El 'ADN' de las musas de Bach / Opinión

El 'ADN' de las musas de Bach / Opinión

Augusto Sorzano Puyana se mete en la historia del músico alemán Johann Sebastian Bach.

09 de diciembre 2014 , 06:53 p.m.

 Si mediante ese reciente y trascendental desarrollo de la ciencia que fuera el hallazgo de la estructura del genoma humano se pudiese también materializar y señalar la estructura del genoma de las Musas, el ‘ADN’ de la Musa de la Música se apreciaría entonces, omnipresente, en la familia del músico alemán Johann Sebastian Bach, por su compenetración ininterrumpida con la música durante siete generaciones consecutivas. Valga el análisis del paso de la historia, para encontrar en las crónicas que aquella trayectoria de la familia Bach se inició, para nuestro caso, “…durante el Siglo XV, en los días de la Reforma de Martín Lutero, prolongándose hasta el Siglo XIX, durante el cual se interrumpió la línea directa de la descendencia de los Bach de aquella rama”.

El clan familiar de los Bach comenzó a figurar en Eisenach, Thuringia, Alemania, por allá a mediados del Siglo XV, y su carácter musical se considera iniciado con Bitus Bach, “…un molinero que alegraba las labores fabriles de su familia tocando una especie de laúd”, si bien el primer músico verdaderamente de profesión de la familia fue Hans Bach, conocido en esos años como ‘Der Spielmann’, (’El Músico’). “…Después de él, habrían de seguir cerca de 50 miembros de la familia Bach, quienes, a lo largo de seis generaciones, fueron organistas, pianistas, violinistas, flautistas, cantantes, músicos de bandas de pueblo, etc.”. Hasta finales del Siglo XVI, un simple relato cronológico de miembros de la Familia Bach con habilidades interpretativas para la música y sus diversos instrumentos es ya sorprendente, si bien con Johann Sebastian Bach y cinco de sus hijos, es cuando la musa de la inspiración musical imprime la huella indeleble que los haría ocupar destacadísima posición, en dos de los grandes períodos, el Barroco y el Clásico, incluyendo las etapas de transición entre ellos y aún entre el Clásico y el Romántico.

En brevísima visión retrospectiva, caminaba ya, por el sendero de los tiempos, el período Barroco, con sus 150 años comprendidos entre los primeros años del Siglo XVI y la mitad del Siglo XVII, años aquellos caracterizados por la evidente evolución de la música instrumental y por el nacimiento y consolidación de géneros instrumentales autónomos, posterior “…al predominio y esplendor de la polifonía renacentista representada por Palestrina en Italia, y Orlandus Lassus en el norte de Europa”.

En Alemania, “…la ‘forma concierto’ fue cultivada también copiosamente durante el barroco tardío. Su desarrollo fue similar al que apreciamos en Italia, aunque existen por supuesto, diferencias esenciales bajo las semejanzas exteriores.

Los germanos, no podían dejar de considerar ‘frívolas y ligeras’ las composiciones de los italianos, y estos, a su vez, no alcanzaban a concebir porqué todo el arte instrumental de los germanos parecía tan elaborado y sombrío”. “Pero en Eisenach, en 1.685, había nacido el músico que iba a conciliar las diferencias: Johann Sebastian Bach”. Dice Antoin Glolea, “….su arte es un patrimonio común, la herencia de varias generaciones en varios países, y Bach es hombre unificador por excelencia. Sólo necesita tomar de esa tradición viva lo que puede enriquecer su naturaleza, asimilar los diferentes estilos y realizar una síntesis. Y para él, ésta labor no parece consistir en nada distinto a colocar cada
nota en el único sitio conveniente, con felicidad, con audacia y fantasía latinas y con rigor y prudencia germanos”.

Johann Sebastian Bach nació el 21 de Marzo de 1.685, en Eisenach, pequeña población de Thuringia, Alemania. Era el hijo menor de Johann Ambrosius Bach, trompetista y violinista en la Corte de Eisenach, y Maria Elisabeth Lämmerhirt.

