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Editorial: Detrás de los chismes de Sony

Editorial: Detrás de los chismes de Sony

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de diciembre 2014 , 08:17 p. m.

 El robo de datos de los empleados de Sony, perpetrado por un espeluznante grupo de hackers que se han autodenominado ‘Guardianes de la paz’, es una pésima noticia. Detrás de los jugosos chismes de las poderosas e inalcanzables estrellas de cine, una suerte de WikiLeaks del Hollywood de estos años, está la desgracia de miles de trabajadores en todo el mundo que en las últimas semanas han tenido que vivir con sus trabajos, sus intimidades y sus secretos expuestos. Por las filtraciones que han estado enviando los hackers a los diarios estadounidenses se ha conocido, por ejemplo, qué seudónimos usan los actores para proteger sus identidades en el día a día o qué piensan en la productora de las celebridades con las que tienen que lidiar; pero, sobre todo, se ha vuelto a recordar cuán vulnerable es cada cibernauta.

Los hackers, que han hecho lo que han hecho, según dicen, para impedir el estreno global de una sátira contra el gobierno norcoreano titulada The Interview, han estado revelando los principales problemas de Sony como empresa.

Pero ninguno de los descubrimientos que han producido tanta indignación –que los hombres ganan mucho más que las mujeres, por ejemplo– pueden desviar la atención de lo que pasa en realidad: que desde el lunes 24 de noviembre, cuando encontraron en las pantallas de sus computadores de oficina un aviso escalofriante que decía ‘ha sido jaqueado por GOP’, sobre una calavera roja, los empleados de la exitosa compañía temen porque sus datos y sus vidas han quedado a la mano del mundo entero.

Todos sus documentos privados –desde el mensaje fuera de contexto en el que un par de colegas reniegan de su jefe hasta la confesión dolorosa de una enfermedad incurable, desde las claves de sus cuentas bancarias hasta sus salarios y sus historiales médicos– están a disposición de quien quiera leerlos. Según la firma investigadora del caso, “se trata de un crimen sin paralelo, para el que ninguna compañía podría haberse preparado”. “No volveré a tener ningún correo importante en mi bandeja de entrada ni voy a volver a escribir nada trascendental que no sea a mano”, dijo una de los 6.000 empleados afectados. Como están las cosas, parece ser la única solución.

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