El peruano vota por el que 'roba pero hace obra'

El peruano vota por el que 'roba pero hace obra'

Los problemas de institucionalidad son el pan de cada día en el actual gobierno de Ollanta Humala.

notitle
10 de diciembre 2014 , 07:13 p.m.

El terrorismo, la crisis económica severa y el narcotráfico influyeron en el desplome institucional que le dio entrada a la política de tipo fujimorista en Perú. Análisis.

Mientras Perú crece en términos económicos, hay varias fracturas en el Estado que no permiten un desarrollo integral de país.

Para empezar, la contaminada cultura política y la falta de confianza en las instituciones hacen que el peruano no crea en sus líderes ni en la forma como estos lideran el país. “Me toca votar por la multa. Uno pierde la fe y la esperanza y la credibilidad porque solo prometen y nunca cumplen nada”, dice Pedro Flórez, un suboficial del Ejército que estudia administración de empresas.

Este pensamiento, que ya suena a disco rayado, es el factor al que le atribuyen tanto los mismos políticos como los analistas la debilidad partidista que va en aumento en el Perú.

Sin embargo, la raíz es un mal compartido en América Latina: la corrupción. Y es fácil de detectar cuando en época de elecciones la opción que lidera las encuestas de la capital es “votaría por el que roba, pero hace obra”.

“El votante limeño es quizá más cínico porque tiene una visión de los políticos más o menos así: todos roban. Si todos son iguales y corruptos, la mejor manera que ven es elegir al que roba, pero hace obras”, señala el experto en temas electorales Fernando Tuesta.

Por su parte, el analista político Enrique Bernales, senador en tres periodos y vicepresidente del Senado, opina que esto no debería ser así, pero que no es nuevo.

Bernales explica que se trata de una lógica debida a la inexistencia de partidos orgánicos, sólidos y fuertes, y agrega que la otra causa es “la invasión de ciertas economías ilegales, como la del contrabando, corrupción y narcotráfico, que están tratando de penetrar en los circuitos de representación política y meterse en los gobiernos municipales, regionales y hasta en el Congreso”.

El pueblo peruano, cansado de los políticos mentirosos y corruptos, percibe como un buen gobierno aquel en el que “aunque sea” se hacen obras, por lo que algunos hacen referencia a las “promesas de cemento” en época de campaña.

En las pasadas elecciones regionales y municipales de octubre se vio este escenario en Lima con las graves acusaciones por corrupción que enfrenta el exalcalde Luis Castañeda, quien a pesar de la polémica triunfó en la contienda electoral y se quedó con la alcaldía.

“Estamos en una suerte de círculo vicioso ya hace bastante tiempo. El gobierno más cleptómano de la historia ha sido el de Fujimori; no se sabe del dinero que él sustrajo y dónde lo tiene, pero todo su entorno era corrupto; pese a ello hacen encuestas y para muchos es el mejor gobierno que ha habido. Es el mismo concepto de ‘roba pero hace obra’, porque el fujimorismo tenía como obra la estabilidad económica, la derrota del terrorismo”, indica Tuesta.

Gracias a esa popularidad que cobija al partido fujimorista es que Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular e hija del expresidente Fujimori, es quien lidera actualmente con un 35,5 por ciento las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales del 2016.

Los analistas coinciden en que Keiko es la que más altas posibilidades tiene, debido no solo a su cohesionada bancada parlamentaria sino a la fuerte identidad que existe en torno a su padre, pues a pesar de los matices que hay entre los dos, un sector de la población considera que el gobierno Fujimori lo sacó de la crisis de seguridad, del caos que vivió el país y provocó la derrota del grupo terrorista Sendero Luminoso.

El gobierno Humala

Los problemas de institucionalidad son el pan de cada día en el actual gobierno del presidente de Perú, Ollanta Humala.
Entre otros, sobresale como crítica constante la inestabilidad de la jefatura del gabinete ministerial, por la que han pasado seis primeros ministros durante los tres años y medio que van del periodo Humala; a lo que se le suma el tema que ha puesto a tambalear más de una vez su credibilidad: el rol protagónico de su esposa, Nadine Heredia.

Según varios de los jefes de gabinete del gobierno Humala, ha sido ella quien ha influenciado su salida y es notoria su intervención en las sesiones del consejo de ministros.

Además, Heredia se ha encargado de hacer notar que su palabra pesa a la hora de tomar decisiones, incluso contradiciendo a su esposo en público.

Para Tuesta, esta situación, cierta o no, ha jugado un papel determinante en la política peruana, que deja entrever la inestabilidad institucional mencionada: “No sé si da la última palabra, pero que está metida en la toma de decisiones, lo está, y que se ha creado una imagen de que eso es así, también”.

Es así como su nivel de liderazgo ha llevado a especular sobre su perfil de candidata a la Presidencia, un rumor que toma cada vez más fuerza a pesar de las dificultades jurídicas de hacerlo para las próximas elecciones y el costo político que esto le pueda significar al gobierno.

Los analistas consideran que, por esa razón, lo mejor que podría hacer Heredia para aprovechar su potencial es no apresurarse y esperar su momento para lanzarse a ese escenario. Igual, el fujimorismo muerde.

MARIA LUISA TABARES
Enviada especial de EL TIEMPO
LIMA

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.