La vida, en casa de Johann Ambrosius Bach discurrió, durante los años de la niñez de Johann Sebastian Bach, dentro de una estrecha modestia, pero sin llegar a la pobreza. Eso sí: estaba impregnada de religión –vivida intensamente con una fe profunda y una piedad intensa -, y de música”. Johann Ambrosius, conocedor de las extraordinarias aptitudes del niño para la música, dedicó muchas horas para dar a Johann Sebastian una educación adecuada, especialmente orientada hacia las lecciones de violín, la formación musical básica, y, probablemente, los rudimentos de la teoría musical. Aunque Elisabeth, la madre de Bach, murió cuando el niño tenía apenas 9 años, Ambrosius se casó nuevamente pocos meses después, con miras a continuar la cuidadosa formación de sus hijos, propósito que se frustró con su fallecimiento, a los tres meses de haber celebrado su segundo matrimonio.

De su hermano mayor y tutor en su orfandad Johann Christoph, (discípulo de Pachelbel), por entonces organista en la iglesia del St. Michael, Ohrdruf, recibió las primeras lecciones para la interpretación de instrumentos de teclado y para el órgano. A los quince años y por razones económicas familiares, Bach se trasladó a Lüneburg para ingresar al coro de la Ritterakademie y lograr un mejor sueldo y mejores condiciones de vida. Allí tuvo la oportunidad de conocer al compositor y organista titular Georg Böhm, ampliando, en extensión y profundidad, sus conocimientos musicales. También, por la facilidad de desplazarse a Hamburgo, “…logró completar su formación con Adam Reinken, uno de los más reputados organistas en activo de su tiempo, así como vincularse a la Corte de Selle y a su orquesta (como violinista), relacionándose con los compositores y las formas musicales francesas”.

En 1.703, “…tras algunos intentos de ganar una plaza como organista, fue finalmente admitido como violinista del Duque de Weimar. Su gran religiosidad o sus dotes como organista le hicieron aspirar a otro puesto, el de organista en Arnstadt . Para la fecha del primer matrimonio, 1.707, con su encantadora sobrina Maria Bárbara Bach, (siete fueron los hijos de aquel feliz matrimonio), Johann ya ocupaba el cargo de organista en Weimar, en donde compuso la mayor parte de su música para órgano, su instrumento favorito, además de música para clave, música coral religiosa e instrumental profana, en lo que se considera como Primer Período de su obra”.

En Weimar, Bach consiguió el cargo de segundo ‘Konzertmaister’, y allí residió entre 1.708 y 1.717 , cargo en cuyo ejercicio desempeñaba múltiples funciones tales como organista de capilla, músico de cámara, violín solista, director del coro y maestro suplente de capilla. También en Weimar, Bach conoció y transcribió la obra de los compositores italianos Corelli, Albinoni y Vivaldi. Con todo, “…la atmósfera de la Corte no estuvo exenta de intrigas teológico-palaciegas que enfrentaron a Bach con el Duque Wilhelm Ernst, a raíz de la aceptación, inconsulta por parte de Bach, de su nombramiento de maestro de capilla del príncipe Leopold von Anhalt- Köthen”.

Aunque su permanencia en Köthen fue relativamente corta, (de 1.717 a 1723), entre el príncipe Leopold y Bach surgió una sincera y fructífera amistad. “El príncipe Leopold era un músico amateur y talentoso, excelente cantante e intérprete de violín, clave y viola de gamba, que amaba y entendía el arte”. Allí, en Köthen, “…Bach pudo entregarse, en un clima acogedor y sosegado, a la composición de numerosas obras instrumentales y orquestales”. Los de la estadía en Köthen, fueron entonces “….seis años de completa paz y gran creatividad, ensombrecidos tan solo por la tragedia de la muerte en Julio de 1.720, repentina y debida a una enfermedad desconocida, de su esposa Maria Bárbara, la cual lo sumió en una profunda depresión y abatimiento. Bach sólo logró superar su infortunio al contraer matrimonio, un año después en 1.721, con Ana Margarita Wilcken, la hija menor de Caspar Wicken, el trompetista de la Corte”. Ana Margarita era una consagrada cantante, cuya vida ejemplar le dio a Johann Sebastian otro feliz matrimonio, del cual nacieron trece hijos. “Ella supo comprender y compartir el complejo mundo espiritual de su marido y lo ayudó como eficiente copista de sus partituras, convirtiéndose también, con el tiempo, en la cronista de la familia Bach”.

