Dos anécdotas

Dos anécdotas

Mis ínfimos conocimientos de economía se derivan de dos anécdotas verídicas.

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08 de diciembre 2014 , 09:14 p.m.

Un tema que lleva varias semanas ocupando las primeras planas de los medios es aquel que tiene que ver con el impuesto a la renta o el impuesto al patrimonio. Cuál sí, cuál no y por qué. Los temas económicos son como aquellos que tienen que ver con la nutrición o el sexo. Todo sirve o todo es malo. Que sí, pero que no. Que poco es bueno, pero que mucho es malo.

La palabra ‘economía’ tiene un origen interesante: oikos en griego significa ‘casa’, y nomos, ‘ley’. De allí surge la palabra ‘economía’, en latín oeconomia, que como en astronomía y autonomía tiene que ver con las leyes que rigen, en su orden, la casa, los astros y la propia vida.

Mis ínfimos conocimientos de economía se derivan de dos anécdotas verídicas. La primera tiene que ver con dos compañeros de colegio. El vago y el pilo, el errático y el nerd. El primero llegó a ser un multimillonario y el segundo, ministro de Hacienda. Se encontraron en una reunión de aquellas en que se celebran los 25 o 30 años de grado.

El primero, llamémoslo Pataquiva –no debo revelar sus nombres–, y el segundo, Pieschacón, no habían tenido una muy buena relación en el bachillerato, cuestión de clases, diríamos, en términos sociales y académicos.

El Ministro le preguntó a Pataquiva cómo había logrado amasar tamaña fortuna. La respuesta todavía hoy me hace reír: muy sencillo, respondió: “compro una cosa en mil pesos y la vendo en dos mil. Y con ese 2 por ciento me bandeo”.

La otra anécdota es de un pariente que vivía en Pensilvania (Caldas). En su pueblo no conseguía zapatos de su talla (46) y tenía que encargarlos a la capital. Sin embargo, un día cualquiera, al pasar por un almacén de calzado de su pueblo, vio unos de su número. Entró, preguntó por el precio: “50.000 pesos”, le dijo el vendedor. Presto, sacó la plata y pagó y añadió: “Sepa, usted, que si me hubiera pedido 100.000 pesos, se los hubiera dado”. A lo que el dueño agregó amablemente: “Y si usted me hubiera ofrecido 20.000 pesos, se los hubiera llevado en ese precio”.

Nota: cada vez son más los trabajadores independientes en el mercado de trabajo, y entendiendo que el trabajador independiente es empleador de sí mismo, sugiero se les rebaje el porcentaje de cotización correspondiente al empleador. Pues esto es lo que se les aplica a todos los empleadores.

Mauricio Pombo

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