James, el personaje del 2014, les escribe a los lectores de EL TIEMPO

James, el personaje del 2014, les escribe a los lectores de EL TIEMPO

Por su disciplina, talento y liderazgo, el futbolista fue elegido como la figura del año.

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06 de diciembre 2014 , 09:41 p.m.

Hoy me invade la alegría. No solo por el gran honor que representa convertirse en el personaje del año 2014 en Colombia, sino porque esta distinción me da la oportunidad de dirigirme a mi país, a mi gente; me permite compartir este premio con los más de cuarenta y ocho millones de colombianos que siempre están a mi lado, que día a día me regalan su apoyo incondicional. Todos ustedes estuvieron conmigo en cada paso que di en el Mundial y ahora me acompañan todos los días en esta nueva aventura en el Real Madrid. A todos los colombianos, ¡muchas gracias! (Lea también: La disciplina y el liderazgo del 'crack')

Un premio que también quiero compartir con todos los que me rodean y me ayudan día a día a ser mejor. Con mis compañeros de la Selección, con quienes luchamos y disfrutamos en el Mundial de Brasil dejando el alma en cada partido, dejando la piel en cada balón. Con mis compañeros del Real Madrid, que me hicieron sentir uno más desde el primer momento en que pisé el camerino. (Lea aquí: Meluk le cuenta... Razones de una elección a gritos de gol y felicidad)

Ser el personaje del año 2014 es un honor para mí, pero, ante todo, una gran responsabilidad. Desde que tenía 4 años mi vida empezó a girar en torno a un balón. Recuerdo con una felicidad enorme los partidos en la calle con mis amigos y después, cuando ya caía la noche, a mi abuela buscándome porque era hora de regresar a la casa. Volvía agotado, pero feliz después de tanto jugar.

Mi ejemplo en ese momento, mi espejo, era el ‘Pibe’ Valderrama, por eso hablo de responsabilidad, porque sin quererlo, y a veces sin darnos cuenta, nos convertimos en un faro para los sueños de tantos niños y nuestra misión es estar a la altura de esas expectativas. El ‘Pibe’ lo fue para mí y ahora yo tengo la gran y bonita responsabilidad de serlo para otros. Espero estar a la altura.

Esa misma responsabilidad la sentimos con la Selección desde el momento en el que nos clasificamos para el Mundial de Brasil. Sabíamos que todas las miradas y, sobre todo, toda la fe de un país necesitado de alegrías caían sobre nuestras espaldas. Una misión que aceptamos encantados, y desde el primer minuto nos marcamos el objetivo de devolverles a los hinchas todo ese cariño que ellos nos habían dado. Lo habíamos hecho en las eliminatorias, al lograr regresar a un Mundial 16 años después, y en Brasil no pensábamos fallar.

Desde el primer día en el que nos concentramos en Bogotá ya sentimos que ustedes nos daban la fuerza, que la comunión con la hinchada era perfecta. Lo sentimos en Bogotá, después en Buenos Aires, también cuando llegamos a Brasil y, así, como un fortísimo huracán de alegría y pasión que nos enviaban todos ustedes, llegó el partido ante Grecia. Y ganamos. Lo mismo pasó ante Costa de Marfil y de nuevo frente a Japón. Jugamos unidos, con la fuerza de nuestro país siempre acompañándonos y con un gran referente guiándonos. Desde aquí, ¡gracias, José! Personaje del año en el 2013 y también del 2014, porque este premio también es de él.

Llegó el partido ante Uruguay, la oportunidad de hacer historia, un momento único para nuestro fútbol. Y, créanme, cuando salimos a la cancha, cuando pisamos el pasto del mítico Maracaná y levantamos la mirada, supimos que no era un partido de 11 contra 11, supimos que teníamos más de 48 millones de almas en el campo con nosotros.

Pegarle al balón de la forma como le pegué para marcar el primer gol fue algo instintivo, un bonito gesto para agradecer el apoyo y honrar a una selección única. Estaba rodeado de cinco uruguayos, pero también de millones de colombianos apoyándome. En Maracaná, ¡hicimos historia!

Después llegó Brasil. La derrota. Las lágrimas derramadas. Nos fuimos del Mundial con la cabeza en alto, con el orgullo intacto y, lo más importante, con un país unido en torno a la Selección, una nación feliz y orgullosa de sus colores. Hicimos historia, sí, pero estoy seguro de que lo más importante está por venir. Tenemos que disfrutar del pasado, celebrarlo, pero también ser responsables y pensar en el futuro de esta selección, que no se debe marcar límites.

Del Mundial nos quedarán para siempre la alegría y también la bota de oro, que ahora descansa en mi casa. Este premio jamás habría sido posible sin mis compañeros.

El fútbol es un deporte colectivo en el que se premia lo individual, pero nada se consigue por sí solo. Esta bota de oro, algo también histórico para mi país, es de todos, sobre todo de mis compañeros.

De Brasil a España. En el momento en el que salté al campo del Bernabéu vistiendo por primera vez la camiseta del Real Madrid. Más de cuarenta y cinco mil personas en las tribunas y miles de banderas colombianas que me acompañaron en uno de los días profesionales más bonitos de mi vida.

Y desde entonces siempre me acompañan, porque a cualquier lugar al que viajamos, Estados Unidos, Bulgaria, Suiza, Inglaterra o cualquier ciudad de España, ahí hay al menos una bandera amarilla, azul y roja que me acompaña en el trayecto.

No fue un comienzo fácil en el Real Madrid. Perdimos dos partidos al comienzo de la temporada, pero siempre he creído que los grandes equipos se gestan con las derrotas. Desde entonces hemos podido asegurar el primer lugar del grupo en la Champions, luchar hasta conseguir el liderato de la Liga y pasar a la siguiente fase de la Copa del Rey.

Son ya nueve goles (en el momento de escribir esta carta para ustedes) vistiendo esta camiseta, un sueño, y esa fuerza del Mundial que proviene de ustedes la sigo sintiendo todos los días que llevo la camiseta de mi club. Y quiero insistir en una cosa: aquí también lo mejor está por venir.

Hoy me invade la alegría. Me invade al mirar atrás y ver todo lo que se consiguió este año, un 2014 que siempre estará en mi memoria por lo conseguido deportivamente, y espero que en la de ustedes también. Hoy me invade la alegría al ser elegido el personaje del año 2014 en Colombia. Y les aseguro que todo esto no habría sido posible sin todos los que día tras día han estado a mi lado. Mi esposa Daniela, mi hija Salomé, mi mamá, Juanca... son muchos y no quiero dejar a ninguno por fuera. A todos: ¡muchas gracias por un año espectacular!

Y lo mejor está por llegar.

JAMES RODRÍGUEZ
Para EL TIEMPO

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