va Colombia con la crisis petrolera?).

El director de la entidad, Augusto García Rodríguez, estima que solamente el próximo año, entre la carga de Ecopetrol y las cargas nuevas que lleguen, se pasará de un volumen movilizado actual del orden de 1,8 millones de toneladas anuales a los 4 millones de toneladas. Si esto ocurre, el nivel de crudo que navegará por el Magdalena podría alcanzar los 240.000 barriles el próximo año.

De acuerdo con el directivo, los presidentes de Ecopetrol y de Pacific Rubiales han dicho que si hoy se pudiera movilizar crudos desde Puerto Salgar hasta Barranquilla o Cartagena, estas dos empresas obtendrían un ahorro de 15 dólares por barril, cifra nada despreciable en momentos de bajas cotizaciones de los crudos a nivel mundial. (Lea también: SOS de la industria petrolera al Gobierno).

Dentro de un año, según el contrato, el Magdalena será una arteria que desde Barrancabermeja hasta Barranquilla ya podrá movilizar convoyes de 7.200 toneladas, tanto de día como de noche, y para ello el contratista tendrá que cumplir con una profundidad exigida de 7 pies (unos 2,10 metros) a lo largo de todos los 630 kilómetros, más un ancho de canal de 52 metros y un radio de curvatura de 900 metros.

En esta primera fase de arranque hasta Puerto Berrío (Antioquia) habrá una profundidad un poco menor, que permitirá convoyes de 6.000 toneladas, que equivalen a lo que mueven 200 tractomulas aproximadamente, mientras hasta Puerto Salgar (Cundinamarca) se espera una profundidad de 4,5 pies, con lo que se podrían movilizar convoyes de hasta 1.000 toneladas, esto en épocas de verano. (Lea también: Caída del petróleo prende las alarmas en Colombia).

Proyectos andando

A la par de la licitación de las obras para recuperar la navegabilidad del río, varias compañías ya han ido avanzando en el desarrollo de proyectos de transporte, apuntando a que estén en operación cuando las condiciones de navegabilidad sean las exigidas en el contrato.

Por ejemplo, la empresa Trafigura tiene toda su flota en una base de entrenamiento en Soledad (Atlántico), que concesionaron con Cormagdalena y en este momento tiene más de 40 remolcadores y barcazas.

La firma ha venido preparando a sus capitanes para que estén listos, una vez terminen el puerto, para la operación temprana que debe estar iniciando en el primer semestre del 2015 en Barrancabermeja. En este municipio habrá un acopio de este carbón y demás mercancías, y Trafigura va a comenzar a mover líquidos, específicamente nafta, diluyente que se requiere para ‘adelgazar’ el petróleo pesado que produce el país, así como los crudos que no quepan por las tuberías o los que tengan dificultades por atentados o inoperatividad del sistema de oleoductos.

Con los transportadores fluviales se ha hablado de que el puerto de Barrancabermeja tiende a convertirse en un hub o centro de operaciones, al que la carga desde Puerto Salgar y Puerto Berrío llega, se consolida y se transporta con convoyes de mayor tamaño y envergadura hacia Barranquilla.

Incluso, para el petróleo que se produce en el Putumayo un contratista ya está instalando un puerto de líquidos en La Gloria (Cesar), en el kilómetro 450 del río, con el objetivo de llevar el crudo hasta este punto, para generar un ahorro en costos de transporte por carretera hasta la Costa Atlántica.

Otra de las esperanzas para bajar costos la tienen los carboneros del interior del país, golpeados por los bajos precios que hace más de un año tiene el mineral, situación que unida a los costos de transporte ha hecho inviables muchas minas.

Se estima que en Cundinamarca y Boyacá unas 5.000 personas han quedado sin trabajo por esta causa.

En la actualidad, según García, los productores de carbón metalúrgico viven una situación muy delicada, porque cada vez que extraen el mineral para poderlo exportar están perdiendo 10 dólares por tonelada. Cada tonelada les cuesta 60 dólares y transportarla otros 60, mientras el precio está por debajo de los 120 dólares para este tipo de carbón.

El objetivo es que utilizando los accesos por Chiquinquirá hasta Puerto Boyacá (en Boyacá) y por Barbosa hasta Puerto Araujo (Santander), estos productores se puedan conectar con el río Magdalena, lo que podrá representarles ahorros iniciales del 20 por ciento.

Al mover el carbón por el río se ahorrarían 12 dólares por tonelada y se está buscando acceder al mercado de los bonos de carbono (tratado de Kioto, Japón), ya que al dejar de utilizar tractomulas los productores podrían recibir hasta 10 dólares adicionales por tonelada, al contaminar menos en la movilización de la materia prima.

Hay un fuerte reto logístico para las empresas y el Estado
Coordinación es clave para que las ventajas de menores fletes no se pierdan en la conectividad de la carga

Mientras empresas como Nutresa revisan la posibilidad de mover algunos productos por el río Magdalena, Cormagdalena señala que hay que trabajar desde ya los planes logísticos, para que se pueda hacer una actividad eficiente. Según Augusto García, director de la entidad, la clave ahora es pasar el esquema de un solo modo de transporte a un país intermodal, lo cual requiere una coordinación entre transporte terrestre y fluvial. “Esto es lo que estamos coordinando con la Andi, porque el ahorro no solo se da por el tipo de transporte, sino por los procesos logísticos”, señala.

Otro punto fundamental es que Barrancabermeja tenga mejor conexión con Bucaramanga y otras regiones, pues si hay mucha mercancía por el río necesariamente tendrá que existir un sistema de rutas para moverla a su destino final.

Asimismo, se prevé que una vez el río esté en operación, varias industrias de Antioquia, Cundinamarca, Bogotá y Caldas comenzarán a evaluar la posibilidad de moverse a zonas cercanas a los puertos fluviales, situación que también debe planearse.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor Economía y Negocios

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