Los monumentos que se están volviendo polvo

Los monumentos que se están volviendo polvo

Instituto de Inmunología que dirigió Patarroyo, uno de los edificios del San Juan de Dios afectados.

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06 de diciembre 2014 , 04:46 p.m.

Al conjunto arquitectónico San Juan de Dios, declarado hace 12 años monumento nacional, lo están volviendo polvo.

Porque a 10 de las 24 edificaciones que integran el histórico complejo hospitalario le vienen raspando el ladrillo de sus fachadas. Quizás para usar su polvo en la preparación de bazuco u otra sustancia psicoactiva, como está ocurriendo con los bloques exteriores de la plaza de toros de Santamaría.  (Lea también: Reabrir San Juan de Dios vale una troncal de TransMilenio).

Uno de los frentes minados con el raspado de ladrillo es el edificio donde funcionó el Instituto de Inmunología y en el que Manuel Elkin Patarroyo desarrolló la primera vacuna sintética contra la malaria, como vio EL TIEMPO en un recorrido por los inmuebles que acaba de comprar el Distrito. Igual erosión exterior muestran los edificios San Roque y San Jorge.

Ramón Carrión los construyó hace 91 años con su frente afrancesado y mampostería de ladrillo para armonizarlos arquitectónicamente y usar un material propio y fabricado en la ciudad. Ahora sus históricas edificaciones, antes de cumplir un siglo, se las pueden pulverizar en menos tiempo.

También polvo, aunque de otras partículas contaminantes, es el que se acumula espeso, con suciedad, sobre aparatos oftalmológicos e instrumentos quirúrgicos que se mantienen descubiertos –como si no importara si se dañan– dentro de edificios como el San Eduardo y la torre central del San Juan.

Hoy, en las instalaciones del complejo hospitalario que se extiende desde la calle 1.ª hasta la 2.ª sur y de la avenida Caracas al costado oriental de la carrera 10.ª , la desidia, el olvido y el paso del tiempo se evidencian también en vehículos de urgencias abandonados.

Uno de ellos es la ambulancia que el desaparecido Fondo Nacional Hospitalario le entregó al San Juan de Dios para sus urgencias y quedó con las llantas pinchadas. La está destruyendo la corrosión.

El otro es una volqueta Ford tan vieja, que tiene las antiguas placas 05381 y es de la Beneficencia de Cundinamarca, que era la dueña del hospital: el pasto crecido le cubre las llantas y las telarañas se cruzan entre el timón, el asiento y el espejo del conductor. Le nacieron matas en el platón que miden medio metro de altura. Si no la rescatan terminará convertida en chatarra por el óxido.

Por ahora, los que se mueven por esos terrenos descuidados son los 43 ocupantes del hospital, la perra negra Luna, que llegó allí con sus pulgas y sin dueño hace dos años, dos vigilantes y dos empleados de la firma liquidadora de la Fundación San Juan de Dios.

El servicio de urgencias vacío es quizás el único que mantiene intacto el aviso de sellamiento. El que le pusieron en el 2001, como si fuera la partida de defunción del lugar. Esta área contrasta con lo que era antes de 1999, que amontonaba hasta 50 camillas, le hervían heridos graves que no recibían en otras instituciones y los pobres e indigentes que salían agradecidos con la fórmula o la medicina.

Las pinturas y reliquias que guardan los históricos edificios parecen ahora cuidados por los vigilantes y dos exempleados del hospital que acuden allí a diario. “Hay que evitar más saqueos”, dijo una de ellas. Se diría que no quieren que se vuelvan también polvo, como los ladrillos raspados.

‘Los pasivos laborales no son de $ 2 billones’

Para Pablo Leal, liquidador de la Fundación San Juan de Dios, las demandas judiciales y pasivos laborales y prestacionales no son de $ 2 billones, como figuraban antes en los libros de contabilidad. En las cuentas de Leal, las deudas que hoy se tienen con 3.640 extrabajadores del San Juan de Dios ascenderían a 388.000 millones de pesos: 88.000 millones por la conmutación pensional y unos 15.000 millones aproximadamente por normalización pensional.

Otros 285.000 millones corresponden a las demandas judiciales interpuestas por los exempleados que exigen que les liquiden los pagos según las convenciones colectivas que ellos tenían. Leal está seguro de que ganará estas demandas porque, en el 90 por ciento de las que se han puesto en su contra, los trabajadores las han perdido. Esto por efecto, dijo, de un fallo de la Corte Suprema que sentenció que las liquidaciones no deben ajustarse a tales convenciones. Por otro lado, dijo que en su cronograma está previsto acabar con la liquidación de la Fundación San Juan de Dios en marzo del 2015.

BOGOTÁ
lucgom@eltiempo.com

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