Las 'dueñas' de las grandes obras viales del IDU

Las 'dueñas' de las grandes obras viales del IDU

El instituto apostó por tres ingenieras para que coordinen las principales intervenciones de Bogotá.

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05 de diciembre 2014 , 04:51 p.m.

En el IDU, Instituto de Desarrolo Urbano, les dicen ‘las tres amazonas’. Y de inmediato se viene a la mente la imagen de mujeres tal vez desafiantes, un poco varoniles, que dirigen un ejército de obreros. Tres mujeres vestidas con botas y cascos viviendo día y noche entre el polvo y el ruido ensordecedor de los taladros. Entre el hierro y el concreto.

El escenario no sería muy distante de la realidad sino fuera porque la voz familiar de Carolina Barbanti, Carmency García y Diana López, las tres madres de familia que están al frente de las grandes obras de infraestructura vial en Bogotá, se mueve entre el desenfado y un tono maternal que se permite de vez en cuando la dureza; si no fuera porque entre las 3 tienen el mapa mental de los problemas y las alternativas de una ciudad que, apenas inaugura una obra, la ve colapsar en tráfico al instante.

“Tenemos 20 obras en ejecución en este momento. El desafío más grande es que las metas se cumplan, que no haya tropiezos en la ejecución. Organizar mentalmente todos los proyectos y coordinarlos a la par. A pesar de las circunstancias de algunas obras, ver una de ellas terminada es lo más satisfactorio”, dicen.

Cuando hablan de las “circunstancias de algunas obras” se refieren al escándalo del ‘carrusel’ de la contratación, que dejó estancadas varias obras importantes de la ciudad y que hasta ahora se han podido destrabar.

Como por ejemplo la avenida Santa Lucía, cuyo contrato de obra tuvo que ser adjudicado por segunda vez el año pasado, ante el incumplimiento del primer contratista, al que se le caducó el contrato en el 2011. O la avenida La Sirena, que también estaba ‘empantanada’ por retrasos en la ejecución.

Hasta hace poco, según cuentan, nadie quería hacer ese trabajo. Carolina Barbanti, la directora técnica de Construcciones, es consciente del fantasma que ronda la institución. Por eso aclara: “Nosotras todas somos funcionarias de carrera administrativa, no de libre nombramiento y remoción”.

Con tantas obras importantes en ejecución (entre estas la conexión de TransMilenio con rotonda elevada en la NQS con calle 6.ª y la intersección de la calle 94 con NQS), el tiempo a veces no alcanza.

“Tenemos que ser mamás, esposas, jefes y tener a todo el mundo contento”, dicen. En ocasiones tienen que trabajar los fines de semana, en las noches, llegando incluso a visitar las obras hasta las dos de la mañana.

“Nosotras recibimos muchísimos problemas. Estos cargos no los quería nadie porque venían con un estigma de todo lo que pasó con el ‘carrusel’, pero yo siempre he dicho: nosotras no generamos los problemas, los recibimos y vamos a buscar soluciones. El reto lo estamos logrando. Con todo el palo que nos dan, ya más de uno hubiera renunciado, pero nosotras amamos este trabajo”, explica Carmency.

En términos de movilidad, Según Carolina, el próximo año vienen 52 proyectos nuevos para Bogotá, entre estos la construcción de la avenida Ciudad de Cali, la avenida Bosa, la avenida San Antonio y el ensanchamiento de la avenida Colombia, así como la ampliación de varias estaciones de TransMilenio.

“En dos años, con estas obras que están en ejecución y las que están entrando, se va a abrir la movilidad en sectores que antes no tenían, como en Bosa. Se va a generar un desembotellamiento en zonas muy deprimidas. La obras que se van a construir en los próximos dos años van a contribuir a la movilidad, productividad y el mejoramiento de varios escenarios”, concluye.

Jennifer, la arquitecta de unos pocos

La arquitecta Jennifer Cañaveral Guzmán sufrió la pérdida total de su audición cuando tenía 9 meses. Sin embargo, guiada por su madre, aprendió a leer los labios y a entender lo que le decían.

En el 2010, Jennifer se convirtió en la primera arquitecta con discapacidad auditiva en Latinoamérica. “Estudié arquitectura para diseñar un espacio urbano coherente y accesible”, precisa.

Hace un año, Jennifer entró al IDU en el área de proyectos. Allí trabaja en la etapa de factibilidad de proyectos, diseño y diagnóstico de modelos de accesibilidad en primera línea de metro (espacio público, implementación de losetas táctiles o guías, rampas, etc.) para las personas en condición de discapacidad.

BOGOTÁ

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