Corresponde al Período Köthen, el Segundo en la clasificación de la obra de Bach y uno de los más fecundos, “…la gran mayoría de sus composiciones para el teclado, su música orquestal y de cámara, incluidas las ‘Sonatas’ y ‘Partitas’ para violín solo, las ‘Suites Francesas’, las cuatro ‘Oberturas’, las ‘Invenciones para dos y tres voces’, la primera parte de ‘El clave bien temperado’ (una colección de preludios y fugas en todas las claves), las ‘Suites Inglesas’, las ‘Variaciones Goldberg’, ‘El Arte de la fuga’, su primera pieza sacra ‘La Pasión según San Juan’ y los Seis ‘Conciertos de Brandemburg’, obra ésta última que se considera cumbre en el Período Barroco de la Música”.

Estos conciertos, “…corresponden a la antigua forma del género, el ‘concerto grosso’ (de Corelli, Vivaldi y otros), en los cuales un grupo pequeño de instrumentos (concertino), se contraponía al resto de la orquesta. En los Brandemburgueses de Bach, como variante, el grupo de instrumentos solistas es muy diverso, y los seis conciertos muestran profundas diferencias entre sí, tanto en los instrumentos para los que cada uno está escrito, como en los tiempos en los cuales se articulan”. Los Conciertos de Brandemburgo, fueron compuestos por Bach en 1.721, por solicitud del Margrave Christian Ludwig von Brandemburg, para la orquesta de su corte, y fueron dedicados al Margrave por el compositor, quien buscaba su influencia para conseguir un puesto. Curiosamente, la displicencia con la cual el Margrave recibió el encargo ya cumplido sin expresar su agradecimiento, tiene un fuerte contraste con el tono, casi servil, de la dedicatoria (escrita originalmente en francés) : “A su Alteza Real mi Señor Christian Ludwig Elector de Brandemburg….”, “…y como yo noté entonces que Vos tomabais algún placer en los pequeños talentos que el cielo me ha donado para la música,..”, “…me he tomado la libertad, según vuestras graciosas órdenes, de ofrecer a Vuestra Alteza Real mis muy humildes servicios con los presentes conciertos, que he acomodado para diversos instrumentos…”, “…Monseñor: De Vuestra Alteza Real el humilde y muy obediente servidor, Johann Sebastian Bach. Köthen, 24 de Marzo de 1.721”. Por increíble que parezca, los Conciertos Brandemburgueses permanecieron en el olvido hasta 1.850, y sólo se editaron y se publicaron en aquel año en Leipzig, con ocasión de la conmemoración del segundo centenario de la muerte de Bach.

Ya radicado Bach en Leipzig, durante los años en aquella ciudad, los cuales conforman el Tercer Período en la clasificación de su obra, compuso lo mejor de su música sacra. Su traslado a Leipzig, había sido a raíz de la muerte de Johann Kuhnau, ‘Kantor’ de la iglesia la Thomaskirche, Iglesia de Santo Tomás de Leipzig, para participar en la convocatoria para llenar esa vacante, cuya titularidad logró, después de competir con el compositor Georg Philipp Teleman.

Entonces, Bach fue también designado Kantor de la Nikolaikirche, Iglesia de San Nicolás y de la Thomasschule, Escuela de San Nicolás, “…todos cargos de inmensa responsabilidad, y, por supuesto, de un trabajo ciertamente abrumador, pues contemplaban proporcionar la música para varias iglesias de la ciudad, valiéndose de un coro formado por alumnos de la Escuela”.

Obras de su Tercer Período son 'La Pasión según San Juan’, ‘La Pasión según San Mateo, ‘El Magnificat’, el ‘Oratorio de Navidad’, ‘El Oratorio de Pascua’, ‘El Oratorio de la Ascensión’, la monumental ‘Misa en Sí Menor’ (iniciada en1724 y terminada en los últimos días de su vida), ‘El Concierto Italiano’, la revisión de ‘Las Variaciones Goldberg’, la segunda parte de ‘El clave bien temperado’, y cerca de 200 Cantatas.

