Meluk le cuenta... (Razones de una elección a gritos de gol y felicidad)

Meluk le cuenta... (Razones de una elección a gritos de gol y felicidad)

James es el símbolo de la Selección del 'mundialazo', de esos 21 días de felicidad.

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06 de diciembre 2014 , 10:13 p.m.

Las razones por las que James David Rodríguez Rubio fue escogido por EL TIEMPO Personaje del Año 2014 en Colombia son pesadas, vibrantes, bellas, gigantescas, enormes, felices...

Pesadas, como cada una de las seis anotaciones con las que logró el Botín de Oro del Mundial de Brasil 2014. Vibrantes y bellas, como el golazo que le marcó a Uruguay en el Maracaná y que es candidato de la Fifa al mejor de la temporada.

Gigantescas, como los 80 millones de euros que pagó el Real Madrid –el mejor equipo de fútbol de la historia– por tenerlo en sus filas, en esa constelación galáctica de semidioses del balón en pantaloneta.

Enormes, como el impresionante recibimiento que el país le dio a la Selección Colombia, de la que él fue el símbolo luego del quinto puesto en la Copa del Mundo, de ese ‘mundialazo’ de frenesí, comunión patria, unidad e identidad nacional... En fin, de esos 21 días de felicidad en su estado más puro.

EL TIEMPO escoge hoy a James como el merecido personaje de este año. Cuando su nombre se mencionó, en la reunión del Director, el Subdirector de Información, el Editor Multimedia y el equipo de editores temáticos y de producto de esta casa editorial, hubo consenso inmediato.
El fútbol ha demostrado de nuevo que no es poca cosa, como muchos creen al mirarlo por encima del hombro. Durante el Mundial escribí que si bien ha hecho carrera esa frase de Jorge Valdano de que “el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”, quizás haya que reformularla, redefinirla. Lo más justo sería decir que el fútbol es tan importante para una sociedad como las cosas que parecen ser más importantes.

Durante los últimos tiempos, los señalados de manera consecutiva como personajes del año han estado ligados a esa pasión redonda pintada de amarillo, azul y rojo: Radamel Falcao García, José Pékerman y, ahora, James.

Con apenas 23 años, este muchacho nacido en un hogar promedio, sin carencias asfixiantes, pero al que no le sobraban los recursos, representa, además, la nueva generación de colombianos que entienden que para llegar a lo más alto no valen los modelos oscuros del tentador y peligroso dinero fácil y que, en cambio, sabe que en el trabajo diario, en el esfuerzo sincero y en la disciplina como cincel del talento están las claves del éxito, del progreso; la fórmula del vivir en familia como lo hizo con su madre, su padrastro y sus hermanas, como ahora lo hace con su esposa y su hija.

El significado de James, como el de sus inmediatos antecesores que obtuvieron esta distinción, supera de lejos el ámbito netamente deportivo de emociones, competencias y registros. Aborda el nuevo liderazgo que se gana con el ejemplo. Demuestra el temple y el carácter de una Colombia sana, que le habla de frente y con la frente en alto al planeta, globalizado desde la modernidad de las redes sociales; que se reta y enfrenta los más grandes desafíos sin temores. Habla, en fin, de esta generación del siglo XXI, que no es inferior a nada y que, lo más importante, logra convertir sus sueños en realidad...

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes

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