Los métodos 'non sanctos' de la CIA tras el 11 de septiembre

Los métodos 'non sanctos' de la CIA tras el 11 de septiembre

En el Congreso de Estados Unidos revelan polémico informe sobre torturas cometidas por la agencia.

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09 de diciembre 2014 , 01:34 p.m.

Que Estados Unidos utilizó severas técnicas de interrogación contra algunos de los prisioneros capturados luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001 no era un secreto.

Lo que sí lo era, hasta este martes, es que tales métodos resultaron ser más brutales que lo previamente revelado y que las técnicas empleadas de poco o nada sirvieron para obtener información que fuera útil en la lucha contra el terrorismo.

Más aún, que la CIA –agencia que utilizó los polémicos métodos– les mintió al Congreso y al público estadounidenses exagerando los logros obtenidos a través de estos interrogatorios y a veces hasta atribuyéndose golpes que no le correspondían.

Ese es, a grandes rasgos, el corazón de un polémico reporte hecho público este martes por la mayoría demócrata de la Comisión de Inteligencia del Senado, pese a la oposición tanto de la CIA como del Partido Republicano.

El informe, de más de 6.000 páginas, es el resultado de una investigación iniciada en el 2009 después de la llegada de Obama a la presidencia, pero que solo hasta ahora ve la luz.

Ese año, luego de su victoria en las elecciones de 2008, Obama ordenó cerrar las llamadas ‘cárceles negras’, con las que contaba EE. UU. en varios países del mundo; catalogó como torturas muchas de las prácticas empleadas por la CIA y ordenó su prohibición en el futuro.

Las torturas no ayudaron a los “esfuerzos contra el terrorismo” ni a los intereses sobre la seguridad nacional, dijo Obama tras divulgarse el informe. Según el reporte, del cual solo fue desclasificado su resumen ejecutivo de 480 páginas, contra los detenidos se utilizaron técnicas como la privación del sueño, el ahogamiento simulado, golpes y toda serie de torturas sicológicas. En algunos casos, durante semanas enteras y sin interrupción.

“La privación de sueño implicó dejar a los detenidos hasta 180 horas despiertos (más de siete días), normalmente parados o en posiciones bastante incómodas”, dice el informe.

En uno de sus apartes, el reporte indica que uno de los prisioneros murió de hipotermia luego de permanecer desnudo y atado a un piso de concreto durante varios días.

En otras ocasiones, a los prisioneros se les hacía pasar encapuchados por corredores donde eran abofeteados y golpeados sin tregua por los guardias.

Los riesgos

Tan extremos eran los métodos, sostiene el informe, que muchos de los detenidos por la CIA sufrieron de alucinaciones, paranoia, insomnio e intentaron suicidarse.

El informe del Senado se concentra en unos 20 individuos que fueron sujetos de los peores maltratos. Entre ellos, Abu Zubaydah, a quien le practicaron ahogamientos simulados en 83 ocasiones. Lo más impactante del reporte es cuando sostiene que casi toda la información aportada por Zubaydah se obtuvo antes de que la CIA lo torturara.

Aun así, la agencia habría presentado esa información al Congreso y a la administración como el resultado de sus agresivas técnicas de investigación, por lo que aducía la necesidad de mantenerlas.

Algo parecido sucedió en el caso de Hassan Ghul, un operario de Al Qaeda que terminó dando información clave para el golpe en el que cayó su líder, Osama Bin Laden. De acuerdo con el reporte, esa información fue entregada por Ghul a autoridades kurdas en el norte de Irak, pero fue presentada por la CIA como otro logro.

En dos investigaciones previas, el Departamento de Justicia ya había concluido que no había razones para entablar procesos contra los responsables de estas prácticas, pues actuaron bajo órdenes muy laxas que surgieron de la paranoia post-11-S.

Si bien este informe tampoco recomienda elevar cargos, sin duda causará una nueva tormenta política, pues los republicanos lo ven como una estrategia de los demócratas para desprestigiar a la administración de George W. Bush, que estaba al frente en ese entonces.

Para este partido, las tácticas empleadas, si bien polémicas, evitaron nuevos atentados contra Estados Unidos. Previendo posibles represalias como consecuencias del reporte, EE. UU. puso a sus tropas, especialmente las desplegadas en Oriente Próximo y Afganistán, en máximo estado de alerta.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO

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