Varios años de ceguera, inicialmente progresiva y finalmente total, precedieron a su muerte, ocurrida en Leipzig “…un martes por la tarde, a las ocho y cuarto del 28 de Julio de 1.750”. Bach “…nunca temió la muerte: profundamente creyente, puede decirse que esperaba con ansia el momento de reunirse con el Señor. Por ello, vivió los últimos momentos de su vida con plena lucidez y gran paz interior”. Su esposa, narra con detalle una anécdota que también reproducen los primeros biógrafos de Bach: “…éste, unos días antes de morir, llamó repentinamente a su yerno Johann Christoph Altkinol y le pidió que escribiera una música que quería dictarle. Se trataba del coral para órgano ‘Vor deinem Thron tret’ich’, (‘Ante tu trono me presento’), un coral cuya melodía había trabajado Bach en varias ocasiones y que, en estos instantes supremos, adquirió un valor excepcional y muy significativo”. Juan Sebastian Bach, “…fue el último de los grandes compositores en usar el contrapunto como medio natural para expresar su música, tan notable por sus fugas. Su obra también refleja el desarrollo final de la coral y de la fuga”.

Paradójicamente, y no obstante ser considerado como uno de los más grandes músicos de todos los tiempos, en vida Johann Sebastian Bach sólo alcanzó gran prestigio como organista. Cien años después de su muerte, el gran Félix Mendelssohn Bartholdy, en Alemania, y Samuel Wesley, en Inglaterra, fueron quienes revivieron la monumental obra orquestal y coral del Segundo y Tercer Períodos de su producción musical, hasta aquellos días del Siglo XVIII relativamente ignorada. Se dijo entonces que “….su alma grandiosa abandonó sin dolor alguno el cuerpo, del que había sido un simple mortal, casi ignorado por sus semejantes. Dejaba, a su muerte, un valioso legado a la posteridad: una ingente obra religiosa y numerosas piezas profanas; un corpus que, en definitiva, se ha erigido en ley de toda la producción musical posterior”. Años después, “…en una conversación con Mendelssohn, Goethe fue capaz de concentrar en una sola frase admirativa, cuánto hay de mágico en la música de Johann Sebastian Bach: ‘…Es como si la armonía universal estuviera dialogando consigo misma, como si lo hubiera hecho en el pecho de Dios desde la creación del mundo’.

Carl Philipp Emanuel Bach fue el segundo de los siete hijos de Bach de su primer matrimonio con María Barbara Bach y, precisamente, de su nacimiento en Weimar en 1714, en el presente se están conmemorando los 300 años. Estudió en la Escuela de Santo Tomás de Leipzig, de la cual su padre, Johann Sebastian, era el ‘Kantor’. Aunque estudió derecho en las universidades de Leipzig y Frankfort, nunca ejerció su carrera jurídica, para dedicarse de lleno a la música a partir de 1.731, fecha en la cual empezó a componer diferentes obras y a profundizar y perfeccionar sus conocimientos en la ejecución del clavecín. A partir de 1.738, fue nombrado clavecinista de cámara del Príncipe heredero de Prusia, Federico ‘El Grande’, quien al ascender al trono en 1.740, lo hizo formar parte de la corte. “Federico ‘El Grande’ era un buen compositor amateur, así como también un virtuoso intérprete de la flauta, y, sin duda, uno de los más genuinos exponentes del despotismo ilustrado”. En 1.747, tres años antes de fallecer, su padre se trasladó a Berlín, no sólo para visitar a Carl Philipp Emanuel, sino para conocer personalmente al Rey. “A su llegada a Postdam, y después de una afectuosa recepción, el ‘viejo Bach’, como se le llamaba cariñosamente, improvisó una fuga a tres voces sobre un tema propuesto por el Rey”. A su regreso a Leipzig, y como muestra de gratitud, Johann Sebastian desarrolló en su ‘Ofrenda Musical’ el tema sugerido por Federico II. La ‘Ofrenda Musical’, es otra de las obras maestras de Johann Sebastian Bach y “…representó, en su conjunto, un triunfo de la escritura canónica”. Emmanuel, como se le llamaba, compuso 19 sinfonías, 50 conciertos para el teclado y numerosas obras de cámara, “…todo en impecable estilo Rococó”, siendo el último gran intérprete del clave de los tiempos hasta el Siglo XX. También se le considera pionero en la creación de la sinfonía en forma sonata, posteriormente desarrollada por Haydn y Mozart, constituyéndose así, indudablemente, “…como uno de los fundadores del estilo clásico”.

