Jake Gyllenhaal, un 'cazanoticias' sin escrúpulos

Jake Gyllenhaal, un 'cazanoticias' sin escrúpulos

Interpreta en 'Primicia mortal' a un hombre que graba lo peor de la noche para venderlo.

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06 de diciembre 2014 , 04:12 p.m.

Puede ser que Jake Gyllenhaal sea considerado un estereotipo físico y a la vez un actor arriesgado, pero su nueva película, Primicia mortal (Nightcrawler), demuestra que está más ligado a la segunda definición de su carrera como actor. Gyllenhaal se dio a conocer en el 2001 con Donnie Darko, una cinta que demostró la preferencia de su protagonista por las historias con un toque de drama psicológico y un poco de fantasía.

Luego llamó la atención como un vaquero que trata de asumir su homosexualidad, en Secreto de la montaña; o un personaje obsesivo que se enfrenta a un caso de un famoso asesino en serie, en el filme Zodiac. Recientemente se lo vio en el thriller Prisoners, como un detective suspicaz y problemático, al igual que en El hombre duplicado, un drama con elementos de ciencia ficción en el que interpreta a un profesor universitario que descubre la existencia de Anthony, un actor que es físicamente igual a él.

Ahora, con Primicia mortal, transforma totalmente su físico (bajó unos 14 kilos) para interpretar a Lou Bloom, un hombre que se mueve entre la delincuencia y un egocentrismo peligroso y que, ante la necesidad de encontrar un trabajo, descubre el inquietante mundo del periodismo, que explota sin vergüenza los crímenes y la violencia que se ciernen en las noches de Los Ángeles. Poco a poco, Bloom asimila las bases del negocio y aprende que las víctimas de esos acontecimientos se convierten en un potencial rubro de ganancia. EL TIEMPO conversó con el actor sobre esta radiografía cruda del periodismo televisivo en EE. UU. En Colombia se estrena el jueves.

Tanto el físico como la actitud de su personaje ofrecen una metáfora un tanto extraña. ¿Puede usted explicar hacia dónde se dirige con ese simbolismo?

Al leer el guion tuve la sensación de que este tipo tenía que ser diferente. Y eso es lo que trato de hacer, sentir esos instintos iniciales para apropiarme del personaje, pero a la vez había muchas descripciones en el libreto que no se ven en la película, que tienen que ver mucho con la topografía de Los Ángeles, porque la ciudad es la protagonista oscura de la historia. Lo que se muestra es a los animales que viven en las afueras de la ciudad, y así entendí esa idea de que Lou, mi personaje, era como una metáfora de lo que es un coyote: siempre buscando comida en las noches, y supe que sí iba a ser mostrado de esa forma.

¿Cómo fue la transición física para llegar a Lou Bloom?

Comencé a prepararme por tres meses, con una transformación lenta, con el parámetro de que era una analogía de un coyote, que es lo que en realidad hacen esos ‘cazanoticias’ nocturnos. Y cuando conocí algunos de verdad, si te das cuenta, son casi todos delgados, flacos, porque no tienen mucho tiempo para comer bien, solo comen comida chatarra, y de ahí es de donde vino la idea de convertirme en lo que se ve en el filme.

En la cinta hay accidentes y heridos. ¿Recuerda algún episodio en el que haya sido testigo de alguna colisión? ¿Cómo reaccionó?

En realidad, cuando hice de policía, en la película End of Watch, fui testigo de crímenes horrendos y muchos accidentes a lo largo y ancho de las calles de Los Ángeles en un periodo de un mes. Desde incendios hasta accidentes en las autopistas y personas abaleadas. Se puede decir que Primicia mortal es como una extensión de todas esas situaciones, porque es lo que quieren vender estos personajes, siguiendo de cerca los escáneres de los policías para grabar algo de video y venderlo a los noticieros, y mientras más impactante y brutal sea, mucho mejor.

¿En su investigación para el papel, qué tantas historias raras conoció?

Pudimos ver toneladas de ‘pietaje’ y muchas cosas raras durante ese proceso. Algo que me llamó la atención, no necesariamente en el buen sentido de la palabra, es un video en el que se ve un auto parado en el carril de alta velocidad de una autopista en Los Ángeles, y los camarógrafos llegan antes que la policía y comienzan a filmar, esperando a que llegara otro carro que no lo viera y se estrellaran. Ahí es donde uno se cuestiona moralmente: ¿cómo es que hacen eso, y por qué no intervienen para ayudar?, la misma pregunta que nos hacemos en la película.

¿Es Lou un personaje que puede considerarse un sociópata o psicópata?

Para mí, cuando lo estuve interpretando, mi intención era verlo como a un artista, como el nacimiento de un cinematógrafo. Y hay momentos en los que él hasta mueve cuerpos para hacerlos ver estéticamente más interesantes en sus videos, para después vender sus imágenes a noticieros. Nunca hablamos de eso con Dan Gilory (el director), nos concentramos en la extraña belleza de los cuadros que él graba. Lo veo como alguien que comienza a redefinirse y que está dispuesto a conseguir éxito a costa de lo que sea. Es de la gente que tiene hambre, particularmente de éxito (...). Lou Bloom es un producto de la cultura del consumo.

MARIO AMAYA
Para EL TIEMPO
Toronto.

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