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Editorial: El ejemplo de Faustino Asprilla

Editorial: El ejemplo de Faustino Asprilla

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de diciembre 2014 , 07:55 p. m.

La extorsión es un flagelo tristemente igualitario: afecta tanto al más acaudalado como al más humilde, al más anónimo como al más famoso, incluso a estrellas tan queridas por todo un país como el exfutbolista Faustino ‘Tino’ Asprilla.

Esta semana, el exjugador de la Selección Colombia denunció que estaba en la mira de Óscar Darío Restrepo Rosero, alias ‘Porrón’, quien también se dedicaría al tráfico de drogas y cuyos hombres, según varias denuncias, tienen azotado a Tuluá. Comerciantes grandes y pequeños e incluso artistas como el Charrito Negro han sido conminados por este maleante a entregar una suma de dinero a cambio de garantizarles su tranquilidad. La de Asprilla se suma a las por lo menos 23 familias que han abandonado la ciudad para no correr con la misma suerte de quienes han perdido a un allegado o han sido víctimas de ataques con granada por resistirse a pagar.

Aquí hay que decir que así como en otras ocasiones se le han reprochado al ‘Tino’ sus salidas en falso, esta vez hay que decir que al denunciar, y con nombre propio, el asedio del que él y su familia estaban siendo víctimas obró de la mejor manera, como un ciudadano valeroso. La reacción que él tuvo tiene que servir de ejemplo para todos aquellos que son víctimas de este delito que viene en aumento, que se calcula que puede mover anualmente hasta 2 billones de pesos y que, lamentablemente, tiene un índice muy bajo de denuncia: solo uno de cada cinco casos.

La reacción de esta figura pública no puede quedarse en el gesto. Tiene que ser aprovechada como detonante de una gran movilización que le cierre definitivamente los espacios a dicho flagelo. Y es que frente a este azote, no queda más alternativa que el trabajo en llave entre la ciudadanía, que debe mantenerse firme en no alimentarlo, postura en la que es fundamental contar con el resuelto apoyo de la Fuerza Pública, que a su vez debe pasar a la ofensiva y dar buena cuenta de las bandas dedicadas a esta actividad. “No soy del estilo de personas que se quedan calladas ante la injusticia”, se lee en el comunicado de Asprilla. Tiene razón: el silencio es el triunfo del delincuente y, a su vez, la derrota de la sociedad.

editorial@eltiempo.com.co

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