Johann Christian Bach, el menor de los hijos de Johann Sebastian Bach, nació en Leipzig y recibió la formación musical básica de su padre y de su medio hermano Carl Philipp Emmanuel, para complementarla después en Italia con Martini. Transcurridos varios años como organista en la Catedral de Milán, Johann Christian, “…a diferencia de todos los miembros del clan de los Bach, quienes siempre habían estado compenetrados con la música instrumental, sacra y orquestal, cultivó también el género operístico, con obras como ‘Artaserse’, ‘Catone en Utica’ y ‘Alessandro nell’Indie’, entre sus 11 óperas, en las cuales, suprimiendo el dramatismo de las óperas italianas, supo imprimir un estilo galante de bellas melodías, muy del gusto de la época.” Posteriormente, se radicó en Londres, en donde trabajó por más de cinco lustros, como Maestro de Música de la Reina Sofía Charlotte y de la familia del Rey George III. Desde aquellos días, se le denominó ‘El Bach inglés’. Y fue, precisamente en Londres, en donde su aventajado alumno, nada más ni nada menos que Wolfgang Amadeus Mozart, por entonces con sólo 8 años de edad, inició una gran amistad, admiración y respeto por Johann Christian Bach, cuya influencia en la música del gran compositor salzburgués fue incuestionable y determinante.

Muestra de tan profunda y sincera amistad fue, por parte de Mozart, el arreglo y conversión de las Sonatas Opus 5 de Johann Christian Bach, como conciertos para piano. Y “…el postrer homenaje a su memoria fue, pocos días después del fallecimiento de Johan Christian, la alusión directa a la Obertura de su ópera ‘La Calamitá die cuori’, plasmada en el andante de su Concierto en La Mayor K-414”. El ‘benjamín’ de la familia Bach fue prolífico compositor, y en su obra musical se cuentan 11 óperas italianas, más de 90 sinfonías, 40 conciertos, 30 sonatas para teclado y muchas obras instrumentales y orquestales de música de cámara.

Johann Christoph Friederich Bach y Wilhelm Freidemann Bach, otros dos de los hijos de Juan Sebastian Bach, completan aquel asombroso abanico de integrantes del clan de los Bach, con figuración notable en la historia de la música.

Originaria del norte de Alemania y residente en aquella región predominantemente protestante, a la gran familia de los Bach le correspondió un par de centurias, durante las cuales la música era componente muy importante del esplendor de las Cortes, de la dignidad municipal, regional o familiar que se quisiera exaltar, de la religiosidad de las gentes, y aún
de la sencilla felicidad del día a día que, de los aconteceres o de las cosas triviales, Dios concede a las personas. Los Bach así lo plasmaron en sus obras, muchísimas de marcada orientación religiosa. De cómo la Musa de la Música les transmitió, a cada uno en su época, las vivencias, paisajes y valores que iluminaron la inspiración en sus mentes, es algo enigmático que a la Humanidad sólo incumbe ahora agradecer, puesto que los resultados, verdaderos íconos en la historia de la música, sí los ha valorado y los seguirá disfrutando, con verdadera satisfacción y respetuoso criterio ecuménico.

Bibliografía:
SCHOLES, Percy A. ‘The Oxford Companion to Music’. Oxford University Press, 1.970
SANCHEZ R, Julio. ‘El Concierto Barroco’. Instituto Colombiano de Cultura, 1.977
De GREIFF, Otto. ‘Los Conciertos Brandemburgueses’ . ANGEL 3627
BRANSCOMBE, Peter. ‘The Symphonies of Johann Christian Bach’. Philips Classics Productions
Revista ‘PROGRAMAS’. Emisora HJCK, El Mundo en Bogotá.
ISAACS, Alan, and MARTIN, Elisabeth. ‘Dictionary of Music’. The Hamlyn Publishing Group Ltd.
LÓPEZ-CALO, José. ‘Johann Sebastian Bach’. SALVAT S.A de Ediciones.

Augusto Sorzano Puyana
Para EL TIEMPO
BUCARAMANGA